Argentores: “Un buen guión para una buena televisión”: el 23 de octubre a las19,30 hs, los realizadores de “Mentira la verdad” (Encuentro)

20 10 2012

El martes 23 de octubre a las 19.30 hs. en el auditorio de Argentores (Pacheco de Melo 1820, Ciudad de Buenos Aires), el filósofo Darío Sztajnszrajber y los guionistas Santiago Boyero, Pablo Destito y  Germán Servidio explicarán las claves de una serie que conjuga Filosofía y lenguaje televisivo.

Las personas vivimos nuestra cotidianeidad dando por supuesto una serie de condicionamientos que se vuelven invisibles en el día a día. En “Mentira la verdad”,  un grupo de actores y actrices representan conceptos vinculados con temas cotidianos (la belleza, el amor, la felicidad, la identidad, la verdad, el poder, el perdón, el lenguaje, el tiempo…), cuyos supuestos son desarrollados, problematizados y puestos en tensión por la figura del filósofo Darío Sztanszrajber.

“Mentira la verdad” es un programa hecho para jóvenes, pero para consumir a toda edad; una propuesta para reflexionar sobre lo que respalda nuestros juicios de valor, pero también para pensar las razones que, a lo largo de los años, han hecho más visibles algunos hechos sobre otros y han sustentado las historias que nos cuentan sobre un país, una región y una sociedad.

El ciclo (que ya lleva dos temporadas) es producido por Canal Encuentro y realizado por Mulata Films. En octubre de 2012, la primera temporada de la serie fue nominada en el rubro cultural-educativo de la feria televisiva MIPCOM que comenzó en Cannes.

La primera temporada de la serie se puede ver o descargar en conectate.gov.ar

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“En terapia” es un formato bastante particular que consiste en contar una historia diferente todos los días”

30 09 2012

¿Cómo transcurre el proceso de adaptación de un formato televisivo israelí a la idiosincrasia argentina? En el marco del ciclo de charlas de Argentores (“Un buen guión para una buena televisión”), la productora ejecutiva Verónica Alvarez (Dorimedia Group) y el director de cámara de En terapia (TV Pública), Alejandro Maci, explican las estrategias de adaptación de un guión que muestra un plano detalle de las sesiones de psicoanálisis.

Por: Carolina Roncarolo

  • ¿Cómo surgió la idea original, en qué países se emitió la serie y cuántas temporadas lleva?

Verónica Alvarez (VA).-  Creado por Hagai Levi en el año 2005, En terapia es un formato que se hizo en Israel; su título original es Betipul. Nosotros hablamos con el creador y nos contó una historia muy personal: él aterriza en esta historia por una serie de sucesos que fue atravesando en su vida. Creo que fue una búsqueda muy interna y personal del autor.

El formato tuvo dos temporadas en Israel y tres temporadas en Estados Unidos (HBO emitió en 2008 la primera temporada, 2009 la segunda y 2010 la tercera).

Finalmente, tuvimos la posibilidad de hacerlo en Argentina; de hecho, ya comenzamos a rodar la segunda temporada, de 40 capítulos. Adicionalmente, este año 2012 la serie se emitió en Canadá, Rusia y Brasil.

  • ¿Cómo fue el proceso de adaptar el guión original?

(VA).- En terapia es un formato bastante particular que consiste en contar una historia diferente todos los días. La historia de cada personaje tiene un día de la semana específico: por ejemplo, todos los episodios transmitidos el día lunes están dedicados a una paciente en particular. De lunes a jueves se suceden cuatro relatos de vida de cuatro pacientes, y los episodios de los viernes se centran en el psicoanalista.

Tuvimos que adaptar 45 guiones. En principio, se hizo la traducción literal directa del hebreo al castellano. Luego, Esther Feldman y Alejandro Maci trabajaron en la adaptación de cuestiones culturales vinculadas con la idiosincrasia argentina.

Alejandro Maci (AM).- En todo proceso de adaptación de un guión hay un aspecto preexistente. Hay un aspecto sobre todo dramatúrgico, una red vincular, un universo de pertenencia que ya existe. Al mismo tiempo, al traerlo a nuestra realidad y, sobre todo, teniendo en cuenta la temática psicoanalítica (que tiene tanto arraigo en la Argentina, y particularmente en Buenos Aires), hay que tomar ciertos cuidados, porque todo se resignifica.

