Televisión e Internet, dos mercados cada vez más convergentes

7 11 2012

A continuación, transcribimos algunas de las principales conclusiones de un informe realizado por la consultora en Medios y Comunicación IGNIS, “Televisión e Internet, un mercado en permanente transformación” (octubre 2012).

Según un análisis de IGNIS basado en datos de Ibope TGI Argentina (noviembre 2011 a abril 2012):

  • El 98% de las personas tienen por lo menos un televisor en su hogar, el promedio general es de 2 televisores por hogar. El 25,8% compró un nuevo televisor en el último año, y las preferencias en cuanto a tamaño de pantalla son: 51,8% tiene TV de 16 a 26 pulgadas, y entre quienes han adquirido recientemente un televisor, el 41,5% prefirió entre 27 a 41 pulgadas.
  • En la actualidad, 12,1% recibe el servicio de señales de televisión digital abierta, de los cuales el 30% lo recibe mediante receptor digital externo al televisor y antena UHF no suministrado por proveedor de TV paga, el 44,5% mediante receptor digital externo al televisor suministrado por el proveedor de TV paga, y el 9,3% a través del aparato de televisión con pantalla LCD/Plasma o LED con receptor digital interno.
  • Aún hay un 16,4% que desconoce el método de recepción de la señal digital de televisión abierta. En cuanto a la televisión paga/satélite, el 75,9% tiene este servicio, y únicamente el 4% de este universo esta suscripto a televisión digital.

Más información en http://www.facebook.com/neotvlab y en http://www.youtube.com/user/neotvlab2010

Según un análisis de IGNIS basado en datos de Ibope TGI Argentina, Internet Net Facts 2011:

  • En el año 2000, sólo el 11% de la población era usuaria de Internet; para el 2011 ese porcentaje ascendió al 56%. Durante estos años, el uso de Internet se intensificó en el interior del país en relación con la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires. Esta evolución también se evidencia en el tipo de conexión. En el 2003, los hogares con banda ancha representaban el 17%; hacia el 2011 la participación en ese tipo de conexión llegó al 96%.
  • En el 2011, los dispositivos utilizados para acceder a Internet son variados: un 79% utiliza computadora/desktop, el 40% lo hace mediante laptop/notebook y netbook, y sólo el 15% por medio de mobile.
  • En el 2000, el acceso diario a Internet  llegaba al 32% ,  en el 2011, al 57%. Asimismo, los argentinos acceden a Internet en más de un lugar: hogar, trabajo, locutorios, escuelas, universidades, etcétera.
  • El hábito de ver televisión y simultáneamente estar on-line utilizando la computadora o el celular son actividades que se intensifican en los nativos digitales, con pregnancia en las generaciones posteriores. Como producto de esta actitud multitarea o multitasking, la atención se fragmenta y la tendencia es disminuir o distribuir la atención entre la simultaneidad de estímulos.

Más información: acceda a entrevista completa a Aleks Krotoski haciendo click aquí

  • Se evidencia un incremento en considerar a Internet como principal fuente de entretenimiento, patrimonio exclusivo de la televisión hasta hace algunos años. No obstante, en relación con la confianza que generan la televisión e Internet para mantener informadas a las personas, la TV  goza de la confianza del público en ese aspecto, compitiendo con Internet.

  • La sinergia en el consumo de televisión e Internet es un hecho: en el mediano plazo, la industria de la comunicación necesitará reformular sus modelos, ya que el consumidor tendrá la posibilidad de ver e interactuar al mismo tiempo.

Más información: acceda a entrevista completa a Diego Castrillo haciendo click aquí

Acceda al informe completo haciendo click aquí

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Desafíos e interrogantes de la “ciber televisión”: redefiniendo la TV del futuro

12 10 2012

Dra. Gabriela Fabbro (*)

Los analistas necesitamos dar un nombre a nuestro objeto de estudio. Y la televisión de la actualidad es definida como “ciber televisión”, “televisión a la carta”, “ciber video” (1), conceptos que se suman a las anteriores definiciones de “paleo televisión”, “neo televisión”, “post televisión” e “hiper televisión”. Si uno piensa que la “paleo televisión” tuvo entre 30 y 40 años de duración, la “neo televisión” no llegó a 20, la “post televisión” no llegó a 10, la “hiper televisión” tiene 5 y la “ciber televisión” tiene un año de historia, podemos afirmar que, en 60 años de TV, estas etapas son cada vez más efímeras y nuestro objeto de estudio está muy cambiante.

