Narrativas no tradicionales: ¿cómo contar historias “transmedia”?

8 03 2013

Una historia “transmedia” es una única y gran narración cuyos elementos narrativos “se diseminan” en distintos canales, utilizando diferentes plataformas  (Internet, redes sociales, comics, videojuegos, películas, eventos presenciales, webs, etc.).

El concepto “transmedia storytelling” fue introducido por Henry Jenkins (MIT) en un artículo publicado en Technology Review en el 2003:

“(…) Representa un proceso en el que los elementos de una misma ficción se dispersan sistemáticamente a través de múltiples canales, con el propósito de crear una experiencia de entretenimiento unificada y coordinada. Cada medio hace su única contribución para el desenvolvimiento de la historia (…)”.

“(La clave es que) no hay una única fuente o texto donde el receptor pueda obtener toda la información necesaria para comprender el universo de la historia que se cuenta (…)”.

Ahora bien, ¿cómo concebir historias que puedan “retroalimentarse” a través de distintas plataformas? ¿Qué tipo de medio elegir para sumar valor agregado a cada pieza del “rompecabezas” que es la gran historia? Massimo Martinotti, fundador de la productora RedMagmaMedia, explicó al Observatorio APCI algunas claves al respecto, que recomendamos a quienes deseen incursionar en este tipo de narrativas.

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Los niños y los medios audiovisuales. Entrevista al Dr. Victor Feld (Observatorio APCI)

10 12 2012

Transcribimos los fragmentos más interesantes de una entrevista al neuropsicólogo infantil Dr. Victor Feld (*), realizada por el Lic. Alejandro Malowicki para el Observatorio Nacional del Audiovisual para la Infancia y la Adolescencia (Observatorio APCI).

  •  (…) Las señales televisivas dedicadas a los niños y niñas (de menos de tres años) y que hoy pueden verse en la televisión por cable son contraproducentes para su desarrollo (…) salvo que (se enmarquen en) una dinámica donde estén otros componentes como el juego y la actividad lúdica (…)
  • (…) Lo que uno ve es que, en los últimos tiempos, una modalidad que ha tomado a muchos sectores de la sociedad, es plantar al niño frente al televisor, y entonces lo que uno encuentra son retardos en la organización del lenguaje. Esto es producto de que no hay una interacción, el lenguaje requiere de una interacción social para su desarrollo; en consecuencia, lo único que hace el niño es estar despierto y esta condición aceptante de acción es lo predominante y la acción está reforzada por lo visual y por lo auditivo (…)
  • (…) Si el lenguaje está con un grado de organización mínimamente desarrollado, a los tres años, la televisión en dosis adecuadas puede transformarse en un elemento acompañante del niño, en tanto se respeten ciertas reglas. ¿Qué presupone el dibujo en el marco del desarrollo de las conductas del niño, desde el punto de vista cultural y social, si en realidad es el patrimonio de conceptos de sus experiencias, de su historia, de su cultura, de su sociedad? Entonces también el idioma que escucha debe ser claro para el niño y no un idioma transfundido al mexicanismo que deteriora todo lo que es su organización del lenguaje en esa etapa (…)
  • (…) Tener en una primera etapa un idioma materno muy claro, muy definido, tiene mucho que ver después con el proceso de aprendizaje escolar, el aprendizaje formal, el aprendizaje pedagógico de la lecto-escritura. Este es uno de los elementos, por supuesto que hay otros elementos, desde el punto de vista visual, que incorporan el carácter de lo que los niños ven que tiene que ver en el derrotero intelectual y cultural de los niños y en el vínculo que establecen, y esto también tiene que ver, después, con los comportamientos sociales (…)
  • (Sobre las nuevas pantallas: celulares, tablets y demás) (…) Me parece que el problema principal que hay, desde el punto de vista social, es integrarlo como un instrumento no en sí mismo, sino como un instrumento de desarrollo social y cultural. Esto exige… esto plantea una disputa entre lo económico y lo social, en realidad, porque la gran presión que existe para la compra y la recompra y la recontra compra y lo que vemos, de que se construyen instrumentos que sirvan para 30 días o dos meses, te genera, realmente, una dependencia sistemática y permanente que no te permite apartarte de lo que ves en los chicos y también en los adultos, que es, digamos, el consumismo en última instancia (…) Yo creo que, para mí, el gran desastre social es la pantalla boba, el televisor. En cambio, en este plano se genera una interacción y una actividad de otro contenido, donde inevitablemente el operador dependiente de esa pantalla, que es un niño, tiene que interactuar con ella y generar nuevas condiciones sistemáticas y permanentes (…) También la interacción con la pantalla te requiere o te plantea otros mecanismos de búsqueda social, cultural, de modo tal que la pantalla es un instrumento de ese desarrollo (…)
  • (…) Todos aquellos padres que creen que porque le dan mucho al niño le están generando, digamos, una activación y una capacidad mayor para incorporarse a la vida, están sumamente equivocados. Se produjo un fenómeno muy interesante en la década del ’90: no solamente fue la globalización del mundo… Esto lo estoy planteando no en términos políticos; en términos sociales y en términos de realidad social. En la década del ’90 todo el proceso de globalización también produjo un fenómeno que culturalmente era cómo los padres jóvenes, sobre todo de clase media o aspirantes a mantenerse en la clase media, establecían con sus hijos una situación de exigencia desmesurada en la formación educativa, cosa que hoy todavía existe (…)
  • (…) El televisor también juega un papel de esto. Estos son fenómenos sociales que la televisión ha ido también acompañando estos procesos. El hecho de que los padres no se hayan hecho cargo de la cultura de sus hijos o la hayan tenido que remplazar sin una orientación social general que avale, digamos, el avance de la sociedad en su conjunto, ha producido este tipo de fenómenos que inciden en sus desarrollos (…)
  • (…) ¿Cuándo es y cuando no es una caja boba el televisor? ¿O cuando los padres lo usan como un instrumento para des-responsabilizarse? Esto es interesante, por lo menos a nivel general, plantearlo y discriminarlo (…)
  • (…) Me parece que todavía tenemos que recorrer un tiempo para ver que efectivamente hay nuevos contenidos, hay nuevas intenciones, nuevos programas que empiezan a modificar el sentido de lo que se quiere comunicar a los niños. Pero yo creo que también hay tensiones en esto, porque para aquellos que creemos que el contenido es bueno (…), también hay una tensión en saber cuánto de ese contenido es bueno y cuánto de ese contenido no. No en el sentido que si es bueno o no el contenido, sino cuánto tenés que darle de ese contenido a los niños para poder favorecer su desarrollo (…)

