Belén Igarzábal: “La televisión juega un rol central en la difusión de modelos, formas culturales e identidades”

6 08 2012

Con un 96% de penetración en los hogares argentinos, la TV es una de las protagonistas de la vida cotidiana de muchos ciudadanos. La cámara y el montaje “re-crean” y nos acercan una realidad que nos entretiene, nos enseña, nos indigna, nos lleva a reflexionar… ¿Pero qué estrategias se ponen en juego en el discurso televisivo? Belén Igarzábal, docente e investigadora en Comunicación y Cultura de FLACSO, explica cómo el medio televisivo construye sus mensajes.

Por: Carolina Roncarolo

  • En la presentación de la Diplomatura en Educación, Imágenes y Medios (FLACSO) se hace hincapié en la “transformación o crisis en las culturas e identidades”, generada por el “predominio de las industrias culturales masivas y de las nuevas tecnologías digitales en la producción, circulación y consumo de los bienes simbólicos”. ¿Qué rol juega la TV en este proceso de cambio?

La televisión juega un rol central en la difusión de modelos, formas culturales e identidades. Y más allá de las características formales del medio, juega este rol central principalmente por el grado de penetración que tiene en Argentina. Según el Sistema Nacional de Consumos Culturales (2006), la televisión tiene el 96% de penetración en los hogares argentinos.

De todas formas, la televisión juega un rol central en la difusión de contenidos pero de ahí a cómo se apropien las audiencias de esos contenidos, depende de muchas variables implicadas en los procesos de recepción. El primero, como plantea la corriente de Psicología de Medios, es que el estímulo audiovisual capte la atención del destinatario. Y luego que se establezca un vínculo con ese contenido que tiene que ver con diferentes factores cognitivos.

  • Al comunicar un concepto, ¿cuál es el “valor agregado” de la imagen en movimiento?

Inés Dussel, una de las directoras del diploma “Educación, imágenes y medios” que dictamos en FLACSO es especialista en estudios visuales y trabaja también el tema de la mirada. Ella considera que la imagen en movimiento puede transmitir un concepto de distintas maneras. Existe la idea de que primero está el concepto verbal y luego la imagen; pero se piensa con imágenes tanto como con palabras. La visualización es importante para el conocimiento. Charles Peirce hablaba del pensamiento diagramático, que no pasa por la verbalización; hay tipos de conocimiento que son más visuales que otros.

Pero partiendo de que la pregunta apunta a conceptos más bien verbales,  Dussel plantea que la imagen en movimiento puede enriquecer un concepto con imágenes o narraciones concretas. Si se habla de desigualdad, se pueden poner rostros, paisajes, objetos que evidencien las injusticias. Pero también esas opciones conllevan algunos riesgos. Cuando se elige poner ciertos rostros y no otros (por ejemplo, cuando se decide usar un lenguaje estereotipado, con imágenes muy trilladas y previsibles), el concepto puede empobrecerse y no enriquecerse. Por eso, habría que pensar en cada caso cómo se resuelve esa “traducción” de lo verbal a lo visual. La imagen en movimiento y asociada a lo oral (audiovisual) suma otras posibilidades expresivas, pero no está claro que lo haga en todos los casos.

  • ¿Qué recursos narrativos se emplean para lograr que la construcción ficcional que plantea el relato audiovisual “simule la realidad”?

El lenguaje audiovisual, como cualquier otro tipo de lenguaje, posee infinitas opciones de codificación, más allá del contenido que se quiera transmitir. En una ficción se van a utilizar recursos que simulen una realidad que se quiere contar, como la creación de personajes, el guión, la escenografía, etc.

Pero hay un detalle no menor en el que habría que reparar: no es que existe una realidad y los medios la simulan. Los medios de comunicación construyen una realidad, mas allá de que sea en un programa de ficción o no. Cada recorte que se hace, la puesta en cámara de un noticiero, el relato de un cronista, la presentación de un conductor también son formas de construcción de la realidad. En un noticiero, por ejemplo, no es lo mismo una cámara fija que la sensación que puede transmitir un cronista corriendo con cámara en mano. Todas las técnicas de producción colaboran a la construcción del mensaje y de la realidad que se quiere transmitir.

Un profesor de nuestro diploma “Educación, imágenes y medios”, Dario Sztajnszrajber, habla justamente en una clase sobre la verdad y la realidad en la posmodernidad. En síntesis, él plantea que la realidad se va constituyendo en el entrecruzamiento de las diferentes interpretaciones que hay sobre los hechos, pero entendiendo siempre que el hecho y la interpretación no son autónomos, sino que la interpretación “hace” al hecho. No es que hay una verdad “allá afuera” esperando frente a posibles formas de abordarla, sino que el abordaje es constituyente de lo real, y por ello la verdad es siempre una construcción.

  •  En la actualidad, ¿considera que la programación en TV abierta argentina estimula o desalienta la reflexión? ¿Por qué? ¿En qué casos?

En la televisión argentina actual existe una programación muy diversa: programas informativos, ficciones, los llamados magazines, los programas de la tarde con debates de los denominados “mediáticos”, como Intrusos por ejemplo, etc. Pero la repregunta sería: “¿Reflexión sobre qué?”. Porque, sí, Jorge Rial estimula la reflexión. Tal vez será sobre la vida íntima de modelos o vedettes. El tema es “¿nosotros estamos de acuerdo con ese tipo de reflexión?