“Los Medios en la (Escuela) Media”: ¿cómo el periodismo construye la mirada pública sobre los jóvenes? (Observatorio Joven de Medios, Min. de Educación, GCBA)

25 09 2012

El Observatorio Joven de Medios (Programa Medios en la Escuela, Ministerio de Educación, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires) es un espacio de intercambio de las miradas que los adolescentes tienen respecto de productos mediáticos que se orientan a ellos como destinatarios. Es un espacio de reflexión donde sus voces trascienden el ámbito escolar y sus opiniones se expresan.

Observar permite, por un lado, reconstruir la versión de la realidad que los emisores mediáticos proponen a la audiencia; y, por otro, reflexionar junto a los jóvenes sobre la mirada que tienen ellos mismos de esos productos mediáticos.

Con este fin, el Observatorio Joven de Medios organiza la “Semana de los Medios en la Media”, en la cual desarrolla acciones tendientes a fortalecer el debate acerca de la relación entre medios masivos, jóvenes y comunidades educativas.

Las distintas acciones se proponen:

  • Promover el tratamiento de temáticas relacionadas a los jóvenes y los medios de comunicación en las escuelas medias de la Ciudad.
  • Concretar eventos de participación comunitaria en las escuelas.
  • Acercar reflexivamente a la escuela media al universo del periodismo y la cultura mediática.

Para seguir leyendo:

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Facundo Agrelo: “Paka Paka es una pantalla que se les ofrece a los chicos para que sean ellos los que se cuenten a sí mismos” (Observatorio APCI)

23 08 2012

En una entrevista concedida al Observatorio APCI (Observatorio Nacional del Audiovisual para la Infancia y la Adolescencia)Facundo Agrelo, coordinador del área de guión de la señal Paka Paka, explicó cómo es la conformación y el funcionamiento de una señal que carece de antecedentes en Argentina.

Entrevista publicada en la newsletter mensual del Observatorio APCI

  • ¿Cuáles son las funciones que cumplís en el área de guión en Paka Paka?

Como responsable de guiones, las funciones que cumplo son múltiples. Dentro de Paka Paka todos realizamos tareas múltiples, ya que es un trabajo en equipo. En mi caso, el trabajo arranca pensando con otra gente el concepto de los programas. Hay una primera instancia de discusión y conceptualización para el abordaje de determinadas temáticas que se decide poner en pantalla. Luego, se piensa en el formato de ese programa: qué recursos se van a usar, que géneros, si es un programa de 15 minutos, si es un programa de media hora…

Una vez cumplidos estos grandes ejes, se plantean determinadas cuestiones vinculadas o a los personajes o a los escenariosLuego comienzo a trabajar en la estructura general de un primer guión, me pongo en contacto con quienes serían los guionistas y trabajo en el ida y vuelta de cada uno de los guiones hasta que los apruebo y siguen su camino, pasan por el área de producción, de arte, etc. A veces, llegan propuestas donde el formato y el guión ya están pensados, en estos casos hay que adecuarlos a ciertos lineamientos generales que pone Paka Paka, retrabajar los guiones que mandan y después, lo mismo, hacer el seguimiento de corrección.

  • ¿Cuánto tiempo estuvieron trabajando antes de salir al aire por primera vez con el segmento?

Lo que era el programa Paka Paka arrancó muy al comienzo del surgimiento del Canal Encuentro, ahí no se pensaba todavía en una señal; rondaba la idea de en algún momento hacer una señal, pero lo mismo que rondó en algún momento la ley de servicios audiovisuales, o sea era una Utopía. Después empezó como a tomar forma la decisión política de lanzar la señal y ahí empezó, casi tres años antes, el trabajo de empezar a pensar. La señal salió al aire el 17 de septiembre del 2010, y todo lo que fue el 2010 y el 2009 ya contábamos con buena parte del equipo trabajando, a la que se le fue sumando después más gente.

