Televisión e Internet, dos mercados cada vez más convergentes

7 11 2012

A continuación, transcribimos algunas de las principales conclusiones de un informe realizado por la consultora en Medios y Comunicación IGNIS, “Televisión e Internet, un mercado en permanente transformación” (octubre 2012).

Según un análisis de IGNIS basado en datos de Ibope TGI Argentina (noviembre 2011 a abril 2012):

  • El 98% de las personas tienen por lo menos un televisor en su hogar, el promedio general es de 2 televisores por hogar. El 25,8% compró un nuevo televisor en el último año, y las preferencias en cuanto a tamaño de pantalla son: 51,8% tiene TV de 16 a 26 pulgadas, y entre quienes han adquirido recientemente un televisor, el 41,5% prefirió entre 27 a 41 pulgadas.
  • En la actualidad, 12,1% recibe el servicio de señales de televisión digital abierta, de los cuales el 30% lo recibe mediante receptor digital externo al televisor y antena UHF no suministrado por proveedor de TV paga, el 44,5% mediante receptor digital externo al televisor suministrado por el proveedor de TV paga, y el 9,3% a través del aparato de televisión con pantalla LCD/Plasma o LED con receptor digital interno.
  • Aún hay un 16,4% que desconoce el método de recepción de la señal digital de televisión abierta. En cuanto a la televisión paga/satélite, el 75,9% tiene este servicio, y únicamente el 4% de este universo esta suscripto a televisión digital.

Más información en http://www.facebook.com/neotvlab y en http://www.youtube.com/user/neotvlab2010

Según un análisis de IGNIS basado en datos de Ibope TGI Argentina, Internet Net Facts 2011:

  • En el año 2000, sólo el 11% de la población era usuaria de Internet; para el 2011 ese porcentaje ascendió al 56%. Durante estos años, el uso de Internet se intensificó en el interior del país en relación con la Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires. Esta evolución también se evidencia en el tipo de conexión. En el 2003, los hogares con banda ancha representaban el 17%; hacia el 2011 la participación en ese tipo de conexión llegó al 96%.
  • En el 2011, los dispositivos utilizados para acceder a Internet son variados: un 79% utiliza computadora/desktop, el 40% lo hace mediante laptop/notebook y netbook, y sólo el 15% por medio de mobile.
  • En el 2000, el acceso diario a Internet  llegaba al 32% ,  en el 2011, al 57%. Asimismo, los argentinos acceden a Internet en más de un lugar: hogar, trabajo, locutorios, escuelas, universidades, etcétera.
  • El hábito de ver televisión y simultáneamente estar on-line utilizando la computadora o el celular son actividades que se intensifican en los nativos digitales, con pregnancia en las generaciones posteriores. Como producto de esta actitud multitarea o multitasking, la atención se fragmenta y la tendencia es disminuir o distribuir la atención entre la simultaneidad de estímulos.

Más información: acceda a entrevista completa a Aleks Krotoski haciendo click aquí

  • Se evidencia un incremento en considerar a Internet como principal fuente de entretenimiento, patrimonio exclusivo de la televisión hasta hace algunos años. No obstante, en relación con la confianza que generan la televisión e Internet para mantener informadas a las personas, la TV  goza de la confianza del público en ese aspecto, compitiendo con Internet.

  • La sinergia en el consumo de televisión e Internet es un hecho: en el mediano plazo, la industria de la comunicación necesitará reformular sus modelos, ya que el consumidor tendrá la posibilidad de ver e interactuar al mismo tiempo.

Más información: acceda a entrevista completa a Diego Castrillo haciendo click aquí

Acceda al informe completo haciendo click aquí





Desafíos e interrogantes de la “ciber televisión”: redefiniendo la TV del futuro

12 10 2012

Dra. Gabriela Fabbro (*)

Los analistas necesitamos dar un nombre a nuestro objeto de estudio. Y la televisión de la actualidad es definida como “ciber televisión”, “televisión a la carta”, “ciber video” (1), conceptos que se suman a las anteriores definiciones de “paleo televisión”, “neo televisión”, “post televisión” e “hiper televisión”. Si uno piensa que la “paleo televisión” tuvo entre 30 y 40 años de duración, la “neo televisión” no llegó a 20, la “post televisión” no llegó a 10, la “hiper televisión” tiene 5 y la “ciber televisión” tiene un año de historia, podemos afirmar que, en 60 años de TV, estas etapas son cada vez más efímeras y nuestro objeto de estudio está muy cambiante.

