Los niños y los medios audiovisuales. Entrevista al Dr. Victor Feld (Observatorio APCI)

10 12 2012

Transcribimos los fragmentos más interesantes de una entrevista al neuropsicólogo infantil Dr. Victor Feld (*), realizada por el Lic. Alejandro Malowicki para el Observatorio Nacional del Audiovisual para la Infancia y la Adolescencia (Observatorio APCI).

  •  (…) Las señales televisivas dedicadas a los niños y niñas (de menos de tres años) y que hoy pueden verse en la televisión por cable son contraproducentes para su desarrollo (…) salvo que (se enmarquen en) una dinámica donde estén otros componentes como el juego y la actividad lúdica (…)
  • (…) Lo que uno ve es que, en los últimos tiempos, una modalidad que ha tomado a muchos sectores de la sociedad, es plantar al niño frente al televisor, y entonces lo que uno encuentra son retardos en la organización del lenguaje. Esto es producto de que no hay una interacción, el lenguaje requiere de una interacción social para su desarrollo; en consecuencia, lo único que hace el niño es estar despierto y esta condición aceptante de acción es lo predominante y la acción está reforzada por lo visual y por lo auditivo (…)
  • (…) Si el lenguaje está con un grado de organización mínimamente desarrollado, a los tres años, la televisión en dosis adecuadas puede transformarse en un elemento acompañante del niño, en tanto se respeten ciertas reglas. ¿Qué presupone el dibujo en el marco del desarrollo de las conductas del niño, desde el punto de vista cultural y social, si en realidad es el patrimonio de conceptos de sus experiencias, de su historia, de su cultura, de su sociedad? Entonces también el idioma que escucha debe ser claro para el niño y no un idioma transfundido al mexicanismo que deteriora todo lo que es su organización del lenguaje en esa etapa (…)
  • (…) Tener en una primera etapa un idioma materno muy claro, muy definido, tiene mucho que ver después con el proceso de aprendizaje escolar, el aprendizaje formal, el aprendizaje pedagógico de la lecto-escritura. Este es uno de los elementos, por supuesto que hay otros elementos, desde el punto de vista visual, que incorporan el carácter de lo que los niños ven que tiene que ver en el derrotero intelectual y cultural de los niños y en el vínculo que establecen, y esto también tiene que ver, después, con los comportamientos sociales (…)
  • (Sobre las nuevas pantallas: celulares, tablets y demás) (…) Me parece que el problema principal que hay, desde el punto de vista social, es integrarlo como un instrumento no en sí mismo, sino como un instrumento de desarrollo social y cultural. Esto exige… esto plantea una disputa entre lo económico y lo social, en realidad, porque la gran presión que existe para la compra y la recompra y la recontra compra y lo que vemos, de que se construyen instrumentos que sirvan para 30 días o dos meses, te genera, realmente, una dependencia sistemática y permanente que no te permite apartarte de lo que ves en los chicos y también en los adultos, que es, digamos, el consumismo en última instancia (…) Yo creo que, para mí, el gran desastre social es la pantalla boba, el televisor. En cambio, en este plano se genera una interacción y una actividad de otro contenido, donde inevitablemente el operador dependiente de esa pantalla, que es un niño, tiene que interactuar con ella y generar nuevas condiciones sistemáticas y permanentes (…) También la interacción con la pantalla te requiere o te plantea otros mecanismos de búsqueda social, cultural, de modo tal que la pantalla es un instrumento de ese desarrollo (…)
  • (…) Todos aquellos padres que creen que porque le dan mucho al niño le están generando, digamos, una activación y una capacidad mayor para incorporarse a la vida, están sumamente equivocados. Se produjo un fenómeno muy interesante en la década del ’90: no solamente fue la globalización del mundo… Esto lo estoy planteando no en términos políticos; en términos sociales y en términos de realidad social. En la década del ’90 todo el proceso de globalización también produjo un fenómeno que culturalmente era cómo los padres jóvenes, sobre todo de clase media o aspirantes a mantenerse en la clase media, establecían con sus hijos una situación de exigencia desmesurada en la formación educativa, cosa que hoy todavía existe (…)
  • (…) El televisor también juega un papel de esto. Estos son fenómenos sociales que la televisión ha ido también acompañando estos procesos. El hecho de que los padres no se hayan hecho cargo de la cultura de sus hijos o la hayan tenido que remplazar sin una orientación social general que avale, digamos, el avance de la sociedad en su conjunto, ha producido este tipo de fenómenos que inciden en sus desarrollos (…)
  • (…) ¿Cuándo es y cuando no es una caja boba el televisor? ¿O cuando los padres lo usan como un instrumento para des-responsabilizarse? Esto es interesante, por lo menos a nivel general, plantearlo y discriminarlo (…)
  • (…) Me parece que todavía tenemos que recorrer un tiempo para ver que efectivamente hay nuevos contenidos, hay nuevas intenciones, nuevos programas que empiezan a modificar el sentido de lo que se quiere comunicar a los niños. Pero yo creo que también hay tensiones en esto, porque para aquellos que creemos que el contenido es bueno (…), también hay una tensión en saber cuánto de ese contenido es bueno y cuánto de ese contenido no. No en el sentido que si es bueno o no el contenido, sino cuánto tenés que darle de ese contenido a los niños para poder favorecer su desarrollo (…)