Por otra parte, en cuanto a los personajes, el universo que propone la serie nos interesa en cuanto a ciertos cortes de personaje con ciertas problemáticas y ciertos vínculos. Pero, al mismo tiempo, hay personajes que no podemos encontrar en nuestro medio sociocultural. Y entonces requieren de buscar aspectos que puedan configurar un personaje que para nosotros sea reconocible.

Por ejemplo, el personaje que hizo Germán Palacios (Gastón) en la versión argentina es un policía de elite de la GEOF (N. de la R: Grupo Especial de Operaciones Federales), y en la versión original es un militar, un piloto de guerra de un tipo de naves muy particulares que son de última generación, o sea, algo muy alejado para los argentinos que, en cambio, funcionaba perfectamente en Israel y en Estados Unidos, países que viven en guerra.

Al mismo tiempo, el guión original nos presentó problemáticas sumamente interesantes; con Levi tuvimos varias conversaciones y workshops durante varios días para decidir qué elementos de la historia podríamos utilizar para llegar a que nuestra audiencia pueda decodificar el mensaje y prolongar su proceso identificatorio con el personaje. Otro claro  ejemplo de ello fue el personaje de Ailín Salas (Clara), que en la versión original es una gimnasta olímpica, algo nada popular en la Argentina. Por eso llegamos a la danza clásica, que a través de ciertas figuras como Julio Bocca o Paloma Herrera, se ha popularizado en nuestro país, e ilustra el rigor, las dificultades y las presiones horribles que tiene que experimentar alguien que no está todavía en una edad para vivirlo.

Por otra parte, cabe destacar que estamos construyendo el espacio íntimo dentro de un consultorio, y esto requiere generar en el público una sensación de proximidad con la narración, o sea, que realmente tengan la sensación de estar espiando por el ojo de la cerradura.

Ha sido un programa de altísima demanda, porque esta “íntima intimidad” del consultorio fue construida (había más de 50 personas alrededor). Y, al mismo tiempo, uno tiene la obligación narrativa de generar ese espacio tan de a dos (o de a tres, en el caso de la pareja), que implica encerrarse en un cuarto y compartir con otro lo más escondido que uno tiene. Y eso genera un gran compromiso con los actores; fueron 15 horas diarias dedicadas al rodaje y hubo que conformar un equipo de producción muy sólido para lograr un producto verosímil.

  • ¿Qué desafíos supuso televisar una ficción íntegramente centrada en el diálogo de unos pocos personajes?

(AM).- El formato tiene sus peculiaridades técnicas y es una apuesta de producción magnífica, porque podría haber “hecho agua” por todos lados. Porque requiere del público algo a lo que no está acostumbrado ni conoce: tiene que aprender con la serie un “manual de instrucciones” para poder seguirla. De hecho, en Argentina muchos canales bregaban por introducir esta serie, porque el “mundo psi” está muy arraigado en nuestro imaginario cultural. Pero, al mismo tiempo, había mucho recelo: en este mundo donde la gente tiene tantos problemas atencionales, ¿se podrá instalar y disfrutar un diálogo?

(VA).- Pensemos que es un formato que es media hora de conversación, sin cortes comerciales. En sí mismo, es un formato de interior. Prácticamente, no teníamos exteriores y eso fue una gran apuesta: ¿tendría nuestra audiencia la capacidad para estar media hora concentrada en lo que  sucediera, sin irse a buscar algo o hacer zapping?

  • ¿Cuáles fueron las pautas pre establecidas inamovibles y qué licencias pudieron tomarse para adaptar este guión?

(AM).- Como mencionaba Verónica, hay un formato que implica ciertas reglas de juego preexistentes. Acá hay una historia de un terapeuta que se va desarrollando y que enhebra todos los capítulos. La serie comienza en un momento particular de la vida de este hombre que nosotros estamos contando y respetando a rajatabla: es un hombre que está en crisis conyugal; al cumplir 50 años entra en una crisis existencial con su profesión y con su familia. Al mismo tiempo, esto afecta su vínculo profesional con sus pacientes. Suponemos que es un prestigioso profesional que tiene muchísimas consultas, pero el relato sólo se centra en los cuatro pacientes que conocemos.