Acceda a la nota completa (“Los niños y los medios audiovisuales. Entrevista al Dr. Victor Feld”) haciendo click aquí.

(*) N. de la R: El entrevistado es neuropediatra y neuropsicólogo infantil. Médico del Hospital Municipal Ramón Sardá. Docente Adjunto Ordinario de Neurobiología, (Universidad Nacional de Luján, Provincia de Buenos Aires). Investigador. Docente Ordinario Asociado, Ciencias de la Educación (Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires). Docente de la Maestría en Neuropsicología (Facultad de Humanidades, Universidad Nacional de Córdoba -Argentina- y Puebla, México).





Facundo Agrelo: “Paka Paka es una pantalla que se les ofrece a los chicos para que sean ellos los que se cuenten a sí mismos” (Observatorio APCI)

23 08 2012

En una entrevista concedida al Observatorio APCI (Observatorio Nacional del Audiovisual para la Infancia y la Adolescencia)Facundo Agrelo, coordinador del área de guión de la señal Paka Paka, explicó cómo es la conformación y el funcionamiento de una señal que carece de antecedentes en Argentina.

Entrevista publicada en la newsletter mensual del Observatorio APCI

  • ¿Cuáles son las funciones que cumplís en el área de guión en Paka Paka?

Como responsable de guiones, las funciones que cumplo son múltiples. Dentro de Paka Paka todos realizamos tareas múltiples, ya que es un trabajo en equipo. En mi caso, el trabajo arranca pensando con otra gente el concepto de los programas. Hay una primera instancia de discusión y conceptualización para el abordaje de determinadas temáticas que se decide poner en pantalla. Luego, se piensa en el formato de ese programa: qué recursos se van a usar, que géneros, si es un programa de 15 minutos, si es un programa de media hora…

Una vez cumplidos estos grandes ejes, se plantean determinadas cuestiones vinculadas o a los personajes o a los escenariosLuego comienzo a trabajar en la estructura general de un primer guión, me pongo en contacto con quienes serían los guionistas y trabajo en el ida y vuelta de cada uno de los guiones hasta que los apruebo y siguen su camino, pasan por el área de producción, de arte, etc. A veces, llegan propuestas donde el formato y el guión ya están pensados, en estos casos hay que adecuarlos a ciertos lineamientos generales que pone Paka Paka, retrabajar los guiones que mandan y después, lo mismo, hacer el seguimiento de corrección.

  • ¿Cuánto tiempo estuvieron trabajando antes de salir al aire por primera vez con el segmento?

Lo que era el programa Paka Paka arrancó muy al comienzo del surgimiento del Canal Encuentro, ahí no se pensaba todavía en una señal; rondaba la idea de en algún momento hacer una señal, pero lo mismo que rondó en algún momento la ley de servicios audiovisuales, o sea era una Utopía. Después empezó como a tomar forma la decisión política de lanzar la señal y ahí empezó, casi tres años antes, el trabajo de empezar a pensar. La señal salió al aire el 17 de septiembre del 2010, y todo lo que fue el 2010 y el 2009 ya contábamos con buena parte del equipo trabajando, a la que se le fue sumando después más gente.

  • ¿Cuáles fueron y son las experiencias que se evalúan al tener que enfrentarse con guiones para una señal sin antecedentes en el país? ¿Con qué aspectos de conocimientos ya contaban y cómo se alimentaron e investigaron en otras fuentes para poder afrontar esta dificultad?

La formación de la señal, fue y sigue siendo una mixtura de raíces. No hay un modelo establecido, y tampoco nos interesa seguir un modelo, sino que se genere algo propioEl canal tiene por un lado, un eje troncal puesto en los contenidos, por ser un canal del Ministerio de Educación, pensado como una señal pública, federal, etc. y por otro lado, es un canal de televisión que respeta los códigos propios del lenguaje televisivo.

En todos los programas hay un modo político de pensar a los chicos en la pantalla que forma parte de la propuesta de educar del Ministerio de Educación. Antes de que saliera la señal al aire, además de hacer un trabajo intensivo de visualizar material, tuvimos lo que se llamó “encuentro por la infancia” que fueron una serie de charlas donde distintos especialistas contaban su experiencia, hacían recomendaciones, etc. También abrevamos en televisoras educativas de distintos lugares del mundo.