Por otra parte, los contenidos audiovisuales son los más desarrollados y consumidos en el ciberespacio, ya sea que hayan sido concebidos como videos ficcionales, con el propósito de contar una historia…

…O no, como el retrato de la anécdota de la mascota que “canta” el feliz cumpleaños.

(1) Cfr.“Los cibermedios en América Latina y la Web 2.0” (Revista Comunicar, Said y Arquila, Barranquilla, Colombia, 2011)

Hacia una nueva concepción de la recepción televisiva: horizontalidad y “prosumidores”

Tanto en los medios tradicionales como en los nuevos medios, hoy estamos frente a un paradigma de comunicación horizontal y multidireccional. Las audiencias están compuestas por muchas más personas que antes, y éstas se encuentran cada vez más dispersas, pero, paradójicamente, hoy podemos saber sobre ellas más allá del rating que marcamos anoche en la medición de IBOPE. Frente a algo cuantitativo como es el rating en TV abierta, en el ciberespacio estamos hablando de miles de personas que pueden acceder a nuestro contenido, cuyos consumos debemos analizar desde una mirada cualitativa y no tanto cuantitativa.

Por otra parte, todos nos convertimos en emisores y receptores al mismo tiempo, y este fenómeno está directamente vinculado con la horizontalidad y democratización de la información que claramente propone el ciberespacio. La pregunta que habría que responder es si todos estamos capacitados para ser emisores y receptores. Al respecto, sostengo que la figura del editor sigue siendo importante, para que el emisor siga teniendo cierto “dominio” sobre el contenido.

Características del relato audiovisual en la cibertelevisión

Por la fragmentación, la falta de atención, la rapidez, la brevedad y la prevalencia de lo efímero, estamos asistiendo a narrativas cada vez más fragmentadas (“microrrelatos” o “nanorelatos”, sintetizados en 140 caracteres). Vamos hacia los relatos breves que son condensación de narraciones extendidas: uno ya no ve la película completa (dado que tal vez ya no disponga de una hora y media para hacerlo), pero ve la primera secuencia y el tráiler porque se lo recomendó un amigo en You Tube. La existencia de narraciones breves como condensación de narraciones extensas implica que alguien pensó en narraciones extensas para que luego sean consumidas de modo efímero. Y esto es un desafío muy interesante desde el punto de vista del gestor de contenidos: ¿las producciones audiovisuales deberían concebirse como tales independientemente de la plataforma en la que vayan a ser exhibidas, o deberían modificarse según el soporte?

A raíz del análisis que estamos haciendo sobre las webseries en el Observatorio de la TV, intentamos comprobar la hipótesis de queel contenido no se modifica tanto. Por ejemplo, una webserie que nace en Internet y luego pasa a un canal como MTV sí sufre cuestiones de producción y edición propias de las exigencias del medio televisivo. Pero, a la vez, también hubo casos de series que pasaron a la red, con seguidores y demás. La modificación del contenido pasa por otros artificios y estrategias.

Pensando en algunas características propias de este discurso audiovisual que está circulando por el ciberespacio, señalo algunas categorías y cuestiones narrativas. Claramente, este contenido está superando la dimensión espacial. Si antes hablábamos de “pantalla de TV” y el montaje tradicional del cine indicaba cómo distribuir los elementos dentro del encuadre, hoy las leyes de la continuidad no están respetadas: los personajes se van de cuadro, entran por arriba y por debajo, el raccord no existe…

Varias de las leyes que sostenían la clasicidad del relato se suprimen, y éste se hace ubicuo, puede fragmentarse temporalmente, es decir, un fragmento puede ser visto en forma circular, con sincronías y asincronías. Por lo tanto, empieza a perder los límites espaciales y temporales. El receptor puede hacer un uso sincrónico o asincrónico del contenido; el “menú a la carta” habla de la asincronía: se consume en el momento en que yo puedo, y no cuando el emisor decide ponerlo al aire.