Todo eso se realiza en sesiones, y cada sesión de media hora es un episodio. Todo eso preexiste, junto a los personajes, que tienen cierta edad y cierta condición social… En la Argentina, el abanico terapéutico es amplio, es decir, este es un terapeuta que cobra cierto monto de dinero la hora, y en Buenos Aires uno puede atenderse por obra social con aranceles más económicos. No es el caso de este terapeuta, lo cual implica una serie de cuestiones sociales con respecto a quién va a ese consultorio.

Si la comparamos con la versión estadounidense emitida por HBO (In treatment), la historia es la misma. Sí hubo una cosa que tuvimos que cuidar mucho, y consistió en ciertos resabios conductistas de la terapéutica norteamericana y/o israelí, que nosotros tuvimos que modificar dado que aquí tenemos el “universo psi” tan próximo que ver al terapeuta casi dando consejos nos hubiese resultado muy poco profesional.

  • ¿Cómo organizaron temporalmente la narración? ¿La media hora de duración de cada capítulo pretendió emular la duración de una sesión de psicoanálisis?

(VA).- La media hora de duración de cada capítulo no tiene que ver con la extensión de una sesión típica de psicoanálisis, sino con la instrucción de un formato. En Israel y Estados Unidos, las series no duran más de 26 minutos.

(AM).- Verosimilizamos con respecto a lo que podría suceder en un consultorio argentino. Básicamente, lo que importa aquí es que la construcción escénica pueda funcionar con un motor de suficiente vigor dramatúrgico. Hay una condensación dramatúrgica que tiene que ver con la tolerancia perceptual del cara a cara y la mecánica del contraplano. Pensemos en cuántos distractores se presentan cuando uno ve TV en su casa: luces prendidas, idas y venidas, el teléfono sonando… ¿cuánto demandamos del espectador? Entonces, podríamos decir que es una sesión de 50 minutos que dura 25.

Esto no es un documental sobre el psicoanálisis, es una construcción sobre el personaje del psicoanalista. Porque, de hecho, el personaje es Diego Peretti (Guillermo), no sus pacientes. Aunque, de pronto, en una sesión cada paciente adquiere relevancia singular. Esto implica sopesar dramatúrgicamente, no psicoanalíticamente.

  • ¿Cuánto tiempo demoraba el rodaje de un capítulo?

(AM).- Sin exteriores, el rodaje demoraba una jornada por episodio. Con exteriores, demoraba lo que requiriera.

El diseño de producción tiene una gran ventaja para los actores: grabamos todos los capítulos seguidos por personaje (los nueve capítulos de Norma Aleandro, los nueve de Julieta Cardinalli, y así sucesivamente). De hecho, algunos personajes tenían escenas muy puntuales en exteriores que se agruparon para grabar en conjunto.

A la vez, la ventaja que presentó para los realizadores fue que nos permitió tener grandes actores invitados como pacientes, y por ende, grandes actuaciones: condensar el rodaje de una actriz como Norma Aleandro nos permitió adaptarse a su agenda y a sus honorarios. Hubiese sido imposible tenerla un trimestre.

Como todo, esto tiene sus ventajas y sus desventajas: la ventaja de la concentración y, al mismo tiempo, la desventaja de tener que rodar todo un ciclo en dos semanas. Y eso generó un abismo interior: ¿qué procesos debemos poner en marcha para trabajar en dos semanas un arco dramático que, televisado, durará un trimestre?

  • ¿Por qué criterios se regirán para escribir los guiones de las siguientes temporadas?

(AM).- El formato tiene algo muy interesante y es que va renovando la mirada sobre el consultorio; cada temporada se puede exponer un nuevo abanico de casos clínicos, de pronto vamos viendo otros pacientes y otros horarios. Más allá de la historia central del psicoanalista, siempre habrá nuevos pacientes para analizar y ello implica nuevo material para futuras temporadas.

Realmente, parte de la originalidad de este formato es el modo en que sucede; es como si fuera un unitario por un lado, pero una serie porque se emite todos los días. De hecho, parte de la promoción que se hacía en Estados Unidos era “usted puede ver sólo los miércoles”, cosa que es en parte cierta y en parte no tan cierta porque, en realidad, hay una historia de un protagonista, que es el punto de vista del terapeuta desde el consultorio.