De la televisión, nos nutrimos hasta con los recursos del reality, porque si eso se puede diseccionar, uno puede sacar de ahí el recurso narrativo y aplicarlo con otros objetivos. Los guiones y cada una de las instancias del proceso creativo son una síntesis de esos dos grandes ejes: el televisivo y el educativo.

  • ¿Cómo hacen desde el área de guión para evaluar esa difícil conjunción que tiene el canal entre educación y entretenimiento?

Es el tema más complejo y a la vez interesante. La educación tiene una cantidad de aristas, dificultades y experiencias que emergen en cada idea que se quiere trabajar. Por eso, en el proceso de gestación de contenidos, contamos con la figura de un contenidista, que es quien nos saca todas las dudas y a veces, establece cuáles son las prioridades y los abordajes, el cómo mostrarlo y cómo contarlo, corriéndonos de lo que nosotros llamamos la “bajada de línea”.

Por otro lado tenemos la otra dimensión que es la televisiva, que también tiene su complejidad. El trabajo que hacemos nosotros y que les hacemos hacer a los guionistas, es el de pensar cómo los contenidos se pueden amalgamar con una aventura, con la cotidianeidad de un personaje, etc. Creemos que en el guión hay una primera instancia donde hacer confluir naturalmente el contenido con el relato, trabajando la estructura lúdica para que se vaya tiñendo el programa con el contenido y no que aparezca la bolsa o el libro para abrir y aprender. Para nosotros la bajada de línea tiene dos características, una es lo manifiesto y la otra es lo ya dado, o sea la experiencia, el consejo que se transmite y en definitiva se impone. El tema es cómo hacer circular los contenidos pero que lo antes posible sean los propios protagonistas los que lo pongan en circulación y lo experimenten y no los adultos bajándolo. Para eso, es el entretenimiento el gancho y es donde más dificultades suele haber.

  • Vos tocás el tema de la dificultad cuando se trata de un consejo adulto hacia los chicos, pero desde el momento que están mediadas por la intervención de un adulto, ¿cómo se manifiestan las voces de las infancias? Es decir, ¿cómo llega el guión al chico, sin que él perciba esa intermediación?

Por un lado, existen determinadas temáticas o determinados momentos donde es importante la presencia del adulto. Por otro lado, una de las líneas filosóficas del canal es trabajar para evitar esa mediación y que sean los propios chicos los que se relaten a sí mismos. Esto lo hacemos mostrando a chicos reales de todo el país, de todas las edades y en su contexto. También a la hora de hablarles a los chicos, hay elementos narrativos esenciales que han funcionado históricamente y que aún hoy perduran, por ejemplo la empatía con personajes, un conflicto que genera una intriga por su resolución, ciertas cosas de humor, etc. Son elementos que hacen al concepto del relato, del cuento, de la historia, etc. donde uno sabe que ahí puede descansar, pero eso no singulariza un programa, hay que amoldarlo para que tenga una identidad propia. Desde donde se le habla a los chicos, es para nosotros, un entrenamiento permanente y de trabajo colectivo.

  • Paka Paka es una señal que llega a todo el país e incluso a otros países, ¿cómo haces, desde el guión, para llegar a infancias tan diversas y despertarles el mismo interés?

Paka Paka es una señal del ministerio de educación, pública y federal, esto hace que sea una herramienta de visibilización y democratización de voces. No es una voz hablándole a los chicos, es una pantalla que se les ofrece para que sean ellos los que se cuenten a sí mismos. Esto sucede literalmente: chicos de la Rioja, de Neuquén, del Conurbano, diciendo ésta es mi escuela, éste es mi barrio, acá juego, juego a esto, etc. También lo hacemos generando producciones en distintos lugares del país, que aunque son hechas por adultos son con la idiosincrasia de cada lugar donde se formaron. Hay también programas que arma el canal, donde la casa productora que los realiza tiene que viajar por el país para poder hacer el programa. Nuestra pantalla está llena de ejemplos, hay una serie de políticas de cómo produce el canal que apuntan a poner la pantalla a disposición para que todos hablen.

  • Desde el momento que sabes que son etapas evolutivas diferentes, chicos de distintas edades, ¿qué evalúas en los guiones que van a ir a Paka Paka, es decir chicos de 6 a 12 años y los que van a ir a Ronda, chicos de 2 a 5?

Hay un trabajo previo al guión que es la conceptualización, el tema del contenido. Una vez acotado eso y definido para una franja u otra, o incluso para las sub-franjas, ya que hay programas pensados para chicos de 2 a 3 y programas pensados para chicos de 4 a 5 años, y en las sub- franja de los más grandes hay programas para chicos de 6 a 9 y programas para chicos de 10 a 12; tenemos en cuenta la estructura en cada guión relativo al target específico. Existen diferentes estructuras narrativas que no funcionan en todas las franjas. Con la franja de los más chicos donde el concepto de tiempo y espacio no está incorporado, hay que tener mucho cuidado con las elipsis, los flashback o los flashfoward.

Por otro lado, evaluamos mucho el tema del vocabulario, para trabajarlo de manera correcta, lo que no significa formal o académica, sino tratando de enriquecer lo más posible el universo lingüístico de los chicos. No ser centristas, es otro de los aspectos que tenemos siempre presente, para tratar de reflejar los distintos modismos. Desde lo narrativo se tiene en cuenta la efectividad, que sean programas que los chicos tengan ganas de ver, evaluamos entonces cuáles son los recursos más atractivos para cada una de las franjas.