Acceda a la nota completa (“Los niños y los medios audiovisuales. Entrevista al Dr. Victor Feld”) haciendo click aquí.

(*) N. de la R: El entrevistado es neuropediatra y neuropsicólogo infantil. Médico del Hospital Municipal Ramón Sardá. Docente Adjunto Ordinario de Neurobiología, (Universidad Nacional de Luján, Provincia de Buenos Aires). Investigador. Docente Ordinario Asociado, Ciencias de la Educación (Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires). Docente de la Maestría en Neuropsicología (Facultad de Humanidades, Universidad Nacional de Córdoba -Argentina- y Puebla, México).

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La construcción social de la infancia y los medios: entrevista del Observatorio APCI a la Dra. Sandra Carli (UBA)

25 10 2011

A continuación, transcribimos un fragmento de la entrevista realizada por la Lic. Tamara Acorinti, para el Observatorio Audiovisual de la Infancia.

(*) Sandra Carli es doctora en Educación (Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires). Profesora Titular Regular de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires e Investigadora Independiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas con sede en el Instituto de Investigaciones Gino Germani.

Infancia y T.V
T.A. ¿Cuáles son desde tu mirada las representaciones sobre la infancia que se configuran a través los programas de TV dedicados a niños, niñas y adolescentes?
S.C.
 No he visto mucho últimamente. Me parece que en los ’90 hubo una especie de boom, de estetización de cierta imagen de niños y de los adolescentes en particular muy estereotipada, ligada a cierto sector social, la clase media en ascenso con cierta capacidad de consumo. Me parece que ahí hubo una construcción un poco complicada, sobre todo porque ese tipo de construcciones se difundió en una época con índices sociales bastante densos referidos al aumento de la pobreza.
Me estoy acordando del comentario que hizo la mujer de este jugador argentino que juega en Inglaterra.[1] Tevez fue al programa de Susana Gimenez, él había salido con una actriz que trabajaba en un programa para adolescentes, y ella dijo que no era tal tipo de adolescente, sino tal otro. O sea que esta chica dijo (siendo de  Fuerte Apache,) que no era nerd, sino otra cosa. Me parece que ese tipo de dichos da indicios de la audiencia, esa audiencia conformada por jóvenes o niños de distintos sectores sociales. Se debería estudiar cómo se perciben y se leen este tipo de productos. Me parece que hay ahí investigaciones para hacer.
En el ejemplo que di se puede observar con qué se identificaba la chica, que no era de tal grupo de adolescentes, sino de tal otro. Por eso digo, teniendo en cuenta ese comentario suelto que yo escuché, pienso que las investigaciones sobre la recepción, son interesantes para explotar. Qué piensan los chicos cuando ven esos programas, creo que son conversaciones necesarias a tener con ellos.
T.A. Claro, vinculados a la instancia de la recepción concreta, la mirada de los chicos cuando ven de esos programas.
S.C.: -Así es, hay ciertos autores que tienen una especie de confianza en el papel activo del sujeto en el momento del consumo y de la recepción. Que se apropian de determinada manera. Entonces, explotar eso me parece un ejercicio que siempre está pendiente, en realidad siempre se suele analizar más la oferta, que el consumo.
T.A. ¿Cómo crees que la nueva Ley de Medios, implementada por el Gobierno Nacional, ayuda a desandar una configuración dominante que se fue construyendo a partir de los ’90, sobre la imagen del niño consumidor?
S.C. Me parece que hay una preocupación por los contenidos, la creación de canales como Paka-Paka y Encuentro dan cuenta de ello. Hay  iniciativas de políticas bastante activas, en el sentido de meterse en un terreno que estaba librado al juego de mercado, a las ofertas existentes en los canales privados. Creo que  ahí se establece como un parámetro de calidad que hay que ver qué efectos genera. Esto levanta la apuesta.