(VA).- Como es un formato, reitero que estaríamos siguiendo ciertos patrones. La historia madre es la del psicoanalista (por supuesto, si cambiamos el psicoanalista no tendríamos más En terapia), lo que cambia son los pacientes. Nosotros ya estamos rodando los primeros capítulos de una segunda temporada, y vamos a respetar los personajes de las segundas temporadas que ya se hicieron en Israel y Estados Unidos. La historia de la pareja de Leonardo Sbaraglia (Martín) y Dolores Fonzi (Ana) continuará, y el analista Guillermo (Diego Peretti) pasará de la supervisión al análisis. Si vemos que las historias de las segundas temporadas funcionan acá, es muy poca la adaptación que vamos a hacer.

Descargar entrevista completa a Verónica Alvarez y Alejandro Maci-En terapia (TV Pública)





Argentores: “Un buen guión para una buena televisión”: el 25 septiembre a las19,30 hs, los realizadores de “En terapia” (TV Pública)

24 09 2012

El martes 25 de setiembre a las 19.30 hs. en el auditorio de Argentores (Pacheco de Melo 1820, Ciudad de Buenos Aires), el guionista Alejandro Maci y la productora Verónica Álvarez (Dori Media Group) expondrán el detrás de la escena de una serie que busca reconocer una de las prácticas habituales de la sociedad moderna: las sesiones de psicoanálisis.

De origen israelí, Betipul (En terapia), fue creada por Hagai Levi con Ori Sivan y Nir Bergman, y licenciada por Dori Media Contenidos para ser replicada en 34 países del mundo.

La versión argentina fue producida por Dori Media Group en conjunto con la TV Pública, y adaptada por la guionista y escritora Esther Feldman y el cineasta, guionista y director Alejandro Maci. La adaptación incluye tanto a los personajes y sus historias como a las situaciones contextuales y de idiosincrasia argentina.





“La defensora” (TV Pública): el desafío de equilibrar estilización, concisión y verosimilitud en un mismo relato

30 07 2012

En el marco del cuarto ciclo de entrevistas organizado por Argentores “Un buen guión para una buena televisión”, los autores y la protagonista de la miniserie La defensora (TV Pública) dialogaron con el Observatorio de la TV sobre el reto de condensar  temáticas e historias complejas en capítulos de media hora de duración. A su vez, destacaron el rol del autor en la construcción del verosímil de la palabra y los hechos narrados.

Por: Carolina Roncarolo

  • ¿Cómo surgió la idea de narrar una historia que girase en torno a una Defensoría de Menores?

GRACIELA MAGLIE (GM).- La defensora comenzó un proyecto que habíamos pergeñado ocho años antes a partir de una idea de Héctor Olivera, quien quería contar una historia sobre su experiencia en una Defensoría de Menores e Incapaces. Ya habíamos trabajado juntos, y decidimos diseñar este personaje en el marco de un ambiente que vibrase en torno al mundo de los trabajadores sociales.

Con Fernando Mateo exploramos el mundo de las Defensorías y los Juzgados, y se desplegó ante nuestros ojos un abanico de temáticas inmenso. No quisimos tomar contacto directo con una defensora de menores, para evitar “contaminar” la esencia de nuestra protagonista: una mujer firme y emotiva, que denotase tanta sensibilidad como fortaleza.

Ocho años después, cuando aparecieron los concursos de TV Digital, Olivera sugirió que presentáramos el proyecto, con las adaptaciones correspondientes. Y así lo hicimos. El concurso exigía capítulos de media hora de duración, lo que nos imponía una matriz diferente, con sus vericuetos técnicos y narrativos.

  •  ¿Por qué pasaron ocho años para que la historia “saliera a la luz”?

FERNANDO MATEO (FM).- Ya en 1952, en la entrevista “El cine según Hitchcock”, el autor advirtió a Françoise Truffaut que la creciente importancia de los esquemas de periodización propios del documental generan la tendencia a escapar de la intriga, construyendo el relato sobre la base de una situación y no de una historia.

GM.- ¿Y con esa visión cómo se escribe? ¿Cómo escribir para un espectador que no se concentra en seguir una trama? En consecuencia, hay que estar muchos años fuera de la TV hasta que aparezcan concursos que financien este tipo de obras, como los de la TV Digital.