  • ¿Cuáles fueron y son las experiencias que se evalúan al tener que enfrentarse con guiones para una señal sin antecedentes en el país? ¿Con qué aspectos de conocimientos ya contaban y cómo se alimentaron e investigaron en otras fuentes para poder afrontar esta dificultad?

La formación de la señal, fue y sigue siendo una mixtura de raíces. No hay un modelo establecido, y tampoco nos interesa seguir un modelo, sino que se genere algo propioEl canal tiene por un lado, un eje troncal puesto en los contenidos, por ser un canal del Ministerio de Educación, pensado como una señal pública, federal, etc. y por otro lado, es un canal de televisión que respeta los códigos propios del lenguaje televisivo.

En todos los programas hay un modo político de pensar a los chicos en la pantalla que forma parte de la propuesta de educar del Ministerio de Educación. Antes de que saliera la señal al aire, además de hacer un trabajo intensivo de visualizar material, tuvimos lo que se llamó “encuentro por la infancia” que fueron una serie de charlas donde distintos especialistas contaban su experiencia, hacían recomendaciones, etc. También abrevamos en televisoras educativas de distintos lugares del mundo.

De la televisión, nos nutrimos hasta con los recursos del reality, porque si eso se puede diseccionar, uno puede sacar de ahí el recurso narrativo y aplicarlo con otros objetivos. Los guiones y cada una de las instancias del proceso creativo son una síntesis de esos dos grandes ejes: el televisivo y el educativo.

  • ¿Cómo hacen desde el área de guión para evaluar esa difícil conjunción que tiene el canal entre educación y entretenimiento?

Es el tema más complejo y a la vez interesante. La educación tiene una cantidad de aristas, dificultades y experiencias que emergen en cada idea que se quiere trabajar. Por eso, en el proceso de gestación de contenidos, contamos con la figura de un contenidista, que es quien nos saca todas las dudas y a veces, establece cuáles son las prioridades y los abordajes, el cómo mostrarlo y cómo contarlo, corriéndonos de lo que nosotros llamamos la “bajada de línea”.

Por otro lado tenemos la otra dimensión que es la televisiva, que también tiene su complejidad. El trabajo que hacemos nosotros y que les hacemos hacer a los guionistas, es el de pensar cómo los contenidos se pueden amalgamar con una aventura, con la cotidianeidad de un personaje, etc. Creemos que en el guión hay una primera instancia donde hacer confluir naturalmente el contenido con el relato, trabajando la estructura lúdica para que se vaya tiñendo el programa con el contenido y no que aparezca la bolsa o el libro para abrir y aprender. Para nosotros la bajada de línea tiene dos características, una es lo manifiesto y la otra es lo ya dado, o sea la experiencia, el consejo que se transmite y en definitiva se impone. El tema es cómo hacer circular los contenidos pero que lo antes posible sean los propios protagonistas los que lo pongan en circulación y lo experimenten y no los adultos bajándolo. Para eso, es el entretenimiento el gancho y es donde más dificultades suele haber.

  • Vos tocás el tema de la dificultad cuando se trata de un consejo adulto hacia los chicos, pero desde el momento que están mediadas por la intervención de un adulto, ¿cómo se manifiestan las voces de las infancias? Es decir, ¿cómo llega el guión al chico, sin que él perciba esa intermediación?

Por un lado, existen determinadas temáticas o determinados momentos donde es importante la presencia del adulto. Por otro lado, una de las líneas filosóficas del canal es trabajar para evitar esa mediación y que sean los propios chicos los que se relaten a sí mismos. Esto lo hacemos mostrando a chicos reales de todo el país, de todas las edades y en su contexto. También a la hora de hablarles a los chicos, hay elementos narrativos esenciales que han funcionado históricamente y que aún hoy perduran, por ejemplo la empatía con personajes, un conflicto que genera una intriga por su resolución, ciertas cosas de humor, etc. Son elementos que hacen al concepto del relato, del cuento, de la historia, etc. donde uno sabe que ahí puede descansar, pero eso no singulariza un programa, hay que amoldarlo para que tenga una identidad propia. Desde donde se le habla a los chicos, es para nosotros, un entrenamiento permanente y de trabajo colectivo.

