“La calidad de la televisión, bajo la lupa de los argentinos” (LAMAC, 2012)

23 05 2013

El Consejo Latinoamericano de Publicidad en Multicanales (LAMAC, Latin American Multichannel Advertising Council) publicó su primer informe sobre las percepciones del público argentino en cuanto a la calidad de la programación en TV abierta y TV por cable.

Entre agosto y setiembre de 2012, se encuestaron 1000 personas de ambos sexos, de entre 18 y 49 años, en la Ciudad de Buenos Aires, el Gran Buenos Aires, Rosario, Córdoba y Mendoza. Se evaluaron 66 canales argentinos, 12 de televisión abierta y 54 de TV paga.

Detallamos algunas conclusiones del estudio “La calidad de la televisión, bajo la lupa de los argentinos”:

  • La audiencia argentina está muy familiarizada con la oferta televisiva y es capaz de juzgar críticamente sus contenidos.
  • No existe correlación estadística entre el rating y la calidad percibida: son variables de comportamiento independiente, que no se influyen mutuamente.
  • La calidad de los contenidos de la TV por cable es mayor que la de los contenidos de TV abierta. El 83% de las personas encuestadas tienen acceso a los canales de TV paga y el consumo diario promedio alcanza 3 horas 25 minutos.
  • La calidad percibida es heterogénea entre los géneros temáticos y los canales de TV paga.

Para profundizar en el tema: Índice de Calidad Televisiva (ICT)

El Observatorio de la Televisión elabora un producto que resulta del monitoreo y de la observación sistemática de los contenidos de la televisión argentina. Su meta central es la construcción de una noción de calidad televisiva.

La Dra. Gabriela Fabbro, directora del Observatorio, especifica las variables analizadas en el Índice de Calidad Televisiva, la relación entre la calidad y el rating y el importante rol del televidente.





“Observatorio de la TV, un intento de modelo de investigación en comunicación audiovisual”, ponencia de la Dra. Gabriela Fabbro en Foro sobre Modelos de Gestión de Investigación Científica

4 05 2013

La Directora del Observatorio de la Televisión, Dra. Gabriela Fabbro, asistió al Foro Internacional sobre Modelos de Gestión de Investigación Científica para la Educación Superior,  en la sede del campus de la Universidad Laica Eloy Alfaro (Ecuador), los días 24, 25 y 26 de abril de 2013.

Dicho foro constituyó el Primer Encuentro Internacional en América Latina organizado por las redes AUIP (Asociación Iberoamericana Universitaria de Posgrado), RECLA (Red de Educación Continua de Latinoamérica y Europa) y RUEPEP (Red Universitaria de Estudios de Posgrado y Educación Permanente).

Foro Internacional AUIP RECLA RUEPEP

Durante el encuentro se analizaron los retos que enfrenta la educación superior latinoamericana en sus esfuerzos por fomentar, estimular y asegurar la creación, avance, desarrollo, transmisión y crítica de la ciencia, de la técnica y de la cultura. Entre otros desafíos, se mencionan:

– La formación avanzada para la investigación científica, para la aplicación del conocimiento, para la innovación y para la creación artística.

– La difusión, la valorización, la transferencia de conocimiento y la innovación al servicio del desarrollo económico, social y cultural.

– La difusión del conocimiento y la cultura a través de la educación continua y permanente.

La ponencia de la Dra. Fabbro (“Observatorio de la Televisión: un intento de modelo de investigación en comunicación audiovisual”) consistió en presentar al Observatorio y su modelo de gestión y trabajo como proyecto de investigación de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral.  Se trató de la única intervención sobre investigación en Comunicación, que fue muy bien recibida por su presentación y contenido, ya que resultó novedosa y atractiva.

Ponencia Dra Gabriela Fabbro Ecuador 2013

“Fue muy enriquecedor el intercambio de metodologías y dinámicas diferentes, en contextos diferentes, con Universidades tanto públicas como privadas”, aseveró Gabriela Fabbro. “Trabajar en red es hoy el camino para una investigación interdisciplinaria, rica y profunda”, agregó.

A su vez, la Directora del Observatorio de la TV se refirió a las nuevas tendencias en Educación Superior. “La idea de la Formación Permanente o Aprendizaje para toda la vida es el criterio que sostiene a las instituciones que imparten formación continua en sus ofertas curriculares. Las nuevas tecnologías deben ser contenidos transversales, aplicados a las nuevas didácticas y nuevos hábitos de los alumnos”, explicó.