VIRGINIA INNOCENTI (VI).- Por otra parte, actualmente existe la tendencia a “diluir al autor” en las grandes ideas de los productores “de moda”…

GM.- Y así es como muchos productores quieren quedarse con los derechos de venta de los libros, o sea, los formatos. Argentina es uno de los principales exportadores de formatos televisivos. Como autora, jamás cedí mis derechos: me considero dueña de mis libros y no pienso dejarme despojar… Por eso me ha resultado difícil trabajar con productores “de moda”.

VI.- La gente no lee mucho; va al teatro y no se pregunta quién escribió lo que está por ver. Hay que insistir en poner al autor en el lugar que corresponde y saber escucharlo.

  • ¿Cómo lograron adaptar el guión en función de los requerimientos del concurso?

GM.- El esquema original de La defensora estaba pensado para una matriz narrativa de una hora. Para condensar el relato en media hora de duración nos animamos a usar el flashback, de modo que los relatos estuviesen impregnados por el tiempo.

Construir el tiempo fue uno de los desafíos más grandes, pues se trata de un elemento subterráneo (o sea, no manifiesto) en el guión, que requiere laboriosidad, prueba y ensayo. En el lenguaje audiovisual es la elipsis lo que manda: va tensando el relato y genera un estilo propio de cada autor.

Con respecto al lenguaje, el autor crea un estilo dentro del propio guión: generamos el verosímil y la ilusión de que en el programa se habla como está escrito en el guión. El verosímil de la palabra y los hechos que se narran es una invención, una construcción, una “mentira” para llegar a la verdad. El autor construye una realidad, y la ficción se trata de eso: generar una construcción para iluminar las zonas de verdad de las que se quiere dar cuenta.

  • ¿Y qué zonas de verdad ha pretendido iluminar La defensora? ¿Desde qué punto de vista escogieron narrar las historias de vida de los protagonistas de una Defensoría de Menores e Incapaces?

FM.- Cuando comenzamos a trabajar, nos dimos cuenta de que era una temática ingrata: a lo máximo que se puede aspirar en estas historias es a la reducción del daño. Tratamos de inocular algo de humor en el patetismo y la desgracia de estas situaciones tan gravosas, para no caer en contar las historias del diario de ayer, lo cual puede prestarse al amarillismo. Siempre aspiramos a crear historias con verosimilitud y estilización suficiente como para no convertirse en un documental o en un programa de Mauro Viale.

GM.- Hemos hecho series televisivas que rozan temáticas complejas; a veces nos hemos estancado un día entero para “buscar la vuelta” narrativa a algunas escenas. Porque un cambio de adjetivo puede cambiar el sentido de la obra, que lleva nuestra firma. Yo soy muy receptiva a los cambios que proponen los actores, pero los cambios no pueden quedar librados a la espontaneidad, dado que podrían pasar cosas catastróficas desde el sentido…

FM.- Por eso Mark Twain decía que la diferencia entre una palabra precisa y otra imprecisa es semejante a la que existe entre un relámpago y un bichito de luz…

Quisimos comunicar que la institucionalización de la infancia es el último recurso y siempre es mala. La defensora propone la protección de las familias vulnerables a partir de redes de contención social. Y, a través del guión, buscamos el recurso para decirlo.

  • ¿Cómo idearon el personaje de la defensora?

GM.- Nos gustaba la idea de una justiciera capaz de confrontar, enfrentar y llevar adelante sus ideas, pero con cierta fragilidad e inmadurez emocional como modo de compensar su faceta más luchadora. La defensora vive en una contradicción: debe trabajar en la institución y contra la burocratización de la institución. Es el personaje que motoriza todas las demás historias.

Nunca pensamos el personaje en función de una actriz. Esto es peligroso, porque así se crean estereotipos de actores y actrices soñadas, y se los condena a repetir una y otra vez el mismo papel.

  • Virginia, ¿cómo viviste el desafío de “ponerle el cuerpo” a la protagonista de esta historia?

VI.- La defensora fue la ficción más hermosa que me tocó interpretar en TV. Sentía que estábamos necesitando este tipo de ficciones. Siempre que me proponen interpretar un papel pido el guión, para tener una garantía del resultado artístico y saber al servicio de qué estoy poniendo mi energía, mi creatividad y mi tiempo. Salvo en cine, teatro y algunos unitarios, en los últimos años los productores televisivos no te presentan el guión en su totalidad. Como mucho, te entregan un boceto del personaje y los tres primeros capítulos… Y después vemos cómo “prende la cosa” y lo que la gente quiere…

La palabra me moviliza y me constituye. Las personas somos lenguaje: lo que nos diferencia es la capacidad de metaforizar la realidad, y eso es ficcionar. Al tener que hacer algo verosímil y coherente con apuro de salir al aire se genera un clima de trabajo inhumano; hay que llegar a la otra orilla con la mayor dignidad posible y se reduce el disfrute.

