“Ante la multiplicación de contenidos en la TV abierta gratuita, la TV paga apuesta a la alta definición” (José Crettaz)

11 03 2011

Sugerimos la lectura del artículo de José Crettaz (“La TV paga apuesta a la alta definición”), publicado el jueves 10 de marzo de 2011 en el diario La Nación (Argentina). A continuación, transcribimos sus fragmentos más interesantes:

“(…) El desarrollo del HD, que ya tiene unos 250.000 usuarios en la Argentina, comenzó el año pasado, empujado por el Mundial de Sudáfrica -el primero transmitido íntegramente en ese estándar- y por la financiación en hasta 50 cuotas ofrecidas por bancos y cadenas comerciales. Con ese impulso, programadores, sistemas de TV paga, fabricantes y cadenas (…) creen que 2011 será el año del gran salto (…)”

“(…) La producción de contenidos nacionales no está acompañando la evolución del mercado: la mayor parte de lo que se puede ver tiene origen en el exterior. No obstante, Canal 13 (Grupo Clarín), Telefé (Telefónica) y el estatal Canal 7 están haciendo pruebas e incluso ya transmitieron en HD. En Canal 13, el unitario Para vestir santos , de Pol-Ka Producciones, es uno de los casos más recientes. Allí también se están haciendo pruebas de calidad HD para el noticiero central, Telenoche (…) La evolución no es sencilla porque no sólo se requieren nuevo equipamiento y técnicos capacitados, también trabajar en otros aspectos como la escenografía y el maquillaje (…)”

” (…) El avance del HD es directamente proporcional a la penetración de dispositivos aptos para verlo. Tarde o temprano, cualquier familia con un televisor de alta definición caerá en la tentación de contratarlo. Una vez que lo haga, no lo abandonará nunca más”, dijo Herzkovich, gerente general de Fox Argentina, donde la firma (dueña de Cinecanal HD, Movie City HD, Nat Geo HD, entre otras) prevé ofrecer 20 señales este año (…)”

“(…) Los deportes, los documentales y las películas de acción son los contenidos más atractivos para ver en HD (…)”

Para seguir leyendo, recomendamos:

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Adaptándose a los nuevos tiempos. Cinco dudas sobre la televisión cultural (artículo de Néstor García Canclini, Revista TELOS)

28 06 2010

(*) Néstor García Canclini es filósofo y antropólogo.Desde 1980 es profesor-investigador en el Departamento de Antropología de la Universidad Autónoma Metropolitana de México (Iztapalapa), donde dirige el programa de Estudios sobre Cultura Urbana.

Durante el bienio 2001-2002 ha coordinado el proyecto de la OEI “Pensar Iberoamérica: las culturas Iberoamericanas en el siglo XXI”.

El texto publicado en el N° 77 de la Revista Telos (octubre-diciembre de 2008) reflexiona acerca de las principales cuestiones suscitadas por la televisión cultural: su definición y atractivo, su naturaleza democrática y la diversidad de sus contenidos. Finalmente, se plantea cómo hacer una televisión cultural en esta época de convergencia digital.

Sus fragmentos más significativos:

  • “En una visión antropológica, la cultura no es un conjunto distinguido de bienes, como las obras de arte o los libros, sino la dimensión que da significado a todas las prácticas sociales”.
  • “Todas las industrias son susceptibles de ser analizadas en su aspecto cultural si, además del objeto y el proceso material de su fabricación, consideramos los significados que lo acompañan (…)”
  • “Si aplicamos este argumento a la televisión, admitiremos no sólo que todos los canales –no importa de qué se ocupen– son culturales, sino también que aún los mensajes que parecen prescindibles o accesorios, como la publicidad comercial, son cultura“.
  • La televisión llamada cultural intenta preservar una escena más autónoma, no tanto frente a presiones religiosas o políticas, sino más bien tomando distancia de los condicionamientos comerciales.
  • La importancia de los factores económicos y de la producción colectiva, incluso en las denominadas televisiones culturales, las aproxima a las comerciales o masivas. No sólo las asemeja el carácter cultural de unas y otras, sino también sus condiciones materiales y sociales de producción. Todos los canales son culturales y todos necesitan un soporte económico, tecnológico y una estructura productiva propia
  • Las encuestas de rating acostumbran relacionar las cifras mayoritarias con entretenimiento, placer y “lo que a la gente le gusta”, considerando el gusto como un hecho natural. La consagración de lo dado en la sociedad como natural, como resultado de elecciones libres no condicionadas, se vuelve argumento de calidad. Más aún, de ejemplo democrático: si la mayoría prefiere las telenovelas, las series, los reality shows, ¿por qué no respetar sus opciones? Esta sacralización de lo existente opone para siempre la televisión comercial con rating masivo, que da a la gente lo que le gusta –entretenimiento–, frente a las televisiones culturales que ofrecen programas sesudos, de crítica y aburridos. ¿Cómo superar esta disyuntiva? No hay forma de hacerlo si la encaramos desde un puritanismo aristocrático e intelectual, o sea suponiendo que los canales culturales serán superiores en la medida en que se desinteresen por el dinero, el volumen de rating, y dando por descontado que la crítica y la calidad estética ligada al nivel intelectual deben distinguir a una televisión que merezca el nombre de cultural.
  • Al sufrir menos las coacciones mercantiles como compulsión al éxito inmediato, al no estar obligada a usar formatos con éxito probado, la televisión pública puede experimentar con la potencialidad expresiva del medio. No se trata, dice Jesús Martín Barbero, de crear franjas de programación con contenido cultural o político, sino de «darse la cultura como proyecto que atraviesa cualquiera de los contenidos y los géneros». No se trataría de asegurar la calidad transmitiendo la cultura ya distinguida, sino con «una concepción multidimensional de la competitividad: profesionalidad, innovación y relevancia social de su producción» (Martín Barbero, 2001, pp. 15-16).
  • Exigir una legislación de medios y telecomunicaciones que coloque en el lugar protagónico los intereses públicos y la participación de los ciudadanos y trabajar con los legisladores de todos los partidos para que otorguen más frecuencias a la radiotelevisión pública, gracias a la convergencia digital, y se amplíen los fondos necesarios. Nuestra tarea como comunicadores, investigadores, creadores culturales y audiencias es imaginar un espectro de televisiones en las que la cultura, el debate político razonado y la comunicación plural con el mundo conviertan la televisión, en esta época de “post-televisión”, como algo más que un paquete de entretenimientos digitalizados que simulan el conocimiento, la felicidad y la participación.
  • Una televisión democrática no se hace sin consumidores que pidan y expresen sus demandas como ciudadanos. La figura del defensor del televidente es útil para que los receptores defiendan sus derechos e interpelen a las empresas, a los locutores, a quienes nos entretienen e informan. Pero esta interacción desde los ciudadanos será limitada si sólo ocurre en canales culturales o públicos y no en los comerciales y, aun cuando logremos que exista defensa del televidente en estos últimos, será ocasional si la mayoría de los receptores ejerce su libertad sólo a través del zapping y el pay per view. No tengo tiempo aquí más que para señalar un desequilibrio latinoamericano en este asunto. Somos una de las regiones con mayor avance en los estudios de recepción televisiva que han mostrado sofisticadamente que toda recepción es producción e interacción (Orozco, 2002). Pero casi no existen defensores del televidente, ni organizaciones autogestivas de receptores para sostener sus derechos.

    Leer artículo completo en Revista TELOS, Cuadernos de Comunicación e Innovación





    Newsletter junio 2010

    23 06 2010

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