Por otra parte, los contenidos audiovisuales son los más desarrollados y consumidos en el ciberespacio, ya sea que hayan sido concebidos como videos ficcionales, con el propósito de contar una historia…

…O no, como el retrato de la anécdota de la mascota que “canta” el feliz cumpleaños.

(1) Cfr.“Los cibermedios en América Latina y la Web 2.0” (Revista Comunicar, Said y Arquila, Barranquilla, Colombia, 2011)

Hacia una nueva concepción de la recepción televisiva: horizontalidad y “prosumidores”

Tanto en los medios tradicionales como en los nuevos medios, hoy estamos frente a un paradigma de comunicación horizontal y multidireccional. Las audiencias están compuestas por muchas más personas que antes, y éstas se encuentran cada vez más dispersas, pero, paradójicamente, hoy podemos saber sobre ellas más allá del rating que marcamos anoche en la medición de IBOPE. Frente a algo cuantitativo como es el rating en TV abierta, en el ciberespacio estamos hablando de miles de personas que pueden acceder a nuestro contenido, cuyos consumos debemos analizar desde una mirada cualitativa y no tanto cuantitativa.

Por otra parte, todos nos convertimos en emisores y receptores al mismo tiempo, y este fenómeno está directamente vinculado con la horizontalidad y democratización de la información que claramente propone el ciberespacio. La pregunta que habría que responder es si todos estamos capacitados para ser emisores y receptores. Al respecto, sostengo que la figura del editor sigue siendo importante, para que el emisor siga teniendo cierto “dominio” sobre el contenido.

Características del relato audiovisual en la cibertelevisión

Por la fragmentación, la falta de atención, la rapidez, la brevedad y la prevalencia de lo efímero, estamos asistiendo a narrativas cada vez más fragmentadas (“microrrelatos” o “nanorelatos”, sintetizados en 140 caracteres). Vamos hacia los relatos breves que son condensación de narraciones extendidas: uno ya no ve la película completa (dado que tal vez ya no disponga de una hora y media para hacerlo), pero ve la primera secuencia y el tráiler porque se lo recomendó un amigo en You Tube. La existencia de narraciones breves como condensación de narraciones extensas implica que alguien pensó en narraciones extensas para que luego sean consumidas de modo efímero. Y esto es un desafío muy interesante desde el punto de vista del gestor de contenidos: ¿las producciones audiovisuales deberían concebirse como tales independientemente de la plataforma en la que vayan a ser exhibidas, o deberían modificarse según el soporte?

A raíz del análisis que estamos haciendo sobre las webseries en el Observatorio de la TV, intentamos comprobar la hipótesis de queel contenido no se modifica tanto. Por ejemplo, una webserie que nace en Internet y luego pasa a un canal como MTV sí sufre cuestiones de producción y edición propias de las exigencias del medio televisivo. Pero, a la vez, también hubo casos de series que pasaron a la red, con seguidores y demás. La modificación del contenido pasa por otros artificios y estrategias.

Pensando en algunas características propias de este discurso audiovisual que está circulando por el ciberespacio, señalo algunas categorías y cuestiones narrativas. Claramente, este contenido está superando la dimensión espacial. Si antes hablábamos de “pantalla de TV” y el montaje tradicional del cine indicaba cómo distribuir los elementos dentro del encuadre, hoy las leyes de la continuidad no están respetadas: los personajes se van de cuadro, entran por arriba y por debajo, el raccord no existe…

Varias de las leyes que sostenían la clasicidad del relato se suprimen, y éste se hace ubicuo, puede fragmentarse temporalmente, es decir, un fragmento puede ser visto en forma circular, con sincronías y asincronías. Por lo tanto, empieza a perder los límites espaciales y temporales. El receptor puede hacer un uso sincrónico o asincrónico del contenido; el “menú a la carta” habla de la asincronía: se consume en el momento en que yo puedo, y no cuando el emisor decide ponerlo al aire.

Al menos por ahora, este fenómeno se da con el entretenimiento: los focus group realizados al respecto están llegando a la conclusión de que la mayoría de los contenidos audiovisuales tienen un primer uso asociado al entretenimiento, luego a lo informativo, a lo económico- institucional y, en muchos casos, ya en una lectura psicologista de la recepción, ayudan a construir identidades. El hecho de poner el video de la mascota está expresando una privacidad que se hace pública y, a su vez, está construyendo la identidad de ese nuevo emisor que es receptor. Claramente este es el motor de las redes sociales, y el contenido audiovisual es lo que más se transmite y viraliza a través de ellas.