Además de la Universidad Austral, en el foro estuvieron presentes las siguientes casas de estudios: Universidad de Bologna (Italia), Universidad Politécnica de Valencia (España), Universidad de Cádiz (España), Universidade Estadual de Campinas (Brasil), Pontificia  Universidad Católica (Perú), Universidad de Santiago de Chile (Chile), CONACYT (México), Universidad del Valle (Colombia), Universidad Simón Bolívar(Colombia), Universidad Laica Eloy Alfaro (Ecuador), Escuela Superior Politécnica del Litoral (Ecuador).





Balance del Índice relativo de Calidad Televisiva 2011

13 07 2012

El Índice relativo de Calidad Televisiva (ICT) es un producto que resulta del monitoreo y de la observación sistemática de los contenidos de la televisión abierta argentina. Su meta central es la construcción de una noción de calidad televisiva.

Se lleva a cabo a través del monitoreo continuo de los programas ofrecidos en el horario central (de 20 a 24) de los cinco canales de aire  que se emiten desde Buenos Aires: Canal 13, Telefé, América, Canal 9 y la Televisión Pública.

Los resultados de los análisis se hacen públicos en forma gratuita, con una frecuencia bimensual. Se puede acceder a ellos en nuestro blog, en la solapa “Investigación académica”.

El Índice de Calidad Televisiva  promedio de los cinco bimestres medidos en 2011 es de 65,62. El indicador recupera dos puntos que lo acercan nuevamente a los promedios del trienio anterior al 2010.

En función del promedio obtenido durante los bimestres de 2011, la posición de los canales reproduce el orden establecido en 2010:

  • Según el promedio del índice de los bimestres del 2011, Telefé ocupa nuevamente la mejor posición relativa, con 69,95 puntos, tres menos que el año anterior.
  • Canal 13 mantuvo el primer lugar desde el inicio de las mediciones en 2006, y en 2011 pasó al segundo puesto. En el balance de las mediciones realizadas durante el 2011 conserva esa posición detrás de Telefé, con muy poca diferencia: 69,81 puntos.
  • Con 66,24 puntosCanal 7 (Televisión Pública) también queda en tercer lugar, a pesar de descender cuatro puntos promedio en comparación con el año anterior.
  • En el cuarto y quinto puesto se ubican nuevamente Canal 9 (63,26 puntos) y América (58,85 puntos). Cada uno de estos dos canales incrementó 9 puntos su promedio con respecto al año 2010.
  • En la dimensión Calidad Técnica todos los canales se acercan al máximo puntaje. Entre las variables incluidas, “actuaciones” deja mayor espacio de mejora.
  • En Variedad, Canal 9 alcanza el máximo puntaje.
  • En cuanto a Adecuación a la Realidad, los canales se ubican a mitad de tabla, considerando el puntaje máximo posible en esta dimensión. La variable “valores y disvalores” es la que más presiona hacia abajo el promedio, ya que todos los canales se ubican por debajo de la mitad del valor posible.




“Los niños y los adolescentes no están en la agenda de la TV abierta” (José Crettaz, diario La Nación)

3 11 2011

A continuación, adjuntamos una nota de José Crettaz, publicada el martes 1° de noviembre de 2011 en el diario La Nación.

Para acceder a la nota completa, haga click aquí. 

Para seguir leyendo: otras menciones en medios de la investigación “La niñez en los noticieros” (Periodismo Social y Observatorio de la Televisión de la Universidad Austral)





3 de noviembre: Presentación y debate sobre la investigación “La niñez en los noticieros”

29 10 2011

El monitoreo “La niñez en los noticieros” fue realizado entre los meses de septiembre y noviembre de 2010, gracias a  la labor conjunta del Capítulo Infancia de Periodismo Social y el Observatorio de la Televisión de la Universidad Austral, con el auspicio de Fundación Telefónica y el apoyo de Adecco.

Se analizaron más de 600 noticias en más de 20 categorías distintas, dentro de los noticieros que se emiten entre las 19 y las 21 horas, en los 5 canales de aire (América, Telefé, Canal 13, Canal 9 y la TV Pública).

 

 





“Una caja no tan boba” (Diario Clarín, 21/09/2011)

22 09 2011

A continuación, citamos un artículo de Alfredo Dillon, publicado en el suplemento Educación del diario Clarín, el 21 de septiembre de 2011.

Entre los especialistas consultados sobre televisión y educación, la directora del Observatorio de la Televisión de la Universidad Austral, Dra. Gabriela Fabbro, explicó las claves para una inclusión inteligente de los contenidos televisivos como sustrato de las asignaturas dictadas en la escuela: “educar para el uso de la TV y educar a través de la TV”.