  • ¿Por qué se divide la programación en estos dos grandes grupos y cuáles son los objetivos en común que tienen que tener los contenidos de ambas franjas?

Hay una primera división que tiene que ver con los ciclos educativos, hay un ciclo inicial, y hay un ciclo primario, eso el ministerio de Educación lo pensó así mucho antes de crear la señal. Los contenidos de ambas franjas son muy diferenciados y a su vez lo son los recursos narrativos que se utilizan, debido a los diferentes universos simbólicos que manejan los chicos, los imaginarios, etc. Lo que tienen en común es que no hay edad para que los chicos tengan voz propia, todos los chicos se tienen que poder expresar, y tienen que poder enriquecer su universo simbólico y cultural con la programación de Paka Paka.

  • ¿Todos los temas pueden ser incluidos en una obra para los chicos, o hay temas que no pueden ser tratados en la sección Ronda y sí pueden ser tratados en la sección Paka Paka?

Todos los temas pueden ser tratados con la contextualización adecuada. Lo que es importante es que los chicos estén preparados contextualmente para eventualmente poder abordar algunos temas. No hay un a priori de temas que no se pueden abordar en alguna de las franjas. Si hay limitaciones temáticas, es en función de aquellos temas que los chicos para poder aprenderlos requieren de una conceptualización previa de la que aún no disponen, entonces ahí resulta imposible abordar determinados temas o utilizar determinados recursos narrativos.

  • ¿Cómo trabaja el área de guión cuando se trata de coproducciones con otros países, donde el contenido no está realizado aún y hay que compatibilizar intereses que tiene que ver con las empresas que están coproduciendo?

Hay distintos tipos de coproducciones. En algunas, nosotros nos sumamos a una experiencia que ya tiene antecedentes, para hacer una segunda temporada, como fue el caso de La lleva, una producción colombiana, a la cual nosotros nos asociamos para hacer La lleva Latinoamérica. Los guiones ahí se readecuan un poco, por el re-direccionamiento del programa pero es en esencia el mismo.

Después hay otras coproducciones, por ejemplo una con Chile para los más chicos que se llama Horacio y los plasticines, donde ellos vinieron con la propuesta de un programa armado y nosotros nos sumamos pero a condición de poder incidir en la reformulación de determinados elementos del programa. Ahí se revisan todos los guiones, se devuelven con las correcciones y ellos los vuelven a mandar, hasta que los aprobamos. Después hay coproducciones donde no hay guión, son los micros en los cuales se establece un concepto y el trabajo se hace directamente sobre el material. Cuando se trata de adquisiciones de otros países, no hay participación, lo único que hace el canal es un trabajo de doblaje, ya que son productos cerrados.

  • Vos hablas mucho del trabajo en equipo cuando te referís a la señal, ¿por qué no nos contás un poco acerca de cómo está conformado el equipo en tu área?

Los equipos varían de acuerdo al programa, pero en lo que es la conceptualización o el punto de partida, estamos Cielo que es la directora, Mariana Loterszpil, que es la productora general, Valeria Dotro, que es la responsable de contenidos; según el caso está también Silvina Szeinblum, que es la encargada de contenidos de la franja de Ronda, Bea Blankenhorst, que se encarga del área de arte; Miguel Rur, que es el responsable de producción, y yo. Nunca es una mesa de los 8 o 9. Tampoco es que hay una primera reunión de conceptualización, una segunda de las líneas directrices, una tercera de trabajar con la estructura narrativa, etc; es un ida y vuelta permanente. Primero trabajamos alguna de esa gente y yo en lo que es empezar a pensar la estructura del programa; se suma el productor delegado de esa serie, que es la persona que se va a encargar de seguirla durante todo el proceso y será el nexo entre el canal y la casa productora que la va a realizar. Una vez que decantó el concepto, el formato, los ejes, etc. yo trabajo con los guionistas en lo que es el armado del primer guión. Trabajamos siempre con una política de ensayo y error y ese guión que se va generando lo hacemos circular para escuchar las otras voces. Algunas veces está en el seguimiento de los guiones quien va a ser el director de la serie, esto es necesario por si en los guiones no se refleja todo lo que se conceptualizo. Cuando los proyectos vienen de afuera, se suma otra persona a esta primera instancia, que es Yanina McKerlie, quien coordina la evaluación de las propuestas que llegan. Y ese es más o menos el equipo.

  • ¿Cómo llega un guionista a colaborar en el área de guiones de Paka Paka?

Hay guionistas a los que salimos a buscar nosotros y hay guionistas que llegan propuestos por casas de productoras. En ambos casos nosotros no pretendemos que vengan con el bagaje para escribir los programas que el canal pide, buscamos que conozcan muy bien las herramientas del oficio y que además sean personas creativas y con humor, cosas esenciales para trabajar con chicos. Cuando llegan los guionistas los ponemos en sintonía para que entiendan cuál es el espíritu  de la señal, que sepan que el hecho de que sea un canal del ministerio de educación no significa que haya que bajar línea. También trabajamos con guionistas que hacen segundas o terceras temporadas y que se encargan de potenciar situaciones que ya conocen, para la nueva temporada.





Alejandro Malowicki: “El periodismo televisivo desconoce la opinión de las infancias”

27 05 2012

El realizador, docente y director del Observatorio APCI (Asociación de Productores de Cine para la Infancia), Alejandro Malowicki, explica por qué los chicos “no son noticia” en la televisión abierta argentina y exhorta a un acercamiento periodístico más sincero a la infancia en su realidad cotidiana.