  • Paka Paka es una señal que llega a todo el país e incluso a otros países, ¿cómo haces, desde el guión, para llegar a infancias tan diversas y despertarles el mismo interés?

Paka Paka es una señal del ministerio de educación, pública y federal, esto hace que sea una herramienta de visibilización y democratización de voces. No es una voz hablándole a los chicos, es una pantalla que se les ofrece para que sean ellos los que se cuenten a sí mismos. Esto sucede literalmente: chicos de la Rioja, de Neuquén, del Conurbano, diciendo ésta es mi escuela, éste es mi barrio, acá juego, juego a esto, etc. También lo hacemos generando producciones en distintos lugares del país, que aunque son hechas por adultos son con la idiosincrasia de cada lugar donde se formaron. Hay también programas que arma el canal, donde la casa productora que los realiza tiene que viajar por el país para poder hacer el programa. Nuestra pantalla está llena de ejemplos, hay una serie de políticas de cómo produce el canal que apuntan a poner la pantalla a disposición para que todos hablen.

  • Desde el momento que sabes que son etapas evolutivas diferentes, chicos de distintas edades, ¿qué evalúas en los guiones que van a ir a Paka Paka, es decir chicos de 6 a 12 años y los que van a ir a Ronda, chicos de 2 a 5?

Hay un trabajo previo al guión que es la conceptualización, el tema del contenido. Una vez acotado eso y definido para una franja u otra, o incluso para las sub-franjas, ya que hay programas pensados para chicos de 2 a 3 y programas pensados para chicos de 4 a 5 años, y en las sub- franja de los más grandes hay programas para chicos de 6 a 9 y programas para chicos de 10 a 12; tenemos en cuenta la estructura en cada guión relativo al target específico. Existen diferentes estructuras narrativas que no funcionan en todas las franjas. Con la franja de los más chicos donde el concepto de tiempo y espacio no está incorporado, hay que tener mucho cuidado con las elipsis, los flashback o los flashfoward.

Por otro lado, evaluamos mucho el tema del vocabulario, para trabajarlo de manera correcta, lo que no significa formal o académica, sino tratando de enriquecer lo más posible el universo lingüístico de los chicos. No ser centristas, es otro de los aspectos que tenemos siempre presente, para tratar de reflejar los distintos modismos. Desde lo narrativo se tiene en cuenta la efectividad, que sean programas que los chicos tengan ganas de ver, evaluamos entonces cuáles son los recursos más atractivos para cada una de las franjas.

  • ¿Por qué se divide la programación en estos dos grandes grupos y cuáles son los objetivos en común que tienen que tener los contenidos de ambas franjas?

Hay una primera división que tiene que ver con los ciclos educativos, hay un ciclo inicial, y hay un ciclo primario, eso el ministerio de Educación lo pensó así mucho antes de crear la señal. Los contenidos de ambas franjas son muy diferenciados y a su vez lo son los recursos narrativos que se utilizan, debido a los diferentes universos simbólicos que manejan los chicos, los imaginarios, etc. Lo que tienen en común es que no hay edad para que los chicos tengan voz propia, todos los chicos se tienen que poder expresar, y tienen que poder enriquecer su universo simbólico y cultural con la programación de Paka Paka.

  • ¿Todos los temas pueden ser incluidos en una obra para los chicos, o hay temas que no pueden ser tratados en la sección Ronda y sí pueden ser tratados en la sección Paka Paka?

Todos los temas pueden ser tratados con la contextualización adecuada. Lo que es importante es que los chicos estén preparados contextualmente para eventualmente poder abordar algunos temas. No hay un a priori de temas que no se pueden abordar en alguna de las franjas. Si hay limitaciones temáticas, es en función de aquellos temas que los chicos para poder aprenderlos requieren de una conceptualización previa de la que aún no disponen, entonces ahí resulta imposible abordar determinados temas o utilizar determinados recursos narrativos.