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Existe un divorcio histórico entre la televisión y la escuela.
Desde las aulas se suele pensar en la pantalla chica como un mero pasatiempo que no les aporta nada a los chicos. Pero los especialistas sostienen que la TV educa constantemente, incluso cuando no se lo propone. En vez de apagar la tele, ¿por qué no mirarla juntos? 

 

Escena 1: Eva Perón, vestida de negro y desmejorada, dice su discurso del 17 de octubre, sostenida por la cintura por su marido.
Escena 2: Una vedette, casi sin ropa y muy saludable, insulta a otra vedette mientras ofrece explicaciones acerca de sus fotos íntimas… que acaban de ver la luz.


Entre la primera escena y la segunda pasaron 60 años: exactamente toda la historia de la televisión argentina, desde aquella primera transmisión del acto del Día de la Lealtad en 1951. Seis décadas en las que cambiaron muchas cosas en la TV, excepto una: su divorcio de la escuela.


Las últimas cifras del Sistema Nacional de Consumos Culturales indican que, en promedio, los chicos de entre 10 y 17 años ven 3 horas diarias de televisión. Un 30 por ciento ve cuatro horas o más. Y la cantidad de horas aumenta los fines de semana. “Los chicos viven en un mundo de pantallas: la TV, el celular, la computadora.


Pese al crecimiento exponencial de los celulares, la pantalla más importante para ellos en su tiempo libre sigue siendo la tele”, explica Roxana Morduchowicz, directora del programa Escuela y Medios, del Ministerio de Educación nacional. En la Argentina, prácticamente el 100 por ciento de los hogares tienen al menos un aparato de televisión. En muchos de esos hogares, es el único medio de recreación disponible. Pese al auge de Internet, la TV sigue ocupando un lugar fundamental en la vida diaria de los chicos y adolescentes.

La “caja boba” va con ellos a la escuela: forma parte de sus conversaciones, sus juegos, sus conocimientos previos. Pero, ¿qué hace la escuela con la TV? ¿La incorpora al proceso de enseñanza-aprendizaje, o sencillamente la ignora porque sigue creyendo que la tele es sólo una fuente de estupidización? “Toda televisión educa” “La tele siempre es educativa, se lo proponga o no”, dice Morduchowicz a Clarín Educación, y enumera tres tipos de saberes que circulan en la pantalla: Saberes cognitivos (por ejemplo, la información que brindan los noticieros o documentales) Saberes sociales (por ejemplo, aprender de una telenovela cómo invitar a salir a una chica) Valores (la solidaridad o la justicia pueden discutirse a partir de un noticiero o una ficción) La escuela suele ignorar todos estos saberes, tal vez porque ha quedado históricamente muy ligada a lo impreso y lo verbal. Sin embargo, hoy la cultura parece estar cada vez más atravesada por las imágenes. Por eso, docentes y especialistas se plantean nuevas maneras de aprovechar la pantalla chica en los procesos educativos.


“El uso inteligente de los medios es el gran desafío de la escuela. Lo ideal sería incluir estos temas de modo transversal, como sustrato de las asignaturas y los contenidos específicos. Hay que educar para el uso de la TV y educar a través de la TV”, afirma Gabriela Fabbro, directora del Observatorio de la TV de la Universidad Austral.


Formar estudiantes críticos. Dicen que una imagen vale más que mil palabras. La frase señala el poder de convicción que tiene la imagen: parecería que lo visual es garantía de que algo es “verdad”.


Por eso, uno de los primeros desafíos es formar espectadores críticos, para que los chicos pierdan la ingenuidad ante lo que ven en la tele. “Necesitamos que los chicos puedan criticar la TV, que tengan juicio crítico. Nuestro desafío es formar críticos de TV”, opina María Luz Piñeyro, vicedirectora de la Escuela N° 21 de Floresta.


Diego Martínez, profesor de Historia en la ESB N° 5 de Lanús, coincide: “La imagen funciona como soporte de verdad. Cuando los chicos ven que un video dice lo mismo que les dije yo en clase, me dicen: Tenías razón, estaba en el video . Parecería que si aparecés en la tele, estás diciendo la verdad”.


En este sentido, uno de los desafíos para la escuela es “desnaturalizar” el lenguaje audiovisual, mostrar que las imágenes son siempre construcciones, revelan puntos de vista, tienen intencionalidades: no son neutrales. Para Inés Dussel, investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), “habría que enseñar más sobre cómo se produce un programa de televisión y entender los géneros y los tipos de programas, qué lógicas e intereses operan, qué selección de estéticas y de relatos se produce, qué se quiere generar en la audiencia. Esto se llama alfabetización mediática”.