Por: Carolina Roncarolo

Si bien la infancia representa a más del 35% de la población argentina, sólo el 12,4% de las noticias emitidas en los noticieros de la TV abierta de este país hace referencia a niños, niñas y adolescentes. La cifra surge del monitoreo “La niñez y los noticieros” (2010), realizado por Periodismo Social y el Observatorio de la TV de la Universidad Austral.

“Además de este espacio reducido, otro punto triste para destacar es que la violencia es el tema más tratado (con el 43,2% de las 600 noticias analizadas), y se ubica a más de 20 puntos de distancia de otros temas como salud y educación”, agrega la Dra. Gabriela Fabbro, directora del Observatorio de la TV y coordinadora del proyecto.

Ante ambas hipótesis de invisibilización y exacerbación de la violencia, Alejandro Malowicki asevera que la infancia no es tenida en cuenta como tal porque el periodismo televisivo desconoce lo que piensa y no ahonda en sus experiencias cotidianas. Y, lo que es aún peor, condiciona la opinión de los espectadores con respecto a niños y jóvenes.

De esta manera, en el relato periodístico se desvalorizan las capacidades de los chicos para reflexionar, evaluar y actuar. “Con su inteligencia, su capacidad y su experiencia, ellos pueden trascender y superar circunstancias muy difíciles, transformando su realidad y transformándose a sí mismos”, advierte Malowicki.

  • ¿A qué factores atribuiría esta “invisibilidad” de los chicos en el discurso periodístico televisivo?

El periodismo no se preocupa por conocer la opinión de las infancias, o sea, de niños, niñas y adolescentes de hasta 18 años. Los periodistas ignoran la existencia de la infancia y la invisibilizan por dos razones: no profundizan en temas que tienen que ver con su desarrollo y sus cualidades, y, a la vez, no saben  “qué tienen en mente” con respecto a los temas importantes que atraviesan la agenda pública.

En principio, existe la idea de que el adulto sabe lo que a las infancias les interesa. Y, obviamente, esta creencia está cruzada por una ideología que sostiene que la infancia es como un “florero vacío” a la que hay que llenarla de contenidos, ignorando sus propias necesidades y deseos.

Por su parte, la infancia no tiene voz. La voz de las infancias no tiene que estar limitada a los programas infantiles. Por supuesto que también debería figurar allí, si hubiera buenos programas infantiles, no sólo en Canal 7Paka Paka y Encuentro sino en todos los canales de aire.

Me parece que, en general, no hay un acercamiento sincero a la infancia. Sincero no quiere decir “ponerse a la altura de”, sino “acercarse a” los chicos y jóvenes, sabiendo que el preconcepto que podemos tener como adultos sobre un determinado tema debería ser consultado con el propio protagonista, para luego constatar si ese preconcepto es realmente una realidad o si tendríamos que revisarlo.

Si no somos capaces de abordar un tema desde otra perspectiva, nuestros preconceptos se transformarán en prejuicios. Y esto es muy grave, porque lo que estamos viendo en los medios periodísticos con respecto a la infancia son prejuicios.

Si antes de desarrollar una noticia relacionada con la infancia, cualquiera sea su temática, los periodistas se acercaran a preguntar a los protagonistas qué opinan, se encontrarían con sorpresas muy agradables. Encontrarían un mundo que desconocen y que deben conocer para poder ser responsables de sus noticias.

  • ¿Por qué cree que los periodistas tienden a considerar más “noticiable” un hecho violento o delictivo que una olimpíada matemática?

Se ha hablado, se habla y se seguirá hablando sobre la criminalización de las infancias por parte de los medios masivos. Y es verdad, porque cuando uno lee un diario o ve un noticiero evidentemente parecería que la infancia sólo existe cuando hay hechos delictivos. Y, en cambio, no existe cuando se trata de un desarrollo artístico o de otras disciplinas con la misma importancia e intensidad que sí existe cuando hay un delito.

Lo grave no es que solamente visibilicen a la infancia en hechos delictivos, sino que prejuzguen estos hechos como delictivos antes de que lo haga la Justicia. En consecuencia, esa noticia no se publicita con todo lo que debería contener para informar verdaderamente al espectador o al lector. Y esto es lo que yo denomino la criminalización de la infancia.

La prensa amarilla fue popular por los siglos de los siglos; toca cosas que tienen que ver con el ser humano. Absolutamente todos tenemos esa “curiosidad” entre comillas. Pero una cosa es explotar aviesamente esa característica que tenemos los humanos, y otra cosa es reconocerla y no perseguir una tendencia a generar el resultado negativo en los protagonistas de la noticia.

Evidentemente, para algunos medios la infancia todavía sigue siendo una herramienta de uso demagógico. La infancia no es tenida en cuenta como tal porque, repito, no importa su opinión. Y, peor aún, los medios condicionan la opinión de los lectores y espectadores con respecto a la infancia.

Me parece que es fundamental que el periodismo serio no utilice los prejuicios que los humanos tenemos con respecto a la portación de rostros, para evitar encasillar a las personas en estereotipos negativos. Hoy un chico o un joven morocho que salen o entran en una villa ya pueden ser considerados como delincuentes. Y esos mismos chicos y jóvenes podrían estar yendo a  tocar a una orquesta sinfónica juvenil organizada en su escuela.

En conclusión, sostengo que habría que entender que las infancias deben ser comprendidas. Saramago decía “He tratado de no traicionar al chico que fui”, en referencia a no renunciar a los ideales que tenía cuando era niño. Y creo que esto es lo que deberían hacer muchos de los que se están dedicando a escribir sobre la infancia: retrotraerse a las memorias emotivas de sus infancias.

