Balance del Índice relativo de Calidad Televisiva 2011

13 07 2012

El Índice relativo de Calidad Televisiva (ICT) es un producto que resulta del monitoreo y de la observación sistemática de los contenidos de la televisión abierta argentina. Su meta central es la construcción de una noción de calidad televisiva.

Se lleva a cabo a través del monitoreo continuo de los programas ofrecidos en el horario central (de 20 a 24) de los cinco canales de aire  que se emiten desde Buenos Aires: Canal 13, Telefé, América, Canal 9 y la Televisión Pública.

Los resultados de los análisis se hacen públicos en forma gratuita, con una frecuencia bimensual. Se puede acceder a ellos en nuestro blog, en la solapa “Investigación académica”.

El Índice de Calidad Televisiva  promedio de los cinco bimestres medidos en 2011 es de 65,62. El indicador recupera dos puntos que lo acercan nuevamente a los promedios del trienio anterior al 2010.

En función del promedio obtenido durante los bimestres de 2011, la posición de los canales reproduce el orden establecido en 2010:

  • Según el promedio del índice de los bimestres del 2011, Telefé ocupa nuevamente la mejor posición relativa, con 69,95 puntos, tres menos que el año anterior.
  • Canal 13 mantuvo el primer lugar desde el inicio de las mediciones en 2006, y en 2011 pasó al segundo puesto. En el balance de las mediciones realizadas durante el 2011 conserva esa posición detrás de Telefé, con muy poca diferencia: 69,81 puntos.
  • Con 66,24 puntosCanal 7 (Televisión Pública) también queda en tercer lugar, a pesar de descender cuatro puntos promedio en comparación con el año anterior.
  • En el cuarto y quinto puesto se ubican nuevamente Canal 9 (63,26 puntos) y América (58,85 puntos). Cada uno de estos dos canales incrementó 9 puntos su promedio con respecto al año 2010.
  • En la dimensión Calidad Técnica todos los canales se acercan al máximo puntaje. Entre las variables incluidas, “actuaciones” deja mayor espacio de mejora.
  • En Variedad, Canal 9 alcanza el máximo puntaje.
  • En cuanto a Adecuación a la Realidad, los canales se ubican a mitad de tabla, considerando el puntaje máximo posible en esta dimensión. La variable “valores y disvalores” es la que más presiona hacia abajo el promedio, ya que todos los canales se ubican por debajo de la mitad del valor posible.
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“Las emisoras de TV abierta argentina no cumplen con la cuota de pantalla infantil que exige la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual” (artículo del diario Página/12)

30 03 2011

Recomendamos la lectura de la siguiente nota de Emanuel Respighi, publicada en la sección Cultura & Espectáculos del diario argentino Página/12, el jueves 3 de marzo de 2011: “Más programas para los pibes“.

Para complementar y comprender mejor las falencias que pone de manifiesto el artículo, también sugerimos la consulta de:

A continuación, ofrecemos un “pantallazo” de los segmentos de programación infantil que, según la nota de Respighi, existen en cada canal de TV abierta argentina:

Canal 9: “(…) A través de un acuerdo firmado con el Ministerio de Educación de la Nación, de lunes a viernes, de 10.30 a 12, el canal emitirá los programas Animapaka, Zapa Zapa, Chikuchis y Ciencia cierta, todas producciones de la primera señal infantil educativa y pública de la Argentina. De esta manera, además de Chespirito, El Chapulín Colorado, Los padrinos mágicos, Barney y otros, el 9 ya ofrece contenido producido localmente (…)”

Telefé: “(…) Emite, diariamente, de 9 a 10 de la mañana, la telenovela juvenil Sueña conmigo, una producción realizada en el país por Ni-ckelodeon Latinoamérica, en asociación con Illusion Studios y Televisa. Además, de lunes a viernes de 18.30 a 20, programó un continuado de capítulos de Los Simpson, el exitoso comodín de su programación (…) Durante los fines de semana cumple con las tres horas diarias de programación infanto-juvenil, gracias a ciclos como Zoobichos, series como ISA TKM o Los Simpson, y la emisión de diferentes películas Aptas para Todo Público (…)”

Canal 13: “(…) Si bien incluye tres horas y media diarias de programación infantil, las emite en continuado en una única franja matutina, sin el desdoblamiento en mañana y tarde como puntualiza la legislación (…) Panam corazón, Piñón Fijo, La mañana en El Trece y Las aventuras de Hijitus se transmiten diariamente entre las 9.30 y las 13 (…)”.

Fragmento de canción “Chuchua”, del programa infantil Piñón Fijo

Canal 7: “(…) Posee dos emisiones diarias –una matutina y otra vespertina– de Caja rodante, su bloque infantil (…)”.