Se trata, en otras palabras, de aprender más sobre el lenguaje de las imágenes. En esta línea, Fabbro propone recurrir al ejercicio crítico de “observar, contrastar, comparar, escuchar otras voces y puntos de vista sobre contenidos exhibidos en el aula”. Y añade: “Analizar la coherencia entre lo que se dice y cómo se lo muestra, focalizarse en cómo se narra también con la imagen y el sonido pueden ser caminos para comenzar a construir una mirada inteligente sobre lo que la televisión nos muestra”.


La mejor manera de formar espectadores críticos es hablando sobre la tele, discutiéndola en clase, pensando juntos alternativas para contar las mismas historias de otras maneras. El investigador mexicano Guillermo Orozco Gómez sostiene que “la televisión no es sólo para verse: la televisión es para hablarse” (ver “Las pantallas también enseñan”, en pág. 6). Para Orozco, lo que hace falta “es hablar de la televisión: hablar mientras se está viendo y después, al día siguiente, en la escuela”.

 

El desafío de la “TV basura”


Docentes y especialistas coinciden en que toda televisión “educa”: no sólo Discovery Kids o los documentales de National Geographic, sino también Gran Hermano y hasta los programas de chimentos. Las planillas de rating señalan que los programas más exitosos no suelen ser los educativos, sino los que muchos denominan “TV basura”.
Marcela del Pozo, profesora de Antropología Filosófica en el Instituto Nuestra Señora del Rosario, apunta: “Lo audiovisual permite mostrar valores y anti valores. A partir de ciertos programas se puede trabajar, por ejemplo, la falta de escrúpulos, el pudor, lo privado y lo público, la tergiversación y la dinámica del rumor”.
En estos casos, la tarea consistirá en enseñarles a los estudiantes a interpretar los programas de TV que miran, aprender a “leerlos”.


Por otra parte, formar espectadores críticos no significa inculcar en los alumnos una lectura “correcta” de los programas, ni imponerles qué es lo que deberían interpretar. Dussel advierte: “No se trata de censurar ni de imponer una sola forma de ver tele. Creo que el mejor verbo es `enriquecer’. No se puede imponer que a la mayoría de la gente le guste un programa y no otro; y aunque la escuela lo quiera, no puede y no debe hacerlo, sería antidemocrático. Pero sí puede ayudar a que los chicos y adolescentes conozcan otras estéticas que circulan menos por los canales comerciales, y sí puede ayudar a traer otros debates”. Para esta especialista es mucho más productivo llevar al aula otras opciones que los chicos no consuman en su casa, en lugar de trabajar a partir de los programas que todo el mundo ve.


Pero incluso aquellos docentes que defienden la posibilidad de aprender de la tele ­aunque sea “por la negativa”­ reconocen que tiene que haber un límite. “Hay programas que directamente es mejor que los chicos no vean, sobre todo si son niños. Ahí es tarea de los padres fijar las pautas y explicárselas a sus hijos. A veces hay que decir que no. Y cuando los chicos están en primaria, lo mejor es que no tengan el televisor en el cuarto: que miren tele en la cocina, en el comedor o en los lugares de circulación colectiva”, recomienda Morduchowicz.


Casi todas las fuentes consultadas mencionaron varios programas de alto rating como portadores de contenidos que la escuela debería criticar, reorientar y contrarrestar. Dussel suma otro elemento: el sensacionalismo, que “nos acostumbra a ver imágenes horrorosas y excesivas”. “Me parece mucho más complicado un noticiero sensacionalista, que enseña que `eso’ es el mundo y poco puede hacerse para cambiarlo, que un programa de entretenimientos que no tiene pretensiones de educar ni de informar”, sostiene.

 

Las miradas sobre los jóvenes


Otro problema que plantean los programas sensacionalistas es la imagen que proyectan de niños y adolescentes. Los especialistas señalan la importancia de que la televisión refleje todas las realidades de chicos y chicas, que no los muestre siempre como adictos, alcohólicos o violentos. Según una investigación del Observatorio de la TV, el 43,2% de las noticias que tienen que ver con niños, niñas y adolescentes se refieren a hechos de violencia, que muestran a los chicos como víctimas o victimarios. Fabbro se pregunta: “Pensando que en Argentina hay casi 15 millones de chicos menores de 18 años, ¿no hay otras noticias o imágenes de chicos que la TV podría ofrecer?”.