Por el contrario, que sólo tengas que dedicarte a diseñar el personaje y actuar es genial. Dadas las condiciones de producción en las que realizamos el programa, sin el guión hubiera sido imposible conseguir la calidad que tuvo. No encontraba palabras más adecuadas que las allí escritas para reemplazarlas. Es tan bello todo lo que tuve el privilegio de decir que sólo me restó subirme a la nave y transitar las aguas de esta maravillosa producción… El proceso de grabación fue como subirse a una nave espacial: me levantaba a las cinco de la mañana, entraba a las siete y a las diez estaba grabando. Armamos la puesta en escena con la velocidad y la libertad creativa que nos permitió el guión.

  • ¿Cuáles fueron tus fuentes de inspiración para componer al personaje?

VI.- Confieso que tuve miedo de hacer algo muy idealizado: si bien tenía clarísimo que se trataba de una propuesta con un lenguaje muy pensado, en la que ninguna palabra estaba al azar, me preguntaba cómo hacer para que todo eso fuera creíble. Necesitaba contar con imágenes claras de ese verosímil que me tocaba reproducir. Y, desoyendo la recomendación de los autores, me fui a entrevistar a una defensora. Tengo a una amiga psicoanalista que trabaja en un juzgado con casos judicializados; ella puso en mis manos la posibilidad de conocer a un héroe anónimo. También fui a Tribunales y pedí una entrevista con una jueza subrogante, para ver el funcionamiento de la institución y hasta dónde se podía llegar…

Personalmente, me encantaría ser como la defensora. No obstante, la realidad suele superarme: mi estructura psicofísica no está preparada para llevar a cabo este tipo de vida. Lo que sí puedo hacer es “ponerle el cuerpo” a este personaje y ser capaz de invitar a la audiencia a sorprenderse, a aprender y a superarse.

Descargar entrevista completa a Graciela Maglie, Fernando Mateo y Virginia Innocenti- La defensora





Argentores: “Un buen guión para una buena televisión”. Próximas charlas

25 06 2012

Continúa la cuarta temporada del ciclo de charlas con guionistas de televisión e invitados, “Un buen guión para una buena televisión”. Los encuentros tienen lugar los últimos martes de cada mes a las 19.30 horas, en el auditorio de la Sociedad General de Autores de la Argentina (Argentores) (Pacheco de Melo 1820, Ciudad de Buenos Aires).

Con idea, programación y coordinación de Adriana Schottlender y la Comisión de Extensión Cultural de Argentores, el ciclo está orientado a la valorización del guión televisivo en cualquiera de los géneros. Dado que cuando se menciona un producto televisivo siempre se nombra a los primeros actores y generalmente los autores quedan en el anonimato, se organiza este ciclo para darlos a conocer.

En cada encuentro se proyecta un fragmento de una determinada serie de TV con la presencia de sus guionistas e invitados, quienes luego intercambian palabras con el auditorio.

Las entrada es libre y gratuita (sujeta a la capacidad de la sala).

Cronograma:

Junio 2012

La Defensora” (TV Pública)

Martes 26, 19.30 horas.     

  • Guionistas: Graciela Maglie y Fernando Mateo.
  • Invitada: Virginia Innocenti.

Aborda la historia de un grupo de profesionales a cargo de una Defensoría que ayuda a jóvenes en  situación de calle.

Julio  2012        

Los Sónicos” (Canal 9)

Martes 24, 19.30 horas.

  • Guionistas: Gastón Portal (a confirmar) , Alberto Muñoz,  Javier Castro Albano y Len Cole.
  • Invitados: Norman Briski y Mario Alarcón.

La historia se centra en un grupo de amigos que cuando eran jóvenes, a mediados de la decada del ’60, crearon un grupo de rock llamado “Los Sónicos”. El grupo finaliza con sus trabajos en 1968 cuando su líder, Kloster, sufre un accidente automovilístico que lo deja en coma por 43 años. Cuando finalmente sale de él, todo cambia en las vidas de los amigos y antiguos compañeros de banda.