  • ¿Qué otras temáticas propias del mundo de los chicos deberían estar representadas en el discurso televisivo y por qué es importante su presencia?

Françoise Dolto, famosa psicopedagoga francesa, decía algo que no era muy bien aceptado por el mundo de los adultos. Ella postulaba que la única diferencia que existe entre un niño y un adulto es la experiencia. Porque en todo lo demás somos iguales: tenemos capacidad simbólica e imaginativa y la misma conformación neurológica. Ahora bien, si lo único que nos diferencia es la experiencia y no conocemos las vivencias que están llevando adelante las infancias, es poco lo que sabremos sobre ellas.

La infancia tiene un sinnúmero de temas a los que los periodistas deberían dar cabida en los medios.  Me refiero a los temas de la cotidianeidad: cada vez que se trata un tema importante para el país. ¿Cuándo se le preguntó a un niño o niña o a un joven qué piensa de la Asignación Universal por Hijo? Seguramente saben que su papá y su mamá la cobran, y que gracias a esa asignación pudieron volver a la escuela. Los medios no les preguntan, y así continúan invisibilizando a las infancias.

Hay una enorme cantidad de población que es toda la infancia a la cual no se le pregunta qué opina sobre lo que está pasando en el país. ¿Un chico de 14, 15 o 16 años no vive el país como lo vive un adulto? En este país están pasando cosas fundamentales y las consecuencias de lo que está sucediendo hoy se van a ver en muy poquitos años, y estos chicos y jóvenes que hoy tienen 10, 15 o 16 años muy pronto van a ser adultos. Y, reitero, ya tienen opinión formada.

Me pregunto cuántos millones de niños y jóvenes pueblan el país, y qué sabemos los adultos sobre esos millones. Muy poco. ¿Y no es una vergüenza? Eso se lo debería preguntar el periodismo: si no es una vergüenza no saber lo que piensan y sienten los millones de niños que actualmente viven en Argentina.

  • En su película “Las aventuras de Nahuel”, Ud. trata la temática de los chicos abandonados, y en la serie documental “Con una mano en el corazón”, aborda el tema del transplante cardiopediátrico en el Hospital Garrahan. ¿Cómo encarar el relato audiovisual de otras problemáticas vinculadas con chicos y jóvenes?

Ambas temáticas las encaro de la misma manera: primero, me acerco al problema que quiero desarrollar. Y lo hago para tener contacto con todos los protagonistas de esa historia. A partir de ahí, ingreso mis ideas y elaboro el guión.

Desde el vamos, sostengo que en una película o en un programa de televisión para chicos podemos hablar de todos los temas. Pero, antes, tenemos que acercarnos a nuestro espectador y conocer las características de su etapa evolutiva: no es lo mismo dirigirse a un joven de 15 años que a un chico de 10 o de 5 años.

Luego, a la hora de abordar una problemática determinada, lo más importante es ser honestos sobre el modo en que nos acercamos a ella. Después, cuando uno conoce profundamente el tema, le va a poner su impronta personal y subjetiva, obviamente. Pero tiene que estar sostenida con un serio acercamiento, sin prejuicios.

Particularmente, me acerco a un tema para aprender o para conocerlo; así abordo las cuestiones referidas a infancia, ya sea cuando hago películas para chicos o películas para la familia. Pero el acercamiento es absolutamente el mismo: consiste en dar voz a los protagonistas.

En la serie documental hablan los chicos que ya están trasplantados, los que están en espera y los que están en post operatorio, además de los médicos y enfermeros, las mamás, los papás…Pero, ante todo, hablan los chicos que son los que tienen el peso.

Y en la película “Las aventuras de Nahuel” he dialogado muchas veces con chicos que tienen una situación similar a la que tiene Nahuel en mi película: se trata de un niño que está siendo víctima de una condición social desfavorable y es él quien sufre las consecuencias.

En este punto destaco un matiz fundamental: todos los chicos tienen capacidades de reflexionar, de pensar y de evaluar. Si bien se ven las razones por las cuales el personaje padece, también lo vemos desarrollarse y superar esas limitaciones. Y ahí es donde yo intento que se valore a la infancia: con su inteligencia, su capacidad y su experiencia, los chicos pueden trascender y superar circunstancias muy difíciles, transformando su realidad y transformándose a sí mismos.

  • ¿Cómo hacer que el público infantil y juvenil comprenda dichas situaciones sin herir su sensibilidad?

Hay muchas maneras de ignorar que se está hiriendo la sensibilidad de las infancias. Como realizador y guionista de películas y programas de TV para chicos, cuando yo me planteo algo que quiero expresarles creo en los valores esenciales de la Declaración Universal de los Derechos del Niño.  Lo que tengo que cuidar es no transgredir los derechos de los niños, que están perfectamente delimitados en la declaración.

Siempre tengo presente un espectador. Cuando uno está haciendo una producción audiovisual para chicos y tiene un hijo, un nieto o un sobrino como potencial espectador es difícil equivocarse y herir su sensibilidad.

Si muchos de los directores de los noticieros y de la programación general de TV abierta y de cable se preguntaran si los contenidos que incluyen en sus programas son adecuados para sus hijos, nietos o sobrinos, habría muchos programas que no saldrían por televisión, y de eso estoy seguro.