América: “(…) Hasta el momento, su grilla de programación sigue sin tener ni una hora de contenido infantil en ninguno de los días de la semana (…)”





Adaptándose a los nuevos tiempos. Cinco dudas sobre la televisión cultural (artículo de Néstor García Canclini, Revista TELOS)

28 06 2010

(*) Néstor García Canclini es filósofo y antropólogo.Desde 1980 es profesor-investigador en el Departamento de Antropología de la Universidad Autónoma Metropolitana de México (Iztapalapa), donde dirige el programa de Estudios sobre Cultura Urbana.

Durante el bienio 2001-2002 ha coordinado el proyecto de la OEI “Pensar Iberoamérica: las culturas Iberoamericanas en el siglo XXI”.

El texto publicado en el N° 77 de la Revista Telos (octubre-diciembre de 2008) reflexiona acerca de las principales cuestiones suscitadas por la televisión cultural: su definición y atractivo, su naturaleza democrática y la diversidad de sus contenidos. Finalmente, se plantea cómo hacer una televisión cultural en esta época de convergencia digital.

Sus fragmentos más significativos:

  • “En una visión antropológica, la cultura no es un conjunto distinguido de bienes, como las obras de arte o los libros, sino la dimensión que da significado a todas las prácticas sociales”.
  • “Todas las industrias son susceptibles de ser analizadas en su aspecto cultural si, además del objeto y el proceso material de su fabricación, consideramos los significados que lo acompañan (…)”
  • “Si aplicamos este argumento a la televisión, admitiremos no sólo que todos los canales –no importa de qué se ocupen– son culturales, sino también que aún los mensajes que parecen prescindibles o accesorios, como la publicidad comercial, son cultura“.
  • La televisión llamada cultural intenta preservar una escena más autónoma, no tanto frente a presiones religiosas o políticas, sino más bien tomando distancia de los condicionamientos comerciales.
  • La importancia de los factores económicos y de la producción colectiva, incluso en las denominadas televisiones culturales, las aproxima a las comerciales o masivas. No sólo las asemeja el carácter cultural de unas y otras, sino también sus condiciones materiales y sociales de producción. Todos los canales son culturales y todos necesitan un soporte económico, tecnológico y una estructura productiva propia
  • Las encuestas de rating acostumbran relacionar las cifras mayoritarias con entretenimiento, placer y “lo que a la gente le gusta”, considerando el gusto como un hecho natural. La consagración de lo dado en la sociedad como natural, como resultado de elecciones libres no condicionadas, se vuelve argumento de calidad. Más aún, de ejemplo democrático: si la mayoría prefiere las telenovelas, las series, los reality shows, ¿por qué no respetar sus opciones? Esta sacralización de lo existente opone para siempre la televisión comercial con rating masivo, que da a la gente lo que le gusta –entretenimiento–, frente a las televisiones culturales que ofrecen programas sesudos, de crítica y aburridos. ¿Cómo superar esta disyuntiva? No hay forma de hacerlo si la encaramos desde un puritanismo aristocrático e intelectual, o sea suponiendo que los canales culturales serán superiores en la medida en que se desinteresen por el dinero, el volumen de rating, y dando por descontado que la crítica y la calidad estética ligada al nivel intelectual deben distinguir a una televisión que merezca el nombre de cultural.
  • Al sufrir menos las coacciones mercantiles como compulsión al éxito inmediato, al no estar obligada a usar formatos con éxito probado, la televisión pública puede experimentar con la potencialidad expresiva del medio. No se trata, dice Jesús Martín Barbero, de crear franjas de programación con contenido cultural o político, sino de «darse la cultura como proyecto que atraviesa cualquiera de los contenidos y los géneros». No se trataría de asegurar la calidad transmitiendo la cultura ya distinguida, sino con «una concepción multidimensional de la competitividad: profesionalidad, innovación y relevancia social de su producción» (Martín Barbero, 2001, pp. 15-16).
  • Exigir una legislación de medios y telecomunicaciones que coloque en el lugar protagónico los intereses públicos y la participación de los ciudadanos y trabajar con los legisladores de todos los partidos para que otorguen más frecuencias a la radiotelevisión pública, gracias a la convergencia digital, y se amplíen los fondos necesarios. Nuestra tarea como comunicadores, investigadores, creadores culturales y audiencias es imaginar un espectro de televisiones en las que la cultura, el debate político razonado y la comunicación plural con el mundo conviertan la televisión, en esta época de “post-televisión”, como algo más que un paquete de entretenimientos digitalizados que simulan el conocimiento, la felicidad y la participación.
  • Una televisión democrática no se hace sin consumidores que pidan y expresen sus demandas como ciudadanos. La figura del defensor del televidente es útil para que los receptores defiendan sus derechos e interpelen a las empresas, a los locutores, a quienes nos entretienen e informan. Pero esta interacción desde los ciudadanos será limitada si sólo ocurre en canales culturales o públicos y no en los comerciales y, aun cuando logremos que exista defensa del televidente en estos últimos, será ocasional si la mayoría de los receptores ejerce su libertad sólo a través del zapping y el pay per view. No tengo tiempo aquí más que para señalar un desequilibrio latinoamericano en este asunto. Somos una de las regiones con mayor avance en los estudios de recepción televisiva que han mostrado sofisticadamente que toda recepción es producción e interacción (Orozco, 2002). Pero casi no existen defensores del televidente, ni organizaciones autogestivas de receptores para sostener sus derechos.