  • ¿Cómo trabaja el área de guión cuando se trata de coproducciones con otros países, donde el contenido no está realizado aún y hay que compatibilizar intereses que tiene que ver con las empresas que están coproduciendo?

Hay distintos tipos de coproducciones. En algunas, nosotros nos sumamos a una experiencia que ya tiene antecedentes, para hacer una segunda temporada, como fue el caso de La lleva, una producción colombiana, a la cual nosotros nos asociamos para hacer La lleva Latinoamérica. Los guiones ahí se readecuan un poco, por el re-direccionamiento del programa pero es en esencia el mismo.

Después hay otras coproducciones, por ejemplo una con Chile para los más chicos que se llama Horacio y los plasticines, donde ellos vinieron con la propuesta de un programa armado y nosotros nos sumamos pero a condición de poder incidir en la reformulación de determinados elementos del programa. Ahí se revisan todos los guiones, se devuelven con las correcciones y ellos los vuelven a mandar, hasta que los aprobamos. Después hay coproducciones donde no hay guión, son los micros en los cuales se establece un concepto y el trabajo se hace directamente sobre el material. Cuando se trata de adquisiciones de otros países, no hay participación, lo único que hace el canal es un trabajo de doblaje, ya que son productos cerrados.

  • Vos hablas mucho del trabajo en equipo cuando te referís a la señal, ¿por qué no nos contás un poco acerca de cómo está conformado el equipo en tu área?

Los equipos varían de acuerdo al programa, pero en lo que es la conceptualización o el punto de partida, estamos Cielo que es la directora, Mariana Loterszpil, que es la productora general, Valeria Dotro, que es la responsable de contenidos; según el caso está también Silvina Szeinblum, que es la encargada de contenidos de la franja de Ronda, Bea Blankenhorst, que se encarga del área de arte; Miguel Rur, que es el responsable de producción, y yo. Nunca es una mesa de los 8 o 9. Tampoco es que hay una primera reunión de conceptualización, una segunda de las líneas directrices, una tercera de trabajar con la estructura narrativa, etc; es un ida y vuelta permanente. Primero trabajamos alguna de esa gente y yo en lo que es empezar a pensar la estructura del programa; se suma el productor delegado de esa serie, que es la persona que se va a encargar de seguirla durante todo el proceso y será el nexo entre el canal y la casa productora que la va a realizar. Una vez que decantó el concepto, el formato, los ejes, etc. yo trabajo con los guionistas en lo que es el armado del primer guión. Trabajamos siempre con una política de ensayo y error y ese guión que se va generando lo hacemos circular para escuchar las otras voces. Algunas veces está en el seguimiento de los guiones quien va a ser el director de la serie, esto es necesario por si en los guiones no se refleja todo lo que se conceptualizo. Cuando los proyectos vienen de afuera, se suma otra persona a esta primera instancia, que es Yanina McKerlie, quien coordina la evaluación de las propuestas que llegan. Y ese es más o menos el equipo.

  • ¿Cómo llega un guionista a colaborar en el área de guiones de Paka Paka?

Hay guionistas a los que salimos a buscar nosotros y hay guionistas que llegan propuestos por casas de productoras. En ambos casos nosotros no pretendemos que vengan con el bagaje para escribir los programas que el canal pide, buscamos que conozcan muy bien las herramientas del oficio y que además sean personas creativas y con humor, cosas esenciales para trabajar con chicos. Cuando llegan los guionistas los ponemos en sintonía para que entiendan cuál es el espíritu  de la señal, que sepan que el hecho de que sea un canal del ministerio de educación no significa que haya que bajar línea. También trabajamos con guionistas que hacen segundas o terceras temporadas y que se encargan de potenciar situaciones que ya conocen, para la nueva temporada.





“Los niños y los adolescentes no están en la agenda de la TV abierta” (José Crettaz, diario La Nación)

3 11 2011

A continuación, adjuntamos una nota de José Crettaz, publicada el martes 1° de noviembre de 2011 en el diario La Nación.

Para acceder a la nota completa, haga click aquí. 