Al menos por ahora, este fenómeno se da con el entretenimiento: los focus group realizados al respecto están llegando a la conclusión de que la mayoría de los contenidos audiovisuales tienen un primer uso asociado al entretenimiento, luego a lo informativo, a lo económico- institucional y, en muchos casos, ya en una lectura psicologista de la recepción, ayudan a construir identidades. El hecho de poner el video de la mascota está expresando una privacidad que se hace pública y, a su vez, está construyendo la identidad de ese nuevo emisor que es receptor. Claramente este es el motor de las redes sociales, y el contenido audiovisual es lo que más se transmite y viraliza a través de ellas.

El lenguaje audiovisual en este tipo de discursos no constituye unidades de sentido cerradas, como por ejemplo “la película” o “el episodio de la serie número tal en temporada cual”. Esa es la idea de obra, pero hoy estamos frente a la noción de textos, que lo que hacen es estallar el sentido: no tienen una unidad cerrada ni un único sentido; por el contrario, cada uno de los usuarios va a darle un sentido a los significados que puso ese emisor. En un libro, película o novela antes había un significado que era decodificado como tal. Hoy podemos hablar mucho más de una dispersión del sentido a partir de lo que un receptor decodifica de un texto audiovisual.

Los usuarios generalmente construyen el orden definitivo que tiene un discurso audiovisual, es decir, finalmente, si quiero ver algo de una película determinada, veo la secuencia, veo el tráiler, y hasta hoy la industria del DVD nos presenta la película por escenas principales. Por lo tanto, yo le doy el orden que deseo a un texto que fue pensado de otra manera, que tenía otra lógica desde el guión y su estructura narrativa, otra lógica desde los plot points y desde los picos de tensión. Toda la fórmula que el guionista ponía al servicio de un texto y que podía ser decodificada de una manera, ahora es cuestionada y explota frente a estas nuevas formas de consumo.

Estamos frente a una pantalla que se desliza, que se va abriendo frente a nuevas ventanas, es una pantalla que circula y que no tiene límites, y justamente todo ese encuadre y toda esa distribución de elementos, objetos y personajes hoy realmente estalla a partir de estas nuevas formas narrativas. Por su parte, la brevedad atenta mucho contra la dosificación de la información cuando uno tiene que contar algo. Porque, aunque uno tenga la posibilidad de hacerlo, no va a ver una hora y media de película en un teléfono móvil; preferirá consumir algo mucho más breve y efímero. Aquí está el desafío para los gestores de contenidos.

En conclusión, gran parte de las respuestas están en las buenas historias, independientemente de que sean de una hora de duración o escritas en 140 caracteres. Hay que destacar que las audiencias (cada vez más críticas e independientes) sabrán valorar una buena historia, más allá del formato, el soporte o la extensión. Aquí reside el gran desafío de los gestores de contenidos: saber contar bien lo que luego la gente valorará como una buena historia.

(*) La autora es Directora del Observatorio de la Televisión y profesora en el Programa de Gestión de Contenidos de la Escuela de Posgrados en Comunicación (Universidad Austral). Este artículo resume las ideas principales de su presentación en el Workshop “La gestión de contenidos en el universo post media”.





Video online: redefiniendo el negocio de la TV paga

4 10 2012

Compartimos una entrevista realizada por Estefanía Brid y Gabriela Fabbro al Dr. Diego Castrillo, ex Director de The History Channel para España y Portugal, actual Consultor en Medios Digitales y Profesor invitado del Programa de Gestión de Contenidos (PGC) de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral.

Castrillo reflexionó sobre los desafíos que implica el advenimiento del video online para la televisión de pago. “Entendemos que lo que quiere el público es poder consumir los mismos contenidos, tanto a través de un canal lineal como a través de otras plataformas, como el video online“, aseveró.

Asimismo, el ex Director de The History Channel para España y Portugal respondió diversos interrogantes asociados a la incipiente industria del video online.