    Leer artículo completo en Revista TELOS, Cuadernos de Comunicación e Innovación





    Alejandro Malowicki: “cuidemos los valores que comunicamos, desde lo adulto, a la infancia”

    6 06 2010

    (*) Alejandro Malowicki es director de cine y TV. Preside el Observatorio Nacional del Audiovisual para la Infancia y Adolescencia y la Asociación de Productores de Cine para la Infancia (APCI).

    La televisión abierta sigue siendo el más importante medio de difusión en la Argentina. En consecuencia, los responsables de la programación televisiva deben tomar conciencia de qué influencia ejercen los contenidos que aprueban, diseñan y emiten, especialmente cuando se dirigen a las generaciones más jóvenes.

    Por Carolina Roncarolo

    “La televisión de aire que llega a todo el país es una frecuencia nacional. A quienes usufructúan dicha frecuencia para emitir su programación les toca una responsabilidad de orden público, sean empresas del Estado o privadas. Deben ser conscientes de que son un medio y un servicio público”. Con estas premisas Malowicki inició una vasta exposición acerca de muchos aspectos que actualmente no son tenidos en cuenta por algunos responsables de nuestra programación televisiva.

    Vale la pena considerar sus ideas como críticas constructivas que no generalizan ni condenan la labor de quienes producen y emiten contenidos en nuestra televisión abierta. Por el contrario, pretenden abrir las puertas a un diálogo que incentive a emisores y  receptores televisivos a reconsiderar la relación que establece la televisión con su audiencia, y viceversa.

    El presidente de APCI puntualizó que la falta de responsabilidad por parte de los que diseñan los contenidos televisivos reside en la escasa o nula consideración hacia aquellos espectadores que no tienen un nivel de educación suficiente  para  discernir entre los conceptos constructivos y los conceptos perjudiciales presentes en un determinado programa.

    A su vez, manifestó que “la infancia en los medios televisivos de aire de alcance nacional está lejos de ser analizada, vista y protegida como debe ser, como está previsto en la Constitución Nacional y en la Declaración Universal de los Derechos del Niño, que es aceptada por nuestra Constitución”.

    En cuanto a una programación específica dirigida a la infancia, Malowicki postuló que “el único programa que tiene un segmento horario dedicado enteramente a ella es el Canal 7, televisión pública“.

    Luego, especificó que “los otros canales ignoran en su totalidad la existencia de la infancia como espectadores. Con lo cual, no están satisfaciendo ni cumpliendo con una de sus obligaciones fundamentales como emisores públicos. Para ellos la infancia es únicamente, y lamentablemente un objeto de consumo y de ninguna manera son sujetos de derecho“.

    El presidente del Observatorio Nacional del Audiovisual para la Infancia y Adolescencia ponderó el artículo 17 de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Señaló su importancia para la integración de la programación televisiva dedicada a la infancia, no solamente para los canales de aire, sino para todo el espectro televisivo.

    Malowicki aclaró que el Observatorio ha apoyado dicha ley: “Estamos convencidos de que, una vez que pueda ser puesta en su efectividad total, vamos a tener un espacio donde trabajar para mejorar y también para enriquecer sus propuestas”.

    Cabe mencionar que la labor del Observatorio se puso en marcha en septiembre de 2009. Constituye una herramienta que es totalmente nueva e inexistente en Latinoamérica. El proyecto permitirá ir conjugando todo lo que sucede en Argentina en cuanto a los medios audiovisuales, no solamente la televisión, sino también el cine. Es un lugar que tiene que ver con lo pedagógico y lo educativo y, fundamentalmente, con la información dura (estadísticas).

    El Observatorio APCI se propone tratar de difundir información que fomente el derecho, el deber y la obligación de proteger a la infancia. Malowicki enfatiza su rol dentro de la sociedad: “consideramos que un acercamiento socioafectivo hacia la infancia es básico para quien algún día se proponga seriamente hacer un programa o una producción audiovisual destinado a ella. Va a ser bueno que recurra a materiales que le otorguen información acerca del espectador al que se quieren dirigir”. Y, en ese sentido, postuló que “todos los que estamos en los medios debemos hacer un esfuerzo enorme para no dejar ausente a la infancia en nuestros trabajos, y fundamentalmente tratar de que los usuarios de nuestros medios tengan acceso a materiales que les permitan conocer mejor la infancia”.

    Más información:

    Leer entrevista completa con Alejandro Malowicki (descargar archivo PDF de 8 páginas)









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