El lenguaje audiovisual en este tipo de discursos no constituye unidades de sentido cerradas, como por ejemplo “la película” o “el episodio de la serie número tal en temporada cual”. Esa es la idea de obra, pero hoy estamos frente a la noción de textos, que lo que hacen es estallar el sentido: no tienen una unidad cerrada ni un único sentido; por el contrario, cada uno de los usuarios va a darle un sentido a los significados que puso ese emisor. En un libro, película o novela antes había un significado que era decodificado como tal. Hoy podemos hablar mucho más de una dispersión del sentido a partir de lo que un receptor decodifica de un texto audiovisual.

Los usuarios generalmente construyen el orden definitivo que tiene un discurso audiovisual, es decir, finalmente, si quiero ver algo de una película determinada, veo la secuencia, veo el tráiler, y hasta hoy la industria del DVD nos presenta la película por escenas principales. Por lo tanto, yo le doy el orden que deseo a un texto que fue pensado de otra manera, que tenía otra lógica desde el guión y su estructura narrativa, otra lógica desde los plot points y desde los picos de tensión. Toda la fórmula que el guionista ponía al servicio de un texto y que podía ser decodificada de una manera, ahora es cuestionada y explota frente a estas nuevas formas de consumo.

Estamos frente a una pantalla que se desliza, que se va abriendo frente a nuevas ventanas, es una pantalla que circula y que no tiene límites, y justamente todo ese encuadre y toda esa distribución de elementos, objetos y personajes hoy realmente estalla a partir de estas nuevas formas narrativas. Por su parte, la brevedad atenta mucho contra la dosificación de la información cuando uno tiene que contar algo. Porque, aunque uno tenga la posibilidad de hacerlo, no va a ver una hora y media de película en un teléfono móvil; preferirá consumir algo mucho más breve y efímero. Aquí está el desafío para los gestores de contenidos.

En conclusión, gran parte de las respuestas están en las buenas historias, independientemente de que sean de una hora de duración o escritas en 140 caracteres. Hay que destacar que las audiencias (cada vez más críticas e independientes) sabrán valorar una buena historia, más allá del formato, el soporte o la extensión. Aquí reside el gran desafío de los gestores de contenidos: saber contar bien lo que luego la gente valorará como una buena historia.

(*) La autora es Directora del Observatorio de la Televisión y profesora en el Programa de Gestión de Contenidos de la Escuela de Posgrados en Comunicación (Universidad Austral). Este artículo resume las ideas principales de su presentación en el Workshop “La gestión de contenidos en el universo post media”.





“El desafío de lanzar una señal digital: caso 360° TV digital” (Mapping Media, Facultad de Comunicación, Universidad Austral)

13 09 2012

Compartimos algunos fragmentos de la entrevista realizada por Julia Gattorna Knapp a Bernarda Llorente, directora de la productora OnTV junto a Claudio Villarruel, ambos encargados del desarrollo del nuevo canal digital 360° TV.

La entrevista completa fue publicada en Industrias de contenido: oportunidades y desafíosblog de alumnos y docentes de la cátedra Estructura y Crítica de la Información (Facultad de Comunicación, Universidad Austral).

  • La idea del canal la empezamos a manejar hace aproximadamente un año, y trabajar concretamente en el proyecto lo hicimos durante cinco o seis meses. Obviamente, lo pudimos hacer gracias a que teníamos una experiencia previa de cómo funciona un canal de  televisión.
  • En realidad, muchas de las cosas que sabíamos de la televisión las tuvimos que repensar… Tratamos de hacer un canal distinto, de hacer una estructura lo suficientemente flexible que fuera creciendo de acuerdo al crecimiento del mercado y a las posibilidades que tuviera.
  • Intentamos construir una señal lo suficientemente exitosa para que el cable nos requiera (…) Estamos en cinco canales de aire del interior, y el próximo paso es subir al cable y a DirecTV. Este es un proyecto que va a dar pérdidas por lo menos por dos, tres años para que realmente sea rentable.
  • El crecimiento de la publicidad tradicional ya tiene sus límites, y en realidad el modelo de televisión actual solo puede funcionar si tiene distintos ingresos. Uno de los ingresos es vender la señal a otros canales, otros ingresos son por programas con potencial que los puedas vender como formato o como latas internacionalmente, y también internamente.
  • Nosotros nos planteamos un concepto de 360 como un proceso global de todas las plataformas. Son todas las miradas y todas las plataformas. Entonces, también nos vamos a plantear como negocio poder obtener dinero en las distintas plataformas, o sea, poder monetizarlas.
  • La TV digital abierta es una televisión gratuita y, hasta ahora, los televidentes  tenían que pagar el cable para tener una oferta interesante de canales.
  • Además, es una televisión de alta calidad. Si vos ves la televisión terrestre te das cuenta de la diferencia con los canales de cable, sobre todo porque la compresión de la señal de los canales de cable es enorme entonces te llega una mala imagen. Acá nosotros trabajamos todo en HD, y el HD no es solo la norma, también es toda una forma estética de hacer televisión.