  • ¿Cuáles son los modos o formas de exhibición de contenidos audiovisuales por Internet?

A partir de la década del 2000, los actores de la industria televisiva empezaron a ofrecer contenidos por Internet, y después las empresas de electrónica de consumo también comenzaron a ofrecer smart TV, connected TV, tablets y demás, que pueden recibir contenidos televisivos a través de Internet.

Actualmente, en la industria audiovisual hay siete u ocho compañías en el mundo que controlan el 70% de los contenidos profesionales que se producen y que la mayor cantidad de la gente consume a través de TV por cable. La producción de dichos contenidos cuesta mucho dinero: desde un millón de dólares en adelante. Entonces, ¿cómo hacemos ahora para llevar estos contenidos a otras plataformas y monetizarlos?

Internet es considerado como un medio disruptivo, y los contenidos allí publicados se pueden compartir y llevar a una gran cantidad de dispositivos conectados y de aparatos de electrónica de consumo que son los connected TV.

La IPTV es el servicio que ofrecen los operadores de comunicaciones a través de sus redes seguras. Unen al servicio de televisión los servicios de voz e Internet. Entonces, entran a competir en el mercado con los tradicionales cableoperadores.

El otro tipo de transmisión es el IPVOD, con las compañías que ofrecen servicios de video bajo demanda. Netflix es el paradigma de estas compañías: se dedicaba a ofrecer DVD por correo y de repente se dio cuenta de que a través del streaming podía ofrecer los mismos contenidos. Y, así, pasó de tener siete millones de clientes a 24 millones; es decir, ha superado al mayor operador de pago que es Comcast en EE.UU y simplemente por un modelo de licenciamiento de contenidos, por un lado, y oferta a través de la red pública, por otro. Esa es la diferencia entre el IPTV y el IPVOD: este último servicio se ofrece por la red pública, con determinadas medidas de calidad técnica. Pero esto es lo interesante: surge este tipo de compañías como Netflix que abren el juego y los ojos a las grandes compañías audiovisuales.

La siguiente categoría es Internet TV, es decir, son los canales de televisión que se transmiten a través de Internet, normalmente son los canales de TV abierta, y algunos de TV de pago dentro de sus web, transmitidos en forma de streaming o de video bajo demanda. Además, hay miles de canales de marcas.

La cuarta categoría es el Internet video, que son millones de videos normalmente generados por aficionados, de escasa duración, y donde la monetización es normalmente por publicidad; el máximo exponente de ello es You Tube. Este canal pasó muchísimos años sin ser monetizado: hay montones de horas de video subidas a You Tube (que también tiene montones de juicios porque las personas suben fragmentos de películas y series sin autorización de sus autores) y no hay monetización, porque si no hay contenido genuino la monetización no se ve.

Está bien que todos tengamos la posibilidad de producir y publicitar contenidos, el problema es quién paga por ellos: una cosa son los contenidos generados por amateurs y otra cosa los contenidos generados por profesionales. You Tube no fue capaz de monetizarlos hasta que en 2011 decidió lanzar canales, porque dada la cantidad de juicios ya le estaba costando una fortuna mantener sus servidores y no estaba generando dinero con ello. Entonces, para “poblar” dichos canales solicitó contenidos a compañías independientes; es decir, no necesariamente a los grandes productores. Hay 100 canales que se están testeando, canales que tienen publicidad, y canales de contenido profesional o semi profesional por el que la gente está dispuesta a pagar con publicidad, porque los modelos que existen actualmente en Internet son publicidad, suscripción, pago por visión y una combinación de estos tres.

  • ¿Cómo se ven afectados los contenidos pensados para televisión generalista, proyectados ahora para Internet?

Tomando el caso de Netflix, lo que se analiza a partir del consumo de Internet es que la gente quiere consumir los mismos contenidos, tanto a través de un canal lineal como a través de otras plataformas, como el video online. Es decir, el mayor éxito de estas plataformas es que el usuario pueda ver su serie preferida en el momento y en la plataforma que quiera.

