Desafíos e interrogantes de la “ciber televisión”: redefiniendo la TV del futuro

12 10 2012

Dra. Gabriela Fabbro (*)

Los analistas necesitamos dar un nombre a nuestro objeto de estudio. Y la televisión de la actualidad es definida como “ciber televisión”, “televisión a la carta”, “ciber video” (1), conceptos que se suman a las anteriores definiciones de “paleo televisión”, “neo televisión”, “post televisión” e “hiper televisión”. Si uno piensa que la “paleo televisión” tuvo entre 30 y 40 años de duración, la “neo televisión” no llegó a 20, la “post televisión” no llegó a 10, la “hiper televisión” tiene 5 y la “ciber televisión” tiene un año de historia, podemos afirmar que, en 60 años de TV, estas etapas son cada vez más efímeras y nuestro objeto de estudio está muy cambiante.

Por otra parte, los contenidos audiovisuales son los más desarrollados y consumidos en el ciberespacio, ya sea que hayan sido concebidos como videos ficcionales, con el propósito de contar una historia…

…O no, como el retrato de la anécdota de la mascota que “canta” el feliz cumpleaños.

(1) Cfr.“Los cibermedios en América Latina y la Web 2.0” (Revista Comunicar, Said y Arquila, Barranquilla, Colombia, 2011)

Hacia una nueva concepción de la recepción televisiva: horizontalidad y “prosumidores”

Tanto en los medios tradicionales como en los nuevos medios, hoy estamos frente a un paradigma de comunicación horizontal y multidireccional. Las audiencias están compuestas por muchas más personas que antes, y éstas se encuentran cada vez más dispersas, pero, paradójicamente, hoy podemos saber sobre ellas más allá del rating que marcamos anoche en la medición de IBOPE. Frente a algo cuantitativo como es el rating en TV abierta, en el ciberespacio estamos hablando de miles de personas que pueden acceder a nuestro contenido, cuyos consumos debemos analizar desde una mirada cualitativa y no tanto cuantitativa.

Por otra parte, todos nos convertimos en emisores y receptores al mismo tiempo, y este fenómeno está directamente vinculado con la horizontalidad y democratización de la información que claramente propone el ciberespacio. La pregunta que habría que responder es si todos estamos capacitados para ser emisores y receptores. Al respecto, sostengo que la figura del editor sigue siendo importante, para que el emisor siga teniendo cierto “dominio” sobre el contenido.

Características del relato audiovisual en la cibertelevisión

Por la fragmentación, la falta de atención, la rapidez, la brevedad y la prevalencia de lo efímero, estamos asistiendo a narrativas cada vez más fragmentadas (“microrrelatos” o “nanorelatos”, sintetizados en 140 caracteres). Vamos hacia los relatos breves que son condensación de narraciones extendidas: uno ya no ve la película completa (dado que tal vez ya no disponga de una hora y media para hacerlo), pero ve la primera secuencia y el tráiler porque se lo recomendó un amigo en You Tube. La existencia de narraciones breves como condensación de narraciones extensas implica que alguien pensó en narraciones extensas para que luego sean consumidas de modo efímero. Y esto es un desafío muy interesante desde el punto de vista del gestor de contenidos: ¿las producciones audiovisuales deberían concebirse como tales independientemente de la plataforma en la que vayan a ser exhibidas, o deberían modificarse según el soporte?

A raíz del análisis que estamos haciendo sobre las webseries en el Observatorio de la TV, intentamos comprobar la hipótesis de queel contenido no se modifica tanto. Por ejemplo, una webserie que nace en Internet y luego pasa a un canal como MTV sí sufre cuestiones de producción y edición propias de las exigencias del medio televisivo. Pero, a la vez, también hubo casos de series que pasaron a la red, con seguidores y demás. La modificación del contenido pasa por otros artificios y estrategias.

Pensando en algunas características propias de este discurso audiovisual que está circulando por el ciberespacio, señalo algunas categorías y cuestiones narrativas. Claramente, este contenido está superando la dimensión espacial. Si antes hablábamos de “pantalla de TV” y el montaje tradicional del cine indicaba cómo distribuir los elementos dentro del encuadre, hoy las leyes de la continuidad no están respetadas: los personajes se van de cuadro, entran por arriba y por debajo, el raccord no existe…

Varias de las leyes que sostenían la clasicidad del relato se suprimen, y éste se hace ubicuo, puede fragmentarse temporalmente, es decir, un fragmento puede ser visto en forma circular, con sincronías y asincronías. Por lo tanto, empieza a perder los límites espaciales y temporales. El receptor puede hacer un uso sincrónico o asincrónico del contenido; el “menú a la carta” habla de la asincronía: se consume en el momento en que yo puedo, y no cuando el emisor decide ponerlo al aire.