TV broadcasting y pantallas convergentes: la era de la Pos-televisión

25 07 2012

Con el advenimiento de Internet, las redes sociales y los dispositivos portátiles, las formas de producción y de circulación de contenidos audiovisuales se han ampliado. Pero esto no quiere decir que la televisión masiva vaya a desaparecer: la TV broadcasting convive con otras formas de consumo que van desde el celular a la computadora.

Por Belén Igarzábal, docente e investigadora en el área de comunicación y cultura de FLACSO (*)

Las identidades se retroalimentan a partir de la exposición a bienes simbólicos. Es un proceso dinámico que siempre es influenciado por las condiciones culturales y sociales. Por ejemplo, el acceso a la alfabetización y al lenguaje escrito influyó profundamente en la construcción de las identidades y las culturas. Luego siguieron la difusión masiva de la prensa escrita, la radio, el cine, la televisión y, ahora, los dispositivos que permiten las tecnologías digitales. En la actualidad, las formas de producción y de circulación de contenidos simbólicos se ven ampliadas a partir de nuevos dispositivos que permiten un mayor almacenamiento, producción y distribución a una mayor velocidad y acortando las distancias.

Los contenidos televisivos son consumidos en distintas pantallas, en momentos diferentes. Y el consumidor tiene la posibilidad de elegir (siempre y cuando tenga acceso y conectividad) dónde y cómo consumir determinados productos. Pero esto no quiere decir que la televisión masiva como se la conoce vaya a desaparecer. Hay algunos autores que plantean la muerte del medio. No obstante, otras teorías sostienen que estamos en una nueva era de Pos-televisión, donde conviven “formas viejas” con “formas nuevas”. Donde la televisión broadcasting sigue reuniendo a las audiencias, aunque sea por su función social (esto se relaciona con lo que algunos denominan Social TV) y que convive con otras formas de consumo desde el celular o desde la computadora.

¿Y cómo influirán dichas transformaciones en el vínculo con las audiencias? En primer lugar, las transformaciones en la forma de producción de la televisión y las formas de consumo permiten nuevas formas de contacto con las audiencias. El vínculo tiene más que ver con la relación que se establece con los contenidos televisivos. Una novela consumida en directo (cuando un programador de un canal de televisión lo decide) o al otro día en la computadora, genera el mismo tipo de vínculo a nivel psicológico entre ese destinatario y el contenido audiovisual: la misma identificación, emoción, voyeurismo, etc., más allá de cuándo se la consuma y en qué dispositivo.

En relación con esto hay que establecer una diferencia entre los “nuevos medios” y los dispositivos. El consumo por celular del capítulo de una serie que se emitió previamente por televisión broadcasting, si bien puede implicar nuevas posibilidades de producción y de recepción sigue siendo “televisión”. Como plantea Lisa Gitelman haciendo una diferenciación entre protocolos y medios:

“Los protocolos expresan un enorme variedad de relaciones sociales, económicas y materiales. El cine incluye desde los extremos perforados de la película hasta ver “películas” en video o televisión. Hay cambios en los protocolos mediante los cuales producimos y consumimos a los medios” (en Henry Jenkins, Convergence Culture).

Entonces, a lo que me refiero es que no creo que todavía haya un gran cambio en el medio televisión más allá de nuevas formas de consumo y apropiación. Sí hay nuevas formas de circulación de contenidos audiovisuales en, por ejemplo, You Tube. Salvo los fragmentos de programas de televisión que son cortados y replicados en la red, otras formas audiovisuales no son estrictamente televisivas.

Entonces, esto nos lleva a pensar, que la “calidad” (término muy complejo y muy discutido) de los contenidos televisivos no se ve determinada por las nuevas formas de circulación.