Esto no significa que no se estén introduciendo determinados formatos y determinadas experiencias que son exclusivamente para la web. En principio, los gestores de contenidos no sabíamos si podíamos emitir por celulares los mismos contenidos que salen en televisión lineal. Hasta que todos decidimos saltarnos esa regla y hacer los canales en streaming. Esto marca que, si se le da a la gente la posibilidad de consumir contenidos a través de cualquier tipo de dispositivo conectado, ésta los va a consumir, al margen de que va a seguir consumiendo otras cosas porque también se está demostrando que la gente que consume más televisión consume más aparatos de todo tipo. La cantidad de horas de consumo diario por habitante promedio se caracterizan por el uso simultáneo de tablets, celulares y otros dispositivos junto a la televisión. En los países desarrollados hoy hay gran variedad de contenidos y de dispositivos al alcance del público, que se caracteriza por consumir muchos contenidos al mismo tiempo. Los nativos digitales, por ejemplo, utilizan y van a seguir utilizando muchos dispositivos simplemente porque están ahí. Hay que poder llegar con esos contenidos: aquí está el reto para la industria audiovisual.

Internet permite producir determinados contenidos, ofrecerlos en la web y, si funcionan, derivarlos a otras plataformas. Hay contenidos que se pueden producir a menor costo que una serie como Dr. House, pero hay que evaluar cómo monetizarlos y hacer que la gente esté dispuesta a pagar por ellos. Todo el mundo puede ser productor, pero no todo el mundo va a tener éxito.

  • Los contenidos de la TV abierta argentina, ¿siguen siendo un referente fuerte para la audiencia?

En Estados Unidos, la suma de las audiencias de TV de pago ha superado las audiencias de la TV abierta. Al haber tanta cantidad de canales y tantos nichos, los cuatro o cinco canales de la TV abierta están perdiendo audiencia. En España ha pasado algo similar con la Televisión Digital Terrestre (TDT) y el cable, y aún a pesar de ser un país con muy baja penetración de la TV de pago.

Tengo entendido que en el interior de Argentina el consumo de TV abierta es mucho más alto que en la capital, porque el acceso a los canales de pago es menor.

Hay que entender que la TV de pago se financia con un modelo de publicidad y suscripción, y la TV abierta se sigue financiando con un modelo de publicidad únicamente. Lo que ha pasado con la TDT en Europa es que existe la posibilidad de tener cuatro canales en el espacio de banda que antes ocupaba un canal analógico, mientras que la torta publicitaria sigue siendo la misma. Los países se están encontrando con un dilema: no se puede financiar con la misma torta publicitaria todos los nuevos canales de TDT. O los financia el Estado o se financian con publicidad. Se están lanzando nichos de canales, según el archivo que tienen. Pero muchos canales de TDT se han dejado de emitir porque no se han financiado con publicidad.

  • ¿Cuánto influye la participación de los espectadores en la generación de contenidos audiovisuales para Internet?

A partir de las redes sociales y el fenómeno del Social TV, surge la pregunta sobre cómo la industria audiovisual puede utilizar las comunidades online para monetizar mejor su contenido. Están saliendo cada vez más Apps (Comcast ha lanzado uno y Discovery otro para Androids, I phones y tablets) en los que por default la gente puede compartir lo que está viendo en tiempo real. Y eso ayuda al productor y a la cadena para conocer a las audiencias. Se trata de conocer un poco más al cliente y aumentar el número de espectadores.

Pero hay una realidad: la gente hoy está muchísimo en Facebook, cuando antes sólo mandaba mails. Sería importante que pudiéramos compartir en las redes sociales no sólo lo que nos gusta hacer, sino también nuestros gustos audiovisuales. En la medida de que cada vez más gente comparta esos gustos, esto puede ayudar a monetizar mejor un programa y a que tenga mayor audiencia.

 

Fall TV: Twitter crea página con tuits de actores y series de televisión

  • ¿Hasta qué punto serían importantes los estudios sobre la recepción para conocer a este nuevo “espectador modelo” de la TV por Internet?