Al menos por ahora, este fenómeno se da con el entretenimiento: los focus group realizados al respecto están llegando a la conclusión de que la mayoría de los contenidos audiovisuales tienen un primer uso asociado al entretenimiento, luego a lo informativo, a lo económico- institucional y, en muchos casos, ya en una lectura psicologista de la recepción, ayudan a construir identidades. El hecho de poner el video de la mascota está expresando una privacidad que se hace pública y, a su vez, está construyendo la identidad de ese nuevo emisor que es receptor. Claramente este es el motor de las redes sociales, y el contenido audiovisual es lo que más se transmite y viraliza a través de ellas.

El lenguaje audiovisual en este tipo de discursos no constituye unidades de sentido cerradas, como por ejemplo “la película” o “el episodio de la serie número tal en temporada cual”. Esa es la idea de obra, pero hoy estamos frente a la noción de textos, que lo que hacen es estallar el sentido: no tienen una unidad cerrada ni un único sentido; por el contrario, cada uno de los usuarios va a darle un sentido a los significados que puso ese emisor. En un libro, película o novela antes había un significado que era decodificado como tal. Hoy podemos hablar mucho más de una dispersión del sentido a partir de lo que un receptor decodifica de un texto audiovisual.

Los usuarios generalmente construyen el orden definitivo que tiene un discurso audiovisual, es decir, finalmente, si quiero ver algo de una película determinada, veo la secuencia, veo el tráiler, y hasta hoy la industria del DVD nos presenta la película por escenas principales. Por lo tanto, yo le doy el orden que deseo a un texto que fue pensado de otra manera, que tenía otra lógica desde el guión y su estructura narrativa, otra lógica desde los plot points y desde los picos de tensión. Toda la fórmula que el guionista ponía al servicio de un texto y que podía ser decodificada de una manera, ahora es cuestionada y explota frente a estas nuevas formas de consumo.

Estamos frente a una pantalla que se desliza, que se va abriendo frente a nuevas ventanas, es una pantalla que circula y que no tiene límites, y justamente todo ese encuadre y toda esa distribución de elementos, objetos y personajes hoy realmente estalla a partir de estas nuevas formas narrativas. Por su parte, la brevedad atenta mucho contra la dosificación de la información cuando uno tiene que contar algo. Porque, aunque uno tenga la posibilidad de hacerlo, no va a ver una hora y media de película en un teléfono móvil; preferirá consumir algo mucho más breve y efímero. Aquí está el desafío para los gestores de contenidos.

En conclusión, gran parte de las respuestas están en las buenas historias, independientemente de que sean de una hora de duración o escritas en 140 caracteres. Hay que destacar que las audiencias (cada vez más críticas e independientes) sabrán valorar una buena historia, más allá del formato, el soporte o la extensión. Aquí reside el gran desafío de los gestores de contenidos: saber contar bien lo que luego la gente valorará como una buena historia.

(*) La autora es Directora del Observatorio de la Televisión y profesora en el Programa de Gestión de Contenidos de la Escuela de Posgrados en Comunicación (Universidad Austral). Este artículo resume las ideas principales de su presentación en el Workshop “La gestión de contenidos en el universo post media”.

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Belén Igarzábal: “La televisión juega un rol central en la difusión de modelos, formas culturales e identidades”

6 08 2012

Con un 96% de penetración en los hogares argentinos, la TV es una de las protagonistas de la vida cotidiana de muchos ciudadanos. La cámara y el montaje “re-crean” y nos acercan una realidad que nos entretiene, nos enseña, nos indigna, nos lleva a reflexionar… ¿Pero qué estrategias se ponen en juego en el discurso televisivo? Belén Igarzábal, docente e investigadora en Comunicación y Cultura de FLACSO, explica cómo el medio televisivo construye sus mensajes.

Por: Carolina Roncarolo

  • En la presentación de la Diplomatura en Educación, Imágenes y Medios (FLACSO) se hace hincapié en la “transformación o crisis en las culturas e identidades”, generada por el “predominio de las industrias culturales masivas y de las nuevas tecnologías digitales en la producción, circulación y consumo de los bienes simbólicos”. ¿Qué rol juega la TV en este proceso de cambio?

La televisión juega un rol central en la difusión de modelos, formas culturales e identidades. Y más allá de las características formales del medio, juega este rol central principalmente por el grado de penetración que tiene en Argentina. Según el Sistema Nacional de Consumos Culturales (2006), la televisión tiene el 96% de penetración en los hogares argentinos.

De todas formas, la televisión juega un rol central en la difusión de contenidos pero de ahí a cómo se apropien las audiencias de esos contenidos, depende de muchas variables implicadas en los procesos de recepción. El primero, como plantea la corriente de Psicología de Medios, es que el estímulo audiovisual capte la atención del destinatario. Y luego que se establezca un vínculo con ese contenido que tiene que ver con diferentes factores cognitivos.

  • Al comunicar un concepto, ¿cuál es el “valor agregado” de la imagen en movimiento?

Inés Dussel, una de las directoras del diploma “Educación, imágenes y medios” que dictamos en FLACSO es especialista en estudios visuales y trabaja también el tema de la mirada. Ella considera que la imagen en movimiento puede transmitir un concepto de distintas maneras. Existe la idea de que primero está el concepto verbal y luego la imagen; pero se piensa con imágenes tanto como con palabras. La visualización es importante para el conocimiento. Charles Peirce hablaba del pensamiento diagramático, que no pasa por la verbalización; hay tipos de conocimiento que son más visuales que otros.