Con respecto a las nuevas formas de consumo y apropiación de los contenidos televisivos, podemos destacar la participación del “hombre común” como nuevo interpretante, en términos de Peirce, que no solo forma parte de programas, talk shows y reality shows, sino que también produce contenidos y los envía a la televisión. Aquí podemos hablar de otro tipo de calidad audiovisual, como por ejemplo los videos que son grabados por un celular. Pero sin postular que son “mejores” o “peores” que otro tipo de contenidos.

(*) La autora es Licenciada en Psicología y graduada de la maestría de Periodismo de la Universidad de San Andrés – Grupo Clarín – Columbia University. Actualmente realiza el doctorado en Ciencias Sociales de FLACSO, donde se especializa en el análisis de televisión y audiencias.

En el área de comunicación y cultura de FLACSO, forma parte de un equipo de investigación sobre medios, TICs y educación. Es coordinadora académica del posgrado virtual “Gestión cultural y comunicación” y “Educación, imágenes y medios” (en colaboración con el área de Educación).





“TV para conversar: el futuro social de la televisión (¿una o dos pantallas?)”, por José Crettaz

20 07 2012

Compartimos algunos fragmentos del texto “TV para conversar: el futuro social de la televisión”, publicado en el blog del periodista José Crettaz, Latin American Media & Entertainment Observatory, el 16 de noviembre de 2011.

  • La “caja boba” es el centro de una conversación masiva que se expresa gracias a una segunda pantalla: la PC, el celular o la tablet. No hay datos de consumo simultáneo de TV e Internet en Argentina, pero cada usuario local de la web está conectado en promedio 27,4 horas. Al mismo tiempo, la televisión sigue siendo el medio por excelencia, con un consumo promedio de seis horas diarias, 3 de las cuales corresponden a TV paga.
  • En Estados Unidos, el 60% de los televidentes usa TV e Internet simultáneamente, y 30% de ellos postea comentarios sobre shows en la Red. En el Reino Unido, el 72% de los menores de 25 años comenta en tiempo real lo que está viendo en televisión, la mayoría lo hace por medio de dispositivos móviles.
  • Independientemente de la intención de sus productores, ficciones como El Puntero(Canal 13, 2011) o El Elegido (Telefé, 2011) son furor en Twitter: sus seguidores las festejan o desfenestran, “dialogan” con los personajes y les proponen soluciones a sus dilemas, critican las escenas, debaten con el guionista o felicitan a los protagonistas directamente. Después de todo, ¿Quién no está Facebook? En Argentina, unos 14 millones de personas tienen cuentas activas en esa red social.
  • “La TV social es una manera de conectar lo que estás viendo en televisión y compartirlo con tu familia, amigos, compañeros de trabajo y con aquellos con los que compartís esa afición. Es devolverle el plano social a la experiencia televisiva (…) El desafío para las aplicaciones de Social TV es conectar las emociones con el contexto original en el que fueron expresadas”, Juan Melano, cofundador de Comenta.TV, página web que identifica y recoge los comentarios de sus propios usuarios, los de Facebook y Twitter y los concentra en una sola “gran conversación” sobre lo que están viendo en TV abierta.
  • “¿La interactividad será in-screen o out-screen? ¿Una o dos pantallas? ¿Consumo TV en el televisor mientras comento en otra pantalla?”, se preguntó Roberto Igarza, especialista en nuevas formas de consumo cultural, para quien podría terminar imponiéndose “todo en una sola pantalla”. En cambio, para Melano “la pantalla del televisor va a estar cada vez más limpia y habrá cada vez más cosas para ver y hacer en la segunda pantalla”.
  • Ante la aparente mayor independencia del televidente, Gabriela Fabbro, directora del Observatorio de la Televisión de la Universidad Austral, advierte que no habrá mayores cambios. “Todas estas nuevas plataformas y maneras de interacción con la TV plantearían un receptor más activo, casi co-constructor del texto. Sin embargo, no por eso se erige como ‘autor’ del discurso televisivo. Ese rol se lo guarda el emisor que es quien piensa con anterioridad los posibles recorridos, los diferentes modos de inclusión de los aportes de la audiencia, es quien en definitiva edita y ofrece el menú”, afirmó.

Para ver y entender: 

Entrevista a Mariano Kon (Desarrollo internacional de GP Producciones-BBC WorldWide)

Frente al advenimiento de nuevas tecnologías y la fragmentación de audiencias, Kon explicó al Observatorio de la TV (Universidad Austral) las claves para una producción integrada de contenidos televisivos. Leer más








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