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Para seguir navegando:

Realizaciones audiovisuales de Alejandro Malowicki:

“La niñez y los noticieros” (Periodismo Social y Observatorio de la TV, 2010)





En Buenos Aires, comienza el primer Taller Internacional de Guiones para películas Infantiles (TIGI)

26 11 2011

Se trata de un emprendimiento pionero y único en Argentina exclusivamente dedicado al mundo del guión para películas de corto y largometraje dirigidas a las audiencias infantiles que transitan la primera y segunda infancia. Su objetivo es proporcionar a los participantes los conocimientos para crear un guión cinematográfico e integrarse al mundo laboral.

Durante el desarrollo del TIGI, y para que los participantes experimenten un real disfrute, las actividades son abordadas en un clima placentero con un plan que brinda los contenidos teóricos incluyéndolos en las prácticas. De ese modo, no se coarta la creatividad y se contribuye a nuestro objetivo de ayudar a los participantes a ingresar al mundo de los guiones de films para la infancia y descubrirlo como una tarea llena de sorpresas, de personajes y aventuras.

Se realizará en Buenos Aires desde el 6 de Febrero al 17 de Febrero de 2012. Está auspiciado por la Asociación de Productores de Cine para la Infancia (APCI),www.apcicine.org y el Observatorio Nacional del Audiovisual para la Infancia y la Adolescencia www.observatorioapci.com.ar





La construcción social de la infancia y los medios: entrevista del Observatorio APCI a la Dra. Sandra Carli (UBA)

25 10 2011

A continuación, transcribimos un fragmento de la entrevista realizada por la Lic. Tamara Acorinti, para el Observatorio Audiovisual de la Infancia.

(*) Sandra Carli es doctora en Educación (Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires). Profesora Titular Regular de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires e Investigadora Independiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas con sede en el Instituto de Investigaciones Gino Germani.

Infancia y T.V
T.A. ¿Cuáles son desde tu mirada las representaciones sobre la infancia que se configuran a través los programas de TV dedicados a niños, niñas y adolescentes?
S.C.
 No he visto mucho últimamente. Me parece que en los ’90 hubo una especie de boom, de estetización de cierta imagen de niños y de los adolescentes en particular muy estereotipada, ligada a cierto sector social, la clase media en ascenso con cierta capacidad de consumo. Me parece que ahí hubo una construcción un poco complicada, sobre todo porque ese tipo de construcciones se difundió en una época con índices sociales bastante densos referidos al aumento de la pobreza.
Me estoy acordando del comentario que hizo la mujer de este jugador argentino que juega en Inglaterra.[1] Tevez fue al programa de Susana Gimenez, él había salido con una actriz que trabajaba en un programa para adolescentes, y ella dijo que no era tal tipo de adolescente, sino tal otro. O sea que esta chica dijo (siendo de  Fuerte Apache,) que no era nerd, sino otra cosa. Me parece que ese tipo de dichos da indicios de la audiencia, esa audiencia conformada por jóvenes o niños de distintos sectores sociales. Se debería estudiar cómo se perciben y se leen este tipo de productos. Me parece que hay ahí investigaciones para hacer.
En el ejemplo que di se puede observar con qué se identificaba la chica, que no era de tal grupo de adolescentes, sino de tal otro. Por eso digo, teniendo en cuenta ese comentario suelto que yo escuché, pienso que las investigaciones sobre la recepción, son interesantes para explotar. Qué piensan los chicos cuando ven esos programas, creo que son conversaciones necesarias a tener con ellos.
T.A. Claro, vinculados a la instancia de la recepción concreta, la mirada de los chicos cuando ven de esos programas.
S.C.: -Así es, hay ciertos autores que tienen una especie de confianza en el papel activo del sujeto en el momento del consumo y de la recepción. Que se apropian de determinada manera. Entonces, explotar eso me parece un ejercicio que siempre está pendiente, en realidad siempre se suele analizar más la oferta, que el consumo.
T.A. ¿Cómo crees que la nueva Ley de Medios, implementada por el Gobierno Nacional, ayuda a desandar una configuración dominante que se fue construyendo a partir de los ’90, sobre la imagen del niño consumidor?
S.C. Me parece que hay una preocupación por los contenidos, la creación de canales como Paka-Paka y Encuentro dan cuenta de ello. Hay  iniciativas de políticas bastante activas, en el sentido de meterse en un terreno que estaba librado al juego de mercado, a las ofertas existentes en los canales privados. Creo que  ahí se establece como un parámetro de calidad que hay que ver qué efectos genera. Esto levanta la apuesta.
T.A. ¿Y para ver los efectos que genera es necesario hacer un análisis de la recepción de estos tipos de programas?
S.C. Si, indagar ¿Qué pasa con chicos cuando ven Paka-Paka?”. Hay ahí, investigaciones exploratorias a hacer. Porque también se da  un consumo ya domesticado  ligado a ciertos canales de dibujos animados, canales internacionales. Hay un hábitus adquirido en ese terreno que es complicado y cada vez más fuerte.
Y lo mismo pasa con los adultos. El acostumbramiento a ver programas tipo Tinelli genera una especie de acostumbramiento a ciertos programas más banales, en desmedro a la valorización de otros. El tema de la calidad estética es un tema importante a tener en cuenta.
T.A. ¿Y qué opinión te merece una señal como Paka-Paka, aunque algo de esto se desprende de lo dicho anteriormente. Me refiero a la  posición política de recuperar imágenes más heterogéneas de la infancia.
S.C. Sí, Me parece que acá lo que también se pone en juego es poner en primer plano otro tipo de producciones internacionales (como por ejemplo las latinoamericanas) que muchas veces quedan en cuarto plano. Pero también la revalorización de la producción local. Me parece que en muchos programas hay un esfuerzo de experimentación bastante inicial de una producción propia. Hay ahí, una apuesta interesante para los productores que realizan  productos para niños.
T.A. Hace un momento hablaste de contenidos de calidad. ¿Cómo definís ese concepto, “contenidos de calidad” en la programación de televisión dedicados a las audiencias infantiles?
S.C. De calidad estética, un producto que sea hecho por profesionales, a eso me refiero. Que pueda contemplar las cuestiones estéticas, también las de contenido… hay cierta banalidad en los contenidos. No hablo de que el programa sea para instruir, pero sí que la dimensión del contenido pueda ser pensada; planteándola con el formato que sea.
T.A. ¿Cómo sería eso?
S.C. Yo no soy especialista en televisión, pero  te diría que si yo pienso un producto tengo que pensar sobre las dimensiones estéticas, tener hipótesis sobre su recepción, es decir: conocer ese niño al cual va dirigido. Muchas veces se piensan productos desconociendo al público que los va a consumir. Es decir, por ejemplo, tener idea que se trata de un chico de 8 años. Me parece que en algún momento hubo un trabajo bastante interdisciplinario en los ’70, entre psicoanalistas, gente de los medios, pedagogos. Digamos, recuperar ese tipo de experiencias de trabajo en equipo que permitan miradas complementarias. Yo no sé si eso se produce hoy.
Desde mi perspectiva, es fundamental en el proceso de escritura considerar al público al que van destinados los programas. En la escritura de un texto hay un momento en el que uno debe considerar al público, al lector, tener hipótesis sobre ese lector. Me parece que con los programas para  chicos muchas veces se dan por sentado supuestos sobre la recepción de cualquier producto, sin considerar las características propias de las diferentes infancias. Entonces, es fundamental incorporar el conocimiento sobre el niño. Por eso me parece importante el trabajo interdisciplinario con maestros, pedagogos, psicólogos y distintos especialistas, que pueden dar elementos para establecer  hipótesis sobre ese público.
T.A. Sí, también el tema del contenido de calidad apunta o abre una dinámica sobre cuál es la posición del adulto con respecto a la transmisión de valores hacia la infancia;  lo que implica pensar  qué rol debe cumplir  la TV y de qué manera
S.C. Sí, porque siempre hay una decisión sobre los contenidos, velada o no. Siempre hay una decisión. Entonces, me parece que reparar sobre esta decisión es una cosa importante. Si yo quiero trabajar  determinados valores como  el de la solidaridad, el del juego, el de jugar con los compañeros, se puede pensar esa dimensión a través de deferentes procesos muy creativos.




