Los guionistas de “Graduados” (Telefé), en primera persona

3 05 2012

En el marco del ciclo de charlas con guionistas de TV organizado por la Sociedad General de Autores de la Argentina (“Un buen guión para una buena televisión”),  Ernesto Korovsky, Gabriela Bono, Silvina Fredjkes, Alejandro Quesada, Ana Goldemberg, Martín Méndez y Santiago Martorana explicaron por qué la serie “Graduados” se ha convertido en un puente entre dos generaciones.

Por: Carolina Roncarolo

“Graduados” (Telefé, Argentina, 2012) comenzó como una idea del productor televisivo Sebastián Ortega (Underground Contenidos). Originalmente, se llamaba “Paseaperros”, y narraba la historia de un personaje que se reencontraba con su novia de la secundaria y descubría que había concebido un hijo con ella 20 años atrás. A esta situación se sumaban el esposo de su ex pareja (y presunto padre del chico) y el hogar judío del protagonista.

Este programa plantea cierto tema existencial“, señaló Ernesto Korovsky.  “Uno llega a los 40 años y se pregunta a sí mismo por los sueños que tuvo y los que pudo cumplir hasta el momento”.

“El tema del regreso al pasado era interesante, ¿pero hasta dónde iba a resultar verosímil que actores de más de 40 años representaran a jóvenes de 18?“, agregó Silvina Fredjkes. “Nuestro desafío consistió en saber si la audiencia iba a “comprar” la convención de dos tiempos encarnados por los mismos actores”.

 

  • La historia de los “Graduados”: temáticas, convenciones y personajes

Los programas tienen que tener un poco de todo: personajes más y menos realistas, siempre dentro de un encuadre. En “Graduados”, el equilibrio temporal fue lo más difícil de lograr: el personaje de Isabel Macedo era una adolescente obesa que, 20 años después, se convierte en una mujer hiper delgada. “Aquí hay una convención instalada que se debe mantener a lo largo de todos los episodios”, advirtió Silvina Fredjkes.

Más allá de la descripción sociológica de los tipos del programa (que pertenecen a la misma clase social), hay matices entre los distintos personajes. “Tratamos de evitar el estereotipo “arriba-abajo” de la novela clásica; la gente se diferencia por la ideología: los ricos son “medio grasa” y el muchacho que pasea perros lo hace por elección”, indicó Ernesto Korovsky. El personaje de Nancy Duplaá, María Laura Falsini o “Loli” (mujer de familia adinerada), plancha la ropa y se calienta el café. “Esta idea de que los ricos no entran a la cocina existió hace casi 100 años; hoy se muestra a la mucama reclamando el aguinaldo”, ironizó Korovsky.

Otro aspecto destacado es el humor políticamente incorrecto. Los personajes se presentan con sus propias singularidades y locuras: la ex gorda Jimena Benitez devenida en una esquelética comehombres, con nueva identidad: Patricia Longo (encarnada por Isabel Macedo); la psicóloga Vicky Lauria, cholula que analiza al cantante Pablito Ruiz (encarnada por Paola Barrientos) y la idische mame Dana Blatt de Goddzer (encarnada por Mirta Busneli) son claros ejemplos.

 

  • “La cocina” de “Graduados”: el guión televisivo y su articulación con el área de producción

Un guión es un orden de escenas y un orden de palabras. Los guionistas deben organizar la producción del programa: desde el guión se ordena el recorrido de cada personaje. “El orden del guión es fundamental porque obedece a las posibilidades de grabación; enmarca el espacio“, indicó Alejandro Quesada.

Cada libro equivale a un capítulo de la serie y lleva aproximadamente entre cuatro y cinco días de elaboración. Los guionistas escriben varios libros al mismo tiempo; en total se producen cuatro libros por semana.

Ernesto Korovsky y Gabriela Bono coordinan el boceto de escaleta, donde se desarrollan 32 escenas que son revisadas por Silvina Fredjkes y Alejandro Quesada. Una vez que la escaleta está lista, se envía al resto del equipo (Ana Goldemberg, Martín Méndez, Santiago Martorana) y se escriben los diálogos entre los personajes.

“Recibimos la escaleta dividida por colores; cada escena tiene un color y cada color corresponde a un guionista. Las líneas de cada personaje están asignadas a un guionista determinado. No obstante, esta división no es estricta; una vez definidas las escenas y líneas narrativas, hay que profundizar en los personajes y situaciones, y “ponerlos a jugar” en la mayor medida de lo posible“, detalló Ana Goldemberg.

Si bien hay libertad creativa, Korovsky advirtió que las escenas no pueden ser excesivamente largas. “Cada capítulo tiene que tener una extensión de 47 páginas. En este programa, en esta comedia y en este estilo hay que mantener un timing, además de realizar un trabajo de imitación mutua, que cada vez resulta más fluido”, explicó.

Cuando los diálogos están escritos, Alejandro Quesada coordina las tareas de corrección y comienza un proceso de ida y vuelta con el área de producción. Los realizadores de “Graduados” graban 32 escenas por día en 3 unidades de producción: una de piso y dos de exteriores.

 

  • La puesta al aire de “Graduados”: repercusiones del público en las redes sociales

“Lo que el público dice en las redes sociales genera un mecanismo de retroalimentación constante que nos permite saber qué gustó y qué no”, sintetizó Santiago Martorana, Web Content Media Director en Underground Producciones.

“A la gente no le gusta que le escamoteen los secretos de la novela”, ejemplificó Korovsky. “En las redes sociales, el público generalmente pide “que no me mientan y que tampoco me “estiren” el programa”. Ir con la verdad hace de “Graduados” una novela distinta que siempre va hacia delante“.

Y, en línea con este estilo frontal, también hubo ciertas repercusiones con respecto a temas tabú. “Notamos una fuerte identificación del público con el tema de la marihuana. Nuestra postura es que el que fuma marihuana no es un criminal, tampoco es un genio. No nos regodeamos en el hecho; es parte del cuento. El tema es que esto antes no se mostraba en TV; en algunos pueblos del Interior del país el personaje de Mex Urtizberea (“Tuca”) llama la atención de los chicos”, advirtió Quesada.

“Venimos de una época ríspida, en la que las novelas reflejan oscuridad y malas caras”, agregó Korovsky. “Es una decisión política nuestra no mostrar violencia ni situaciones feas, con el fin de generar complicidad con un espectador que sabe que puede mirar el programa con sus hijos”. Y concluyó: “Mi mayor aspiración como guionista es que “Graduados” se convierta en una fuente de alegría para la gente. Me gusta pensar el programa desde un enfoque que promueva la integración social”.

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