Los docentes consultados aseguran que los estudiantes que ellos tienen en las aulas no son los que aparecen en la televisión. La gran mayoría, dicen, no son violentos ni apáticos, sino que sueñan con un futuro digno y una vida mejor. Son varios millones, pero no tienen reflejo en la pantalla. Fabbro concluye: “Es importante que los niños y adolescentes se identifiquen con lo que ven en la tele, con sus problemáticas y su vida cotidiana. Así, viéndose, escuchándose, observando cómo otros resuelven problemas que ellos también tienen, se motivarán y podrán apropiarse de la televisión”. En definitiva, de eso se trata: que el lenguaje audiovisual sea aprovechado como una herramienta más; que los chicos se apropien de las imágenes para ampliar sus miradas sobre sí mismos y sobre el mundo.

 

La formación de los futuros televidentes
Ricardo Braginski

El debate es tan antiguo como la misma televisión. Cuanto más se la critica por “basura”, más se la mira. Noche tras noche, son cientos de miles, o millones, los que ven esa televisión. Los mismos que al día siguiente, en una charla de café, la denostan por banal, chabacana, poco “educativa”.
Cada día parecemos más confundidos frente a un fenómeno de la cultura popular en continua expansión. Porque aunque se multipliquen las pantallas (computadora, celular y otros nuevos equipos), la televisión sigue disfrutando de un reinado que parece invencible.
Pero hay una forma de salir de esta confusión. Y esa forma es precisamente la educación, el conocimiento. La imagen audiovisual ­en este caso, la televisiva­ no es más que un lenguaje. Una construcción, de cuyas reglas se puede aprender.
Como coinciden los especialistas consultados para esta nota de tapa de Clarín Educación, lo peor que podemos hacer es ocultar el tema, callarlo. Cuanto más sepamos de estas reglas, de la intencionalidad de ciertos recortes, de los valores que transmiten, más libres seremos para elegir lo que queremos para nosotros y nuestros hijos.
Y en esto, la escuela juega un rol relevante, junto al hogar, claro. Y mucho más ahora que, de a poco, van arribando las computadoras e Internet a las aulas. Tecnologías que permiten trabajar contenidos audiovisuales con más facilidad, y enriquecer lo que habitualmente se ve en la televisión masiva con otra oferta cultural de la Web.
El proceso es largo, no será de la noche a la mañana. Pero seguramente con una buena educación audiovisual, las futuras generaciones elegirán de una forma más conciente el contenido de tevé con el que cada uno decidirá entretenerse, informarse y aprender.





Resultados del Índice de Calidad Televisiva: Marzo-Abril 2011

4 09 2011

Desde el año 2006, el Observatorio de la Televisión (Facultad de Comunicación, Universidad Austral) emplea el Índice de Calidad Televisiva para monitorear sistemáticamente los contenidos de la TV abierta argentina. Su meta central es la construcción de una noción de calidad aplicable a los contenidos de las grillas de los principales canales nacionales.

Se lleva a cabo a través de la observación continua de los programas ofrecidos en el horario central (de 20 a 24) de los cinco canales de aire  que se emiten desde Buenos Aires: Canal 13, Telefé, América, Canal 9 y la Televisión Pública. Los resultados de los análisis se hacen públicos en forma gratuita, con una frecuencia bimensual. Se puede acceder a ellos en este blog (solapa “Investigación académica”) o en la página institucional de la Universidad Austral.

En cuanto a las conclusiones correspondientes a marzo y abril de 2011, sexto año en la medición sistemática de la calidad televisiva, el valor general del índice estuvo en línea con los últimos promedios obtenidos en los índices anteriores: 64,73 sobre 100.

  • El índice general desciende a 62,97 si se consideran sólo los canales de aire privados, ya que Canal 7 eleva el promedio.
  • El canal público, con 71,8 puntos se ubica este bimestre en primer lugar entre los canales incluidos en la medición. Canal 7 se ubicó en esta posición en el último bimestre del 2010, muy cerca de sus seguidores.
  • En la presente medición se distancia algo más: Canal 13 con 68,72 y Telefé con 64,96. Estos últimos dos canales invirtieron su posición: en la anterior medición el segundo lugar lo ocupaba Telefé y el tercer lugar, Canal 13, aunque con una exigua diferencia de 0,4 puntos. En esta oportunidad en cambio, una diferencia de 3,8 puntos favorece a Canal 13.
  • Canal 9 mantiene su posición y el nivel en el índice: 59,78.
  • América continúa en el último lugar con 58,40.