Lectura recomendada: “Las televisiones latinoamericanas buscan color infantil”

3 11 2010

Según el Observatorio Nacional del Audiovisual para la Infancia y la Adolescencia, en América Latina México y Brasil encabezan la producción audiovisual para niñas y niños. Sin embargo, también otros países latinoamericanos (incluida la Argentina) encauzan sus esfuerzos hacia la producción propia de contenidos televisivos para la infancia. Entre otros casos, mencionamos:

México

  • En 2003, la organización no gubernamental Comunicación Comunitaria creó el proyecto Radio Bola TV, que difunde programas educativos para niños y jóvenes a través de Internet.
  • El año pasado, Comunicación Comunitaria ganó el primer lugar del Premio del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) en la categoría Mejores Prácticas de las Organizaciones de la Sociedad Civil por su manual de educación para los medios.
  • Temas como el derecho a la información, y el contenido, producción y distribución de los programas, fueron los ejes de “Apantall@dos“, el primer Festival Niños y medios de comunicación desarrollado en la México DF entre el 16 y 18 de julio de 2010. El festival, organizado por el gobierno  de la capital mexicana, la estatal Universidad Autónoma de México y Comunicación Comunitaria, buscó aproximarse al estado de la producción televisiva para los infantes en la región.
Brasil

Castelo Rá-Tim-Bum es un programa infantil de televisión brasilero producido y transmitido por la TV Cultura, y por la Rede Pública de Televisão.
Argentina

En el marco del Festival Internacional de Cine Nueva Mirada, la agencia de noticias Télam dialogó con Susana Velleggia, Gerardo Alzadora, Claudio Morgado, Ignacio Hernaiz, Humberto Ríos y Lucía Murat.

Nicaragua
  • Entre 2002 y 2006, la organización no gubernamental Fundación Puntos de Encuentro de Nicaragua produjo y transmitió la serie “Creciendo”, que consta de 80 capítulos dirigidos a la adolescencia nicaragüense y que ya se ha visto en las pantallas de Guatemala, El Salvador, Honduras, Costa Rica y la sudoriental ciudad estadounidense de Miami.

Colombia

Para saber más:

Sugerimos la lectura del artículo “Las televisiones latinoamericanas buscan color infantil”, publicado en la newsletter del Observatorio Nacional del Audiovisual para la Infancia y la Adolescencia, en línea en http://www.observatorioapci.com.ar/detalle.php?id=226 (5 de octubre del 2010).

También recomendamos la consulta de Televisión y niños, manual de educación para los medios (2008), de Irma Ávila Pietrasanta (Comunicación Comunitaria, México DF), en línea en http://www.comunicacioncomunitaria.org/descargas/manual.pdf (acceda a archivo PDF de 200 páginas)








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