Agosto          

La Pelu” (Telefé)

Martes 28, 19.30 horas.

  • Guionistas: Jorge Maestro y Belén Wedeltoft.

“La pelu” (apócope de “La peluquería”) es una telecomedia-magazine argentina que se trasmite en vivo.





Los guionistas de “Graduados” (Telefé), en primera persona

3 05 2012

En el marco del ciclo de charlas con guionistas de TV organizado por la Sociedad General de Autores de la Argentina (“Un buen guión para una buena televisión”),  Ernesto Korovsky, Gabriela Bono, Silvina Fredjkes, Alejandro Quesada, Ana Goldemberg, Martín Méndez y Santiago Martorana explicaron por qué la serie “Graduados” se ha convertido en un puente entre dos generaciones.

Por: Carolina Roncarolo

“Graduados” (Telefé, Argentina, 2012) comenzó como una idea del productor televisivo Sebastián Ortega (Underground Contenidos). Originalmente, se llamaba “Paseaperros”, y narraba la historia de un personaje que se reencontraba con su novia de la secundaria y descubría que había concebido un hijo con ella 20 años atrás. A esta situación se sumaban el esposo de su ex pareja (y presunto padre del chico) y el hogar judío del protagonista.

Este programa plantea cierto tema existencial“, señaló Ernesto Korovsky.  “Uno llega a los 40 años y se pregunta a sí mismo por los sueños que tuvo y los que pudo cumplir hasta el momento”.

“El tema del regreso al pasado era interesante, ¿pero hasta dónde iba a resultar verosímil que actores de más de 40 años representaran a jóvenes de 18?“, agregó Silvina Fredjkes. “Nuestro desafío consistió en saber si la audiencia iba a “comprar” la convención de dos tiempos encarnados por los mismos actores”.

 

  • La historia de los “Graduados”: temáticas, convenciones y personajes

Los programas tienen que tener un poco de todo: personajes más y menos realistas, siempre dentro de un encuadre. En “Graduados”, el equilibrio temporal fue lo más difícil de lograr: el personaje de Isabel Macedo era una adolescente obesa que, 20 años después, se convierte en una mujer hiper delgada. “Aquí hay una convención instalada que se debe mantener a lo largo de todos los episodios”, advirtió Silvina Fredjkes.

Más allá de la descripción sociológica de los tipos del programa (que pertenecen a la misma clase social), hay matices entre los distintos personajes. “Tratamos de evitar el estereotipo “arriba-abajo” de la novela clásica; la gente se diferencia por la ideología: los ricos son “medio grasa” y el muchacho que pasea perros lo hace por elección”, indicó Ernesto Korovsky. El personaje de Nancy Duplaá, María Laura Falsini o “Loli” (mujer de familia adinerada), plancha la ropa y se calienta el café. “Esta idea de que los ricos no entran a la cocina existió hace casi 100 años; hoy se muestra a la mucama reclamando el aguinaldo”, ironizó Korovsky.

Otro aspecto destacado es el humor políticamente incorrecto. Los personajes se presentan con sus propias singularidades y locuras: la ex gorda Jimena Benitez devenida en una esquelética comehombres, con nueva identidad: Patricia Longo (encarnada por Isabel Macedo); la psicóloga Vicky Lauria, cholula que analiza al cantante Pablito Ruiz (encarnada por Paola Barrientos) y la idische mame Dana Blatt de Goddzer (encarnada por Mirta Busneli) son claros ejemplos.

 

  • “La cocina” de “Graduados”: el guión televisivo y su articulación con el área de producción

Un guión es un orden de escenas y un orden de palabras. Los guionistas deben organizar la producción del programa: desde el guión se ordena el recorrido de cada personaje. “El orden del guión es fundamental porque obedece a las posibilidades de grabación; enmarca el espacio“, indicó Alejandro Quesada.

Cada libro equivale a un capítulo de la serie y lleva aproximadamente entre cuatro y cinco días de elaboración. Los guionistas escriben varios libros al mismo tiempo; en total se producen cuatro libros por semana.