Pero partiendo de que la pregunta apunta a conceptos más bien verbales,  Dussel plantea que la imagen en movimiento puede enriquecer un concepto con imágenes o narraciones concretas. Si se habla de desigualdad, se pueden poner rostros, paisajes, objetos que evidencien las injusticias. Pero también esas opciones conllevan algunos riesgos. Cuando se elige poner ciertos rostros y no otros (por ejemplo, cuando se decide usar un lenguaje estereotipado, con imágenes muy trilladas y previsibles), el concepto puede empobrecerse y no enriquecerse. Por eso, habría que pensar en cada caso cómo se resuelve esa “traducción” de lo verbal a lo visual. La imagen en movimiento y asociada a lo oral (audiovisual) suma otras posibilidades expresivas, pero no está claro que lo haga en todos los casos.

  • ¿Qué recursos narrativos se emplean para lograr que la construcción ficcional que plantea el relato audiovisual “simule la realidad”?

El lenguaje audiovisual, como cualquier otro tipo de lenguaje, posee infinitas opciones de codificación, más allá del contenido que se quiera transmitir. En una ficción se van a utilizar recursos que simulen una realidad que se quiere contar, como la creación de personajes, el guión, la escenografía, etc.

Pero hay un detalle no menor en el que habría que reparar: no es que existe una realidad y los medios la simulan. Los medios de comunicación construyen una realidad, mas allá de que sea en un programa de ficción o no. Cada recorte que se hace, la puesta en cámara de un noticiero, el relato de un cronista, la presentación de un conductor también son formas de construcción de la realidad. En un noticiero, por ejemplo, no es lo mismo una cámara fija que la sensación que puede transmitir un cronista corriendo con cámara en mano. Todas las técnicas de producción colaboran a la construcción del mensaje y de la realidad que se quiere transmitir.

Un profesor de nuestro diploma “Educación, imágenes y medios”, Dario Sztajnszrajber, habla justamente en una clase sobre la verdad y la realidad en la posmodernidad. En síntesis, él plantea que la realidad se va constituyendo en el entrecruzamiento de las diferentes interpretaciones que hay sobre los hechos, pero entendiendo siempre que el hecho y la interpretación no son autónomos, sino que la interpretación “hace” al hecho. No es que hay una verdad “allá afuera” esperando frente a posibles formas de abordarla, sino que el abordaje es constituyente de lo real, y por ello la verdad es siempre una construcción.

  •  En la actualidad, ¿considera que la programación en TV abierta argentina estimula o desalienta la reflexión? ¿Por qué? ¿En qué casos?

En la televisión argentina actual existe una programación muy diversa: programas informativos, ficciones, los llamados magazines, los programas de la tarde con debates de los denominados “mediáticos”, como Intrusos por ejemplo, etc. Pero la repregunta sería: “¿Reflexión sobre qué?”. Porque, sí, Jorge Rial estimula la reflexión. Tal vez será sobre la vida íntima de modelos o vedettes. El tema es “¿nosotros estamos de acuerdo con ese tipo de reflexión?”. Y creo que si respondemos que no, caemos en la mirada peyorativa sobre ciertos contenidos y en la postura elitista sobre lo que es la cultura popular.

Si la reflexión que se quiere promover es sobre la situación del país, sobre problemas sociales, sobre temas de interés general, éstos pueden ser promovidos por los noticieros o incluso por cierto tipo de ficciones. Aunque delimitar que ciertas ficciones fomentan a la reflexión porque tratan temas “correctos” como, por ejemplo, la trata de personas (como en su momento trabajó tan excelentemente Vidas Robadas), es caer nuevamente en una mirada sesgada o corta sobre las posibilidades que promueven los medios de comunicación.

¿Por qué una novela como Dulce Amor no podría promover la reflexión también sobre acontecimientos de la vida cotidiana? Valerio Fuenzalida, investigador chileno, postula que las formas de aprendizaje de las audiencias en relación con la televisión tienen más que ver con aspectos de la vida cotidiana que con contenidos formales educativos.

En conclusión, yo creo que toda la televisión promueve la reflexión. Todos los contenidos transmitidos por los medios de comunicación pueden estimular la reflexión. Luego, cómo ellos sean consumidos, percibidos, “recibidos” depende de las condiciones de recepción, de las formas en que se exponen los destinatarios a esos contenidos. En definitiva, depende de las infinitas formas de apropiación de los “paquetes textuales”.

  • ¿Qué características propias del discurso televisivo cree que se reflejan actualmente en la sociedad argentina?

La televisión argentina es un reflejo de la sociedad argentina. Está conformada, hecha, producida y consumida por argentinos. Así como las instituciones, organizaciones y agencias son también un reflejo nuestro, la televisión no escapa a esas características. La Argentina se ve reflejada tanto en Canal 7 como en Canal 13 con Tinelli.

Descargar entrevista completa a Belén Igarzábal-FLACSO








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