Acceda al Índice de Calidad Televisiva (Marzo-Abril 2011) haciendo click aquí

 

 

 





25 de agosto: Jornada Organizaciones de la Sociedad Civil y Medios de Comunicación (Comunia, Telefé y el Observatorio de la TV)

29 08 2011

A continuación, citamos varias fotografías de la jornada, que tuvo lugar el jueves 25 de agosto de 9 a 13 horas en el Auditorio Malba, Fundación Constantini (Av. Figueroa Alcorta 3415, Ciudad Autónoma de Buenos Aires).

“OSC y medios masivos de comunicación: ¿cómo relacionarnos y para qué?” fue organizada por el canal Telefé y la Asociación Civil Comunia, entidad que se propone potenciar la labor de las organizaciones sociales a través de la comunicación estratégica y promover la responsabilidad social de las empresas vinculadas con dicha temática.

Gentileza: Asociación Civil Comunia

La jornada fue una oportunidad para reflexionar sobre cómo iniciar, replantear o potenciar el vínculo de las organizaciones sociales con los medios. La exposición de apertura estuvo a cargo de la Dra. Gabriela Fabbro, Directora del Observatorio de la Televisión (Universidad Austral), y trató sobre la presencia que tienen hoy las organizaciones sociales y sus temáticas en los medios masivos de comunicación.

Gabriela Fabbro, Directora del Observatorio de la Televisión de la Universidad Austral: “La televisión de calidad también vende, se puede tener calidad y mucho rating. El público sabe muy bien lo que quiere, pero muy pocas veces se le pregunta”.Gentileza: Asociación Civil Comunia

Luego, la Directora Ejecutiva de Comunia, Valeria Franco, y la Responsable de RSE de Telefé, Taira Peña, coordinaron un panel de discusión acerca de las estrategias comunicacionales para pensar una relación entre OSC y medios masivos.

Gentileza: Asociación Civil Comunia

Finalmente, un panel de experiencias presentó cuatro casos concretos de organizaciones sociales que tuvieron presencia o participación en los medios de comunicación. Fueron sus expositoras la Directora Ejecutiva del Consejo Publicitario Argentino (Marina Von der Heyde), la Directora Ejecutiva de Mujeres en Igualdad (Monique Thiteux Altschul), la autora de la novela argentina “El elegido” (Adriana Lorenzón) y la conductora del programa radial “Tercer tiempo” (Sara di Tomaso).

Gentileza: Asociación Civil Comunia





Jornada: Organizaciones de la Sociedad Civil y Medios masivos de comunicación: ¿Cómo relacionarnos y para qué?

24 08 2011

El jueves 25 de agosto de 9 a 13 hs, Telefé y la Asociación Civil Comunia coordinarán una jornada de reflexión en torno al vínculo entre las Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) y los medios masivos de comunicación. Tendrá lugar en el Auditorio Malba – Fundación Costantini. Av. Figueroa Alcorta 3415, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Sus principales objetivos serán:

·         Fortalecer el rol de las organizaciones de la sociedad civil (OSC) como agentes de cambio social y cultural.

·         Promover la generación de comunicaciones con fin social de manera articulada entre actores de la sociedad civil desde una perspectiva que trascienda el plano institucional.

·         Compartir casos, experiencias y estrategias de articulación entre OSC, medios de comunicación y otros actores sociales.

Los ejes temáticos a abordar serán los siguientes:

  • Exposición de apertura: Análisis sobre la presencia que tienen hoy las organizaciones sociales y sus temáticas en los medios masivos.
  • Panel de discusión: Objetivos y estrategias comunicacionales desde las cuales pensar el vínculo entre OSC y medios masivos.
  • Panel de experiencias: Presentación de casos concretos de organizaciones sociales que tuvieron presencia o participación en los medios de comunicación de diversas maneras.

 Descargar brief Jornada Telefé – Comunia





Alejandro Malowicki: “El valor narrativo del documental reside en construir una relación de confianza con sus protagonistas”

7 08 2011

La serie sobre el transplante cardíaco pediátrico “Con una mano en el corazón”, dirigida por Alejandro Malowicki, fue una de las ganadoras del Plan de Fomento y Promoción de Contenidos Audiovisuales del SATVD-T (Sistema Argentino de Televisión Digital Terrestre). Operaciones a corazón abierto, narradas en primera persona por médicos, familiares y pequeños pacientes, descubren los mitos y las verdades que se esconden tras las paredes del Hospital Garrahan.

Por: Carolina Roncarolo

El director de la serie documental sobre el transplante cardíaco pediátrico, Alejandro Malowicki, explicó al Observatorio de la Televisión de la Universidad Austral las diversas instancias del proceso de preproducción, rodaje y posproducción, en el Hospital Garrahan y en otros hospitales de la Argentina.