Ernesto Korovsky y Gabriela Bono coordinan el boceto de escaleta, donde se desarrollan 32 escenas que son revisadas por Silvina Fredjkes y Alejandro Quesada. Una vez que la escaleta está lista, se envía al resto del equipo (Ana Goldemberg, Martín Méndez, Santiago Martorana) y se escriben los diálogos entre los personajes.

“Recibimos la escaleta dividida por colores; cada escena tiene un color y cada color corresponde a un guionista. Las líneas de cada personaje están asignadas a un guionista determinado. No obstante, esta división no es estricta; una vez definidas las escenas y líneas narrativas, hay que profundizar en los personajes y situaciones, y “ponerlos a jugar” en la mayor medida de lo posible“, detalló Ana Goldemberg.

Si bien hay libertad creativa, Korovsky advirtió que las escenas no pueden ser excesivamente largas. “Cada capítulo tiene que tener una extensión de 47 páginas. En este programa, en esta comedia y en este estilo hay que mantener un timing, además de realizar un trabajo de imitación mutua, que cada vez resulta más fluido”, explicó.

Cuando los diálogos están escritos, Alejandro Quesada coordina las tareas de corrección y comienza un proceso de ida y vuelta con el área de producción. Los realizadores de “Graduados” graban 32 escenas por día en 3 unidades de producción: una de piso y dos de exteriores.

 

  • La puesta al aire de “Graduados”: repercusiones del público en las redes sociales

“Lo que el público dice en las redes sociales genera un mecanismo de retroalimentación constante que nos permite saber qué gustó y qué no”, sintetizó Santiago Martorana, Web Content Media Director en Underground Producciones.

“A la gente no le gusta que le escamoteen los secretos de la novela”, ejemplificó Korovsky. “En las redes sociales, el público generalmente pide “que no me mientan y que tampoco me “estiren” el programa”. Ir con la verdad hace de “Graduados” una novela distinta que siempre va hacia delante“.

Y, en línea con este estilo frontal, también hubo ciertas repercusiones con respecto a temas tabú. “Notamos una fuerte identificación del público con el tema de la marihuana. Nuestra postura es que el que fuma marihuana no es un criminal, tampoco es un genio. No nos regodeamos en el hecho; es parte del cuento. El tema es que esto antes no se mostraba en TV; en algunos pueblos del Interior del país el personaje de Mex Urtizberea (“Tuca”) llama la atención de los chicos”, advirtió Quesada.

“Venimos de una época ríspida, en la que las novelas reflejan oscuridad y malas caras”, agregó Korovsky. “Es una decisión política nuestra no mostrar violencia ni situaciones feas, con el fin de generar complicidad con un espectador que sabe que puede mirar el programa con sus hijos”. Y concluyó: “Mi mayor aspiración como guionista es que “Graduados” se convierta en una fuente de alegría para la gente. Me gusta pensar el programa desde un enfoque que promueva la integración social”.





Argentores: “Un buen guión para una buena televisión”. Ciclo de charlas con guionistas televisivos

9 04 2012

El 24 de abril se iniciará el Ciclo 2012 de charlas con guionistas de televisión e invitados (“Un buen guión para una buena televisión”), en el auditorio de la Sociedad General de Autores de la Argentina (Argentores)Pacheco de Melo 1820, Ciudad de Buenos Aires, Argentina.

Con idea, programación y coordinación de Adriana Schottlender y la Comisión de Extensión Cultural de Argentores, el ciclo está orientado a la valorización del guión televisivo en cualquiera de los géneros. Dado que cuando se menciona un producto televisivo siempre se nombra a los primeros actores y generalmente los autores quedan en el anonimato, se organiza este ciclo para darlos a conocer.

Se proyectará un fragmento de cada serie de TV con la presencia de sus guionistas e invitados, quienes luego intercambiarán palabras con el auditorio.

Las charlas son gratuitas y abiertas al público.

Cronograma: 

Abril 2012 

Martes  24, 19 hs: Graduados (Telefé)

Guionistas: Ernesto Korovsky, Silvina Fredjkes, Alejandro Quesada.

Graduados cuenta la historia de compañeros del colegio secundario que no volvieron a verse  en  18 años.

Fuente: Under Transmedia, todo el contenido web exclusivo de las series televisivas de Underground Producciones.

Mayo 2012    

Martes 22, 19 hs: Diego Capusotto y sus videos

Guionista: Pedro Saborido.








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