T.A. ¿Y para ver los efectos que genera es necesario hacer un análisis de la recepción de estos tipos de programas?
S.C. Si, indagar ¿Qué pasa con chicos cuando ven Paka-Paka?”. Hay ahí, investigaciones exploratorias a hacer. Porque también se da  un consumo ya domesticado  ligado a ciertos canales de dibujos animados, canales internacionales. Hay un hábitus adquirido en ese terreno que es complicado y cada vez más fuerte.
Y lo mismo pasa con los adultos. El acostumbramiento a ver programas tipo Tinelli genera una especie de acostumbramiento a ciertos programas más banales, en desmedro a la valorización de otros. El tema de la calidad estética es un tema importante a tener en cuenta.
T.A. ¿Y qué opinión te merece una señal como Paka-Paka, aunque algo de esto se desprende de lo dicho anteriormente. Me refiero a la  posición política de recuperar imágenes más heterogéneas de la infancia.
S.C. Sí, Me parece que acá lo que también se pone en juego es poner en primer plano otro tipo de producciones internacionales (como por ejemplo las latinoamericanas) que muchas veces quedan en cuarto plano. Pero también la revalorización de la producción local. Me parece que en muchos programas hay un esfuerzo de experimentación bastante inicial de una producción propia. Hay ahí, una apuesta interesante para los productores que realizan  productos para niños.
T.A. Hace un momento hablaste de contenidos de calidad. ¿Cómo definís ese concepto, “contenidos de calidad” en la programación de televisión dedicados a las audiencias infantiles?
S.C. De calidad estética, un producto que sea hecho por profesionales, a eso me refiero. Que pueda contemplar las cuestiones estéticas, también las de contenido… hay cierta banalidad en los contenidos. No hablo de que el programa sea para instruir, pero sí que la dimensión del contenido pueda ser pensada; planteándola con el formato que sea.
T.A. ¿Cómo sería eso?
S.C. Yo no soy especialista en televisión, pero  te diría que si yo pienso un producto tengo que pensar sobre las dimensiones estéticas, tener hipótesis sobre su recepción, es decir: conocer ese niño al cual va dirigido. Muchas veces se piensan productos desconociendo al público que los va a consumir. Es decir, por ejemplo, tener idea que se trata de un chico de 8 años. Me parece que en algún momento hubo un trabajo bastante interdisciplinario en los ’70, entre psicoanalistas, gente de los medios, pedagogos. Digamos, recuperar ese tipo de experiencias de trabajo en equipo que permitan miradas complementarias. Yo no sé si eso se produce hoy.
Desde mi perspectiva, es fundamental en el proceso de escritura considerar al público al que van destinados los programas. En la escritura de un texto hay un momento en el que uno debe considerar al público, al lector, tener hipótesis sobre ese lector. Me parece que con los programas para  chicos muchas veces se dan por sentado supuestos sobre la recepción de cualquier producto, sin considerar las características propias de las diferentes infancias. Entonces, es fundamental incorporar el conocimiento sobre el niño. Por eso me parece importante el trabajo interdisciplinario con maestros, pedagogos, psicólogos y distintos especialistas, que pueden dar elementos para establecer  hipótesis sobre ese público.
T.A. Sí, también el tema del contenido de calidad apunta o abre una dinámica sobre cuál es la posición del adulto con respecto a la transmisión de valores hacia la infancia;  lo que implica pensar  qué rol debe cumplir  la TV y de qué manera
S.C. Sí, porque siempre hay una decisión sobre los contenidos, velada o no. Siempre hay una decisión. Entonces, me parece que reparar sobre esta decisión es una cosa importante. Si yo quiero trabajar  determinados valores como  el de la solidaridad, el del juego, el de jugar con los compañeros, se puede pensar esa dimensión a través de deferentes procesos muy creativos.







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