El tema de las mediciones de rating es una cuestión muy interesante que preocupa a todos los que participan en la industria televisiva. Creo que es un tema que debería evolucionar; por ejemplo, está muy mal medido el tema del video bajo demanda. La medición del video online es compleja porque la televisión es compleja, la atomización es muy grande, entonces yo creo que se está evolucionando y se va a poder hacer en el futuro, pero por el momento creo que las mediciones son bastante complejas.

  • ¿Cómo se ve afectado el mercado de la publicidad? ¿Cuánto se amplía la cadena de valor de un producto audiovisual al pasar al soporte de Internet?

En mi opinión, América Latina y Asia han sido los mercados con mayor crecimiento. Desde el punto de vista del mercado de la publicidad, hay nuevos soportes y nuevas formas de consumo, pero se desconoce cómo monetizarlos.

En cuanto a la cadena de valor, los productores audiovisuales están viendo una gran oportunidad en Internet. Pero, cuando coloco contenido en Internet, hay riesgo de que sea pirateado.

También existen problemas con los formatos; la gran cantidad de soportes se corresponde con una gran cantidad de formatos, los productores tienen que adaptarse a ellos y preguntarse para qué van a colocar determinado contenido en Internet si no lo están monetizando bien.

Y, después, está el tema de la “vaca lechera”: se preguntan si van a descuidar su tradicional fuente de ingresos para comenzar a hacer negocios con los connected TV. Piensan “cuidado, por entrar en nuevos negocios podemos estar saliendo de un negocio como la TV de pago, que hoy todavía nos está dando mucho dinero”. La TV a través del cable y por satélite sigue creciendo, con lo cual se están dando pasos muy despacio, porque hay que preservar la inversión que se ha hecho y que la gente está disfrutando a través del cine, de la TV abierta y la TV de pago.

Pero surge una nueva plataforma que es Internet y la duda está en cómo se van a defender los productores de contenidos trabajando con los cableoperadores. Se están diseñando estrategias al respecto: si el cliente ya está pagando por ver determinado contenido en determinada plataforma, se ofrecerá la posibilidad de que vea el contenido en otras plataformas, porque sino el cliente va a querer consumir el contenido a través de Netflix u otro proveedor similar.

Los productores ven esto con buenos ojos, pero avanzan despacio: tienen sus propios servicios de OTT, ofrecen propuestas de TV everywhere con los distribuidores para no correr el riesgo de que la gente empiece a cortar el cable. Convivir es la alternativa, manteniendo los negocios tradicionales como la TV abierta y la TV de pago, pero a la vez iniciando estrategias con otras plataformas.





18 de setiembre, presentación del libro “Taxonomía. De formatos de pantalla en la era digital” (Conectar Lab)

10 09 2012






“Creatividad y estrategia, claves de la industria de los medios”, entrevista del blog Recursos Culturales a la Dra. Ethel Pis Diez

15 08 2012

Compartimos una entrevista realizada por el blog Recursos Culturales a la Dra. Ethel Pis Diez, coordinadora del Programa de Posgrado en Gestión de Contenidos (PGC) de la Escuela de Posgrados en Comunicación de la Universidad Austral.

La especialista en Media Management nos habla sobre la relación medios-tecnología y el reto del momento: adaptarse al cambio tecnológico constante. Según Pis Diez, la creatividad y una cultura organizacional predispuesta al cambio son las claves.

  • ¿Cuál es el principal desafío que enfrenta hoy la industria de los medios?

El desafío es adaptarse a un nuevo entorno estratégico definido no sólo por la evolución en los modelos de contenidos y en la relación de los usuarios con los contenidos sino y principalmente por el cambio tecnológico. Estamos acostumbrados a pensar la industria de los medios en términos de contenidos, pero se trata de una industria que es tanto cultural como tecnológica. No sólo porque debe su misma existencia a las invenciones de la tecnología -de la imprenta a la tablet – sino porque cada avance tecnológico genera nuevos productos, nuevos sectores y también nuevas inversiones de tiempo y de dinero por parte de la audiencia y de los anunciantes. La relación medios-tecnología es simbiótica y el cambio constante de la tecnología genera un reto clave para la estrategia de los medios: la adaptación.

  • En este contexto, ¿qué sucede con los contenidos?