¿Quién narró los acontecimientos de la serie y desde qué lugar lo hizo: desde la cercanía del narrador testigo o protagonista, o desde una perspectiva más omnisciente? ¿A qué obedeció esta decisión?

Esta es una pregunta importante porque, desde el punto de vista de la estructura de los guiones que me propuse, justamente el interrogante fundamental era quién narraba. Y la definición fue: deben narrarlo los protagonistas. Entonces, la serie está contada por los propios médicos (cada uno dentro de su especialidad), por los padres, por los pacientes, aunque sean pequeños…Porque narrar no quiere decir solamente que está “hablado”. Narrar también tiene que ver con lo que uno muestra de estos profesionales, de estos papás o de estos chicos en su actividad cotidiana.

¿Por qué digo “protagonistas”? Primero porque, obviamente, son los protagonistas. Y segundo porque la palabra “protagonista” está muchas veces relacionada con el hecho teatral, cinematográfico o actoral. Y me parece que lo que por lo menos yo pretendí y se logró es que tanto los médicos, como los familiares y los chicos se sintieran protagonistas de un trabajo que hicimos en común. Este es el eje narrativo de la serie.

Por supuesto, hay una apoyatura, que es la del actor argentino Jorge Marrale, presentador de cada uno de los capítulos. Nos pareció importante involucrarlo porque le da la emoción de lo que un actor puede darle como tal a un tema profundamente afectivo como es el tema del transplante cardiopediátrico.

¿Cuál fue el valor documental del testimonio de pacientes y familiares?

Primero, el valor documental reside fundamentalmente en el hecho de que son testimonios verdaderos, no verídicos. No son verosímiles, son verdaderos. Entonces, el hecho de tener un testimonio verdadero le da al espectador la posibilidad de conocer una verdad verdadera. Que no es redundante hablar de una verdad verdadera, porque ésta también puede ser presentada desde lo verosímil. Acá no.

Hubo un aspecto interesante en cuanto a los testimonios: nosotros primero realizamos un trabajo de investigación. Entre otras cosas, primero hicimos un acercamiento “micrófono en mano” (no “cámara en mano”) con todos los que iban a ser protagonistas de la serie. Tal es así, que eso no solamente nos sirvió para poder construir los guiones, sino que además permitió que, cuando llegara el momento de la filmación, el protagonista supiera que íbamos a interrogarlo sobre los mismos contenidos de la investigación previa. Porque con ese material construimos los guiones, con el material verdadero de los propios protagonistas.

El hecho de construir una relación de confianza básica con los entrevistados fue imprescindible para poder lograr que nos hablaran desde la verdad. Esa confianza básica fue construida previamente; no fuimos directamente a hacer una pregunta con la cámara y el micrófono. Esa persona tuvo la posibilidad de conocernos y de preguntarnos en el trabajo previo. Y, cuando volvimos con la cámara, estábamos trabajando en equipo. Aquí reside el valor narrativo de los documentales que hicimos.

¿Cómo retrató la cámara a los chicos y a sus familias?

A nivel de los encuadres, teníamos libertad absoluta. Porque nosotros podíamos decirles: “Bueno, mejor ponete de este lado”, para encuadrar mejor, y no por eso faltar a la verdad. De ninguna manera. Pero ya teníamos una relación, y ellos confiaban en nosotros. Cuando filmábamos, por ejemplo, adentro de la sala de juegos del Hospital Garrahan, entrábamos con la cámara (con cuidado, por supuesto) y, de alguna manera, era como trastocar la actividad de los chicos. Y, sin embargo, ellos seguían haciendo su actividad, y entonces nosotros podíamos filmar la verdad de ellos porque la relación estaba dada.

¿Cómo se presentó la figura del médico? ¿Cómo los retrató la cámara?

En esta serie, la relación con los médicos fue una cuestión muy particular. Nosotros tuvimos la suerte de que en el transcurso del rodaje de los ocho capítulos (que fue durante dos meses y medio) se generaran cuatro situaciones quirúrgicas. O sea, hubo dos ingresos de corazones y dos colocaciones de lo que se llama corazón artificial.

Nosotros estuvimos filmando desde que surgieron esas posibilidades; fuimos con los equipos de ablación a Jujuy y a todos los lugares donde aparecía un corazón. Formábamos parte del equipo, y cuando llegaba el órgano teníamos otros camarógrafos retratando lo que ocurría adentro del quirófano: cómo los médicos implantaban el corazón que otro equipo había ablacionado.