Para seguir leyendo: otras menciones en medios de la investigación “La niñez en los noticieros” (Periodismo Social y Observatorio de la Televisión de la Universidad Austral)





“Una caja no tan boba” (Diario Clarín, 21/09/2011)

22 09 2011

A continuación, citamos un artículo de Alfredo Dillon, publicado en el suplemento Educación del diario Clarín, el 21 de septiembre de 2011.

Entre los especialistas consultados sobre televisión y educación, la directora del Observatorio de la Televisión de la Universidad Austral, Dra. Gabriela Fabbro, explicó las claves para una inclusión inteligente de los contenidos televisivos como sustrato de las asignaturas dictadas en la escuela: “educar para el uso de la TV y educar a través de la TV”.

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Existe un divorcio histórico entre la televisión y la escuela.
Desde las aulas se suele pensar en la pantalla chica como un mero pasatiempo que no les aporta nada a los chicos. Pero los especialistas sostienen que la TV educa constantemente, incluso cuando no se lo propone. En vez de apagar la tele, ¿por qué no mirarla juntos? 

 

Escena 1: Eva Perón, vestida de negro y desmejorada, dice su discurso del 17 de octubre, sostenida por la cintura por su marido.
Escena 2: Una vedette, casi sin ropa y muy saludable, insulta a otra vedette mientras ofrece explicaciones acerca de sus fotos íntimas… que acaban de ver la luz.


Entre la primera escena y la segunda pasaron 60 años: exactamente toda la historia de la televisión argentina, desde aquella primera transmisión del acto del Día de la Lealtad en 1951. Seis décadas en las que cambiaron muchas cosas en la TV, excepto una: su divorcio de la escuela.


Las últimas cifras del Sistema Nacional de Consumos Culturales indican que, en promedio, los chicos de entre 10 y 17 años ven 3 horas diarias de televisión. Un 30 por ciento ve cuatro horas o más. Y la cantidad de horas aumenta los fines de semana. “Los chicos viven en un mundo de pantallas: la TV, el celular, la computadora.


Pese al crecimiento exponencial de los celulares, la pantalla más importante para ellos en su tiempo libre sigue siendo la tele”, explica Roxana Morduchowicz, directora del programa Escuela y Medios, del Ministerio de Educación nacional. En la Argentina, prácticamente el 100 por ciento de los hogares tienen al menos un aparato de televisión. En muchos de esos hogares, es el único medio de recreación disponible. Pese al auge de Internet, la TV sigue ocupando un lugar fundamental en la vida diaria de los chicos y adolescentes.

La “caja boba” va con ellos a la escuela: forma parte de sus conversaciones, sus juegos, sus conocimientos previos. Pero, ¿qué hace la escuela con la TV? ¿La incorpora al proceso de enseñanza-aprendizaje, o sencillamente la ignora porque sigue creyendo que la tele es sólo una fuente de estupidización? “Toda televisión educa” “La tele siempre es educativa, se lo proponga o no”, dice Morduchowicz a Clarín Educación, y enumera tres tipos de saberes que circulan en la pantalla: Saberes cognitivos (por ejemplo, la información que brindan los noticieros o documentales) Saberes sociales (por ejemplo, aprender de una telenovela cómo invitar a salir a una chica) Valores (la solidaridad o la justicia pueden discutirse a partir de un noticiero o una ficción) La escuela suele ignorar todos estos saberes, tal vez porque ha quedado históricamente muy ligada a lo impreso y lo verbal. Sin embargo, hoy la cultura parece estar cada vez más atravesada por las imágenes. Por eso, docentes y especialistas se plantean nuevas maneras de aprovechar la pantalla chica en los procesos educativos.


“El uso inteligente de los medios es el gran desafío de la escuela. Lo ideal sería incluir estos temas de modo transversal, como sustrato de las asignaturas y los contenidos específicos. Hay que educar para el uso de la TV y educar a través de la TV”, afirma Gabriela Fabbro, directora del Observatorio de la TV de la Universidad Austral.