Aparecen nuevos modelos de producción y de consumo. De un modelo de contenidos masivos –productos pensados y dirigidos a audiencias amplias- hemos pasado a contenidos especializados dirigidos a audiencias segmentadas y ahora aparece una tercera categoría o modelo: los contenidos participativos, las redes sociales: blogs, wikis, tweets, foros, fotos y videos compartidos, etc. En este nuevo modelo se combina el contenido profesional con el generado por los usuarios, donde las funciones de comunicación y comunidad son tan importantes como el contenido.

  • ¿Acaso ya no habrá lugar para los contenidos masivos?

En los contenidos se da un proceso iterativo, similar al que se da en la tecnología. Emerge un nuevo modelo que desplaza pero no destruye al anterior. Además, olvidarse de la audiencia masiva no significa olvidarse de la masa crítica sino que los mercados se construyen de otro modo.

En lugar de contenidos que promedien el gusto de todos se buscarán contenidos especializados pero que puedan ser amplificados gracias a redes globales de distribución. Pueden construirse alrededor del talento, de las licencias de formato o de producto, como es el caso de las franquicias.

  • En este contexto, ¿qué habilidades necesita hoy el profesional de los medios?

Si hasta hoy el foco estaba en las competencias relacionadas con el contenido –cómo escribir un buen guión o contar con imágenes una buena historia- hoy son igualmente importantes las competencias organizacionales: cómo gestionar un proyecto, cómo liderarlo, cómo construir marca y sobre todo cómo compartir el conocimiento generado por la experiencia. Para esto, la capacitación es clave. Los profesionales y las organizaciones necesitan mucha creatividad y también mucha flexibilidad. No se trata sólo de adaptarse sino de adaptarse con recursos escasos.

  • ¿Qué necesita una empresa para adaptarse a este nuevo entorno?

Necesita mucha creatividad y una cultura organizacional predispuesta al cambio. El problema de las empresas de medios es la inercia. En entornos estables, una empresa líder concentra sus recursos en fortalecer sus competencias centrales. Allí es donde focaliza las estructuras, los procesos, los recursos. Cuanto mayor es el éxito, más confiada se siente la empresa con estas estructuras y procesos y aparece entonces la inercia. La inercia no es un problema hasta que hay un cambio tecnológico fuerte y el mercado cambia y demanda a las empresa a cambiar, a adaptar sus procesos y sistemas. Esto no es nada fácil, exige reinventarse a sí mismo.

  • ¿Cómo prepararse para el cambio?

Para los medios la creatividad es una necesidad estratégica, por la misma naturaleza de los bienes culturales: la necesidad de crear productos únicos y nuevos todo el tiempo. Pero hoy, en un entorno turbulento, las organizaciones necesitan ser más creativas y generar una cultura organizacional predispuesta al cambio. Aquellos que ocupan cargos de gestión deben asegurarse no sólo de que las empresas se adapten a la tecnología y a los cambios en los modelos de contenido sino que deben asegurar también un microclima, un entorno laboral que favorezca la creatividad como proceso social.

  • ¿Cuáles serían las claves de esta cultura creativa?

Las claves son la motivación, el compromiso y dar la autonomía necesaria a algunas personas o equipos dentro de la organización para que puedan experimentar, explorar nuevas soluciones, asumir riesgos y compartir luego la experiencia con el resto. En este sentido, creo que las empresas de medios ya establecidas en el mercado tienen todos los recursos para innovar y ser exitosos: talento, trayectoria, credibilidad, marca. Sólo necesitan descubrir y potenciar las reservas de creatividad: revisar las tareas, los puestos de trabajo y los mecanismos de control y de comunicación interna de modo que no solo no obstaculicen sino que apoyen y fomenten la creatividad.





Carlos Jornet: los cambios en el media management a partir de los nuevos medios

14 03 2012

Carlos Jornet, especialista en gestión periodística y presidente de ADEPA, se adentra en las prácticas periodísticas a partir de las redes sociales y propone el monitoreo de las audiencias. A continuación, citamos un resumen audiovisual de la clase brindada en la Maestría de Gestión de Contenidos de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral.

Fuente: Canal en You Tube de ComunicacionAustral








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