Pero no sólo nos ha tocado filmar ablaciones e implantaciones de órganos, sino también hemos registrado cómo los médicos no podían recibir el corazón de un chico fallecido con la rapidez necesaria porque un juez forense tenía que dar el permiso. Y el funcionario demoró entre cuatro y cinco horas, lo cual fue terrible, y en ese momento nosotros filmábamos a los médicos discutiendo con los jueces para acelerar el trámite. Tuvimos la suerte de poder registrar esa situación, totalmente verídica. ¿Y por qué? Porque estuvimos todos los días en los hospitales.

Los médicos también confiaban en nosotros, porque antes de filmarlos hicimos un trabajo de investigación, hablamos con ellos, nos contaron lo que hacían, les contamos todo lo que teníamos previsto, le mostramos los guiones…Ellos sabían lo que estábamos filmando. Así, cuando llegó el momento de encender la cámara, contábamos con la confianza absoluta de todos los profesionales.

¿Cómo se retrató desde la banda de imagen y desde la banda sonora al Hospital Garrahan y a su área de cirugías cardiovasculares pediátricas?

Todo lo que se filmó en el Hospital Garrahan se hizo con sonido directo. Teníamos un sonidista que trabajaba con un equipo independiente; por lo tanto teníamos, por un lado, el sonido registrado por la cámara, y, por otro, un equipo de sonidistas que tomaba el sonido, para una mejor calidad en el momento de posproducción.

Como los narradores de la historia son los protagonistas, en esta serie la calidad el sonido directo era fundamental. Por lo tanto, no podíamos basarnos únicamente en el sonido que tomaba la cámara que al filmar.

En cuanto al encuadre, teníamos dos grandes planteamientos: por un lado, el encuadre específico del testimonio directo, cuyo principal cometido era que el entrevistado fuera dejando de ver la cámara. Eso implica entrevistas largas: uno no va a hacer un reportaje a un médico o a un papá con premura y preguntas muy estructuradas. Sólo es cuestión de conocer a fondo el tema del que se está hablando, saber qué se quiere preguntar y tener conocimiento del entrevistado. Entonces, se planta la cámara y la entrevista se convierte en un diálogo, hasta que el entrevistado se olvida de su existencia. De esta manera, puede expresar afectos y sentimientos. Y este era mi trabajo como director. Y cada testimonio llevaba mucho tiempo. Mucho tiempo. No sólo era cuestión de filmar, sino de saber que había un ser humano al que había que inspirar confianza, para que tuviera la mayor libertad de poder expresarse.

El otro gran aspecto era poder retratar al hospital y sus instalaciones. Ahí había varias limitaciones que tener en cuenta. Por ejemplo, no se puede entrar a una sala de terapia intensiva así como así, porque hay temas de salubridad y enfermos de gravedad. Yo ya sabía que el planteo era plano general en la medida de lo fundamental. Después, si existía la posibilidad de estar más tiempo en un área restringida, podía entrar a hacer mayor cantidad de detalles. Pero siempre con el cuidado de saber que no puedo estar movilizando un equipo dentro de una sala.

Obviamente, en los enormes pasillos del Garrahan uno ya tiene más libertad, y se adoptan las convenciones clásicas de filmación de un documental: tratar de obtener la mayor cantidad de imágenes de la gente. Porque un hospital lo hace la gente; generalmente la gente humilde.

¿Quiénes les otorgaron los fondos para rodar la serie?

El Ministerio de Planificación Federal, Inversión y Servicios Públicos destina una determinada cantidad de dinero a través de Televisión Digital Terrestre. Dichas sumas son remitidas a la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM), que transfiere los fondos a las productoras ganadoras de los concursos, organizados y evaluados por el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), entidad que además vela por el cumplimiento de los contratos.

¿Qué señal o qué señales emitirán la serie documental, cuándo lo harán y con qué frecuencia?

Eso no lo sabemos. Lo que sí puedo responder es que este documental, como tantos otros materiales que salieron y salen de los concursos de televisión digital terrestre, va al Banco Audiovisual de Contenidos Universales Argentino (BACUA). Allí están todas las producciones que está generando el INCAA junto a Televisión Digital Terrestre y a la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM).

Todas las productoras que estamos haciendo series de ficción o series documentales en todo el país, una vez que recibimos la aprobación, remitimos nuestros contenidos al BACUA. Entonces, todas las señales de televisión digital que se van a abrir y que se están abriendo pueden acceder a ese banco y llevarse el material sin costo. Puede que este material sea solicitado por una señal digital de Río Negro, o de Salta o de Buenos Aires, y esté viéndose por todo el país. Esto es lo que uno sabe que verdaderamente significa la televisión pública. Cuando uno, como canal privado o público, tiene la posibilidad de acceder a un material de interés público.

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