Formar estudiantes críticos. Dicen que una imagen vale más que mil palabras. La frase señala el poder de convicción que tiene la imagen: parecería que lo visual es garantía de que algo es “verdad”.


Por eso, uno de los primeros desafíos es formar espectadores críticos, para que los chicos pierdan la ingenuidad ante lo que ven en la tele. “Necesitamos que los chicos puedan criticar la TV, que tengan juicio crítico. Nuestro desafío es formar críticos de TV”, opina María Luz Piñeyro, vicedirectora de la Escuela N° 21 de Floresta.


Diego Martínez, profesor de Historia en la ESB N° 5 de Lanús, coincide: “La imagen funciona como soporte de verdad. Cuando los chicos ven que un video dice lo mismo que les dije yo en clase, me dicen: Tenías razón, estaba en el video . Parecería que si aparecés en la tele, estás diciendo la verdad”.


En este sentido, uno de los desafíos para la escuela es “desnaturalizar” el lenguaje audiovisual, mostrar que las imágenes son siempre construcciones, revelan puntos de vista, tienen intencionalidades: no son neutrales. Para Inés Dussel, investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), “habría que enseñar más sobre cómo se produce un programa de televisión y entender los géneros y los tipos de programas, qué lógicas e intereses operan, qué selección de estéticas y de relatos se produce, qué se quiere generar en la audiencia. Esto se llama alfabetización mediática”.


Se trata, en otras palabras, de aprender más sobre el lenguaje de las imágenes. En esta línea, Fabbro propone recurrir al ejercicio crítico de “observar, contrastar, comparar, escuchar otras voces y puntos de vista sobre contenidos exhibidos en el aula”. Y añade: “Analizar la coherencia entre lo que se dice y cómo se lo muestra, focalizarse en cómo se narra también con la imagen y el sonido pueden ser caminos para comenzar a construir una mirada inteligente sobre lo que la televisión nos muestra”.


La mejor manera de formar espectadores críticos es hablando sobre la tele, discutiéndola en clase, pensando juntos alternativas para contar las mismas historias de otras maneras. El investigador mexicano Guillermo Orozco Gómez sostiene que “la televisión no es sólo para verse: la televisión es para hablarse” (ver “Las pantallas también enseñan”, en pág. 6). Para Orozco, lo que hace falta “es hablar de la televisión: hablar mientras se está viendo y después, al día siguiente, en la escuela”.

 

El desafío de la “TV basura”


Docentes y especialistas coinciden en que toda televisión “educa”: no sólo Discovery Kids o los documentales de National Geographic, sino también Gran Hermano y hasta los programas de chimentos. Las planillas de rating señalan que los programas más exitosos no suelen ser los educativos, sino los que muchos denominan “TV basura”.
Marcela del Pozo, profesora de Antropología Filosófica en el Instituto Nuestra Señora del Rosario, apunta: “Lo audiovisual permite mostrar valores y anti valores. A partir de ciertos programas se puede trabajar, por ejemplo, la falta de escrúpulos, el pudor, lo privado y lo público, la tergiversación y la dinámica del rumor”.
En estos casos, la tarea consistirá en enseñarles a los estudiantes a interpretar los programas de TV que miran, aprender a “leerlos”.


Por otra parte, formar espectadores críticos no significa inculcar en los alumnos una lectura “correcta” de los programas, ni imponerles qué es lo que deberían interpretar. Dussel advierte: “No se trata de censurar ni de imponer una sola forma de ver tele. Creo que el mejor verbo es `enriquecer’. No se puede imponer que a la mayoría de la gente le guste un programa y no otro; y aunque la escuela lo quiera, no puede y no debe hacerlo, sería antidemocrático. Pero sí puede ayudar a que los chicos y adolescentes conozcan otras estéticas que circulan menos por los canales comerciales, y sí puede ayudar a traer otros debates”. Para esta especialista es mucho más productivo llevar al aula otras opciones que los chicos no consuman en su casa, en lugar de trabajar a partir de los programas que todo el mundo ve.


Pero incluso aquellos docentes que defienden la posibilidad de aprender de la tele ­aunque sea “por la negativa”­ reconocen que tiene que haber un límite. “Hay programas que directamente es mejor que los chicos no vean, sobre todo si son niños. Ahí es tarea de los padres fijar las pautas y explicárselas a sus hijos. A veces hay que decir que no. Y cuando los chicos están en primaria, lo mejor es que no tengan el televisor en el cuarto: que miren tele en la cocina, en el comedor o en los lugares de circulación colectiva”, recomienda Morduchowicz.


Casi todas las fuentes consultadas mencionaron varios programas de alto rating como portadores de contenidos que la escuela debería criticar, reorientar y contrarrestar. Dussel suma otro elemento: el sensacionalismo, que “nos acostumbra a ver imágenes horrorosas y excesivas”. “Me parece mucho más complicado un noticiero sensacionalista, que enseña que `eso’ es el mundo y poco puede hacerse para cambiarlo, que un programa de entretenimientos que no tiene pretensiones de educar ni de informar”, sostiene.

 

Las miradas sobre los jóvenes


Otro problema que plantean los programas sensacionalistas es la imagen que proyectan de niños y adolescentes. Los especialistas señalan la importancia de que la televisión refleje todas las realidades de chicos y chicas, que no los muestre siempre como adictos, alcohólicos o violentos. Según una investigación del Observatorio de la TV, el 43,2% de las noticias que tienen que ver con niños, niñas y adolescentes se refieren a hechos de violencia, que muestran a los chicos como víctimas o victimarios. Fabbro se pregunta: “Pensando que en Argentina hay casi 15 millones de chicos menores de 18 años, ¿no hay otras noticias o imágenes de chicos que la TV podría ofrecer?”.


Los docentes consultados aseguran que los estudiantes que ellos tienen en las aulas no son los que aparecen en la televisión. La gran mayoría, dicen, no son violentos ni apáticos, sino que sueñan con un futuro digno y una vida mejor. Son varios millones, pero no tienen reflejo en la pantalla. Fabbro concluye: “Es importante que los niños y adolescentes se identifiquen con lo que ven en la tele, con sus problemáticas y su vida cotidiana. Así, viéndose, escuchándose, observando cómo otros resuelven problemas que ellos también tienen, se motivarán y podrán apropiarse de la televisión”. En definitiva, de eso se trata: que el lenguaje audiovisual sea aprovechado como una herramienta más; que los chicos se apropien de las imágenes para ampliar sus miradas sobre sí mismos y sobre el mundo.

 

La formación de los futuros televidentes
Ricardo Braginski

El debate es tan antiguo como la misma televisión. Cuanto más se la critica por “basura”, más se la mira. Noche tras noche, son cientos de miles, o millones, los que ven esa televisión. Los mismos que al día siguiente, en una charla de café, la denostan por banal, chabacana, poco “educativa”.
Cada día parecemos más confundidos frente a un fenómeno de la cultura popular en continua expansión. Porque aunque se multipliquen las pantallas (computadora, celular y otros nuevos equipos), la televisión sigue disfrutando de un reinado que parece invencible.
Pero hay una forma de salir de esta confusión. Y esa forma es precisamente la educación, el conocimiento. La imagen audiovisual ­en este caso, la televisiva­ no es más que un lenguaje. Una construcción, de cuyas reglas se puede aprender.
Como coinciden los especialistas consultados para esta nota de tapa de Clarín Educación, lo peor que podemos hacer es ocultar el tema, callarlo. Cuanto más sepamos de estas reglas, de la intencionalidad de ciertos recortes, de los valores que transmiten, más libres seremos para elegir lo que queremos para nosotros y nuestros hijos.
Y en esto, la escuela juega un rol relevante, junto al hogar, claro. Y mucho más ahora que, de a poco, van arribando las computadoras e Internet a las aulas. Tecnologías que permiten trabajar contenidos audiovisuales con más facilidad, y enriquecer lo que habitualmente se ve en la televisión masiva con otra oferta cultural de la Web.
El proceso es largo, no será de la noche a la mañana. Pero seguramente con una buena educación audiovisual, las futuras generaciones elegirán de una forma más conciente el contenido de tevé con el que cada uno decidirá entretenerse, informarse y aprender.





“Formar espectadores críticos” (Teresa Domínguez V.)

17 08 2011

A continuación, recomendamos la lectura del texto de María Teresa Domínguez Valdés, publicado en la revista del Consejo Nacional de Televisión de Chile (2010). La autora se desempeña en el área de Educación Artística del Consejo Nacional de Cultura y de las Artes del Gobierno de Chile.

“(…) La cantidad de horas frente a la pantalla, los efectos de ésta, los contenidos, los valores, son dignos de análisis en el núcleo familiar. Tanto la TV como los nuevos medios llegaron para quedarse, por lo tanto, debemos aprender a convivir con ellos. Fomentar el diálogo y captar el vínculo que establecen con nuestros hijos son ejes fundamentales en la era actual. El desafío futuro está en formar telespectadores críticos que sepan hacer una buena selección y recepción de los contenidos (…)”.

Acceda a texto completo haciendo click aquí.

El artículo enumera diversas líneas de acción educativa en medios, tanto en Latinoamérica, como en Europa, África y Asia. Entre ellos, mencionamos:


Para seguir leyendo:




Comenzó a funcionar el Consejo Asesor de la Comunicación Audiovisual y la Infancia

14 04 2011

Instituido por el artículo 17º de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, el 4 de abril del 2011 se inauguró el Consejo Asesor de la Comunicación Audiovisual y la Infancia.

Dicho consejo es de carácter “multidisciplinario, pluralista y federal”. Entre sus funciones principales, se mencionan el asesoramiento a la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual en materia de contenidos audiovisuales adecuados para la infancia, y la promoción de la producción de contenidos audiovisuales de calidad destinados al segmento y la recepción crítica de los medios de comunicación.

Fuente: AudiovisualTelam

El Consejo Asesor de la Comunicación Audiovisual y la Infancia está integrado por treinta y seis miembros que representan a los gobiernos provinciales y al de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; al Ministerio de Educación y la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia; a los gremios docentes CTERA y SADOP; al Foro Parlamentario por la Infancia; y a las organizaciones de la sociedad civil especializadas en la materia: SAVIAA, Nueva Mirada, Periodismo Social, Las Otras Voces, Signis, CASACIDN y FUNDTV.





PROCOTIN: Observatorio para la protección de la audiencia infantil

13 04 2011

El PROCOTIN (Proyecto Coordinado sobre Televisión e Infancia) coordina e integra las actividades de diversos investigadores en torno al estudio del vínculo que establecen los niños con la televisión .

Está integrado por los siguientes grupos:

En el marco de la Segunda Jornada para la creación del Observatorio para la Protección de la Audiencia Infantil (marzo del 2011), la directora del Observatorio de la Televisión Argentina, Dra. Gabriela Fabbro, asesoró el seguimiento de las relaciones entre la producción, la difusión y los métodos aplicados para  la protección de la infancia.

Dicha jornada se organizó en función de los agentes del proceso, tecnología y regulación de las emisiones televisivas. Se establecieron los siguientes grupos de trabajo:

Regulación y Autorregulación

Actores en el Mercado Audiovisual

Públicos Afectados

Defensa de los Menores en la Esfera Pública

Herramientas de Información y Control

La coordinación en un plan integrado de las actividades de cada grupo en esta área de estudios y proyectos se propuso unificar los esfuerzos, complementar las distintas aportaciones, facilitar la comunicación entre los grupos y organizar un plan de trabajo conjunto.

Palabras del Dr. Javier Fernández del Moral, uno de los promotores de PROCOTIN, que cuenta las características de ese proyecto y su opinión sobre la situación actual de la familia y el papel de The Family Watch, del que forma parte como uno de los Vicepresidentes de la Junta Directiva. Fuente: canal en You Tube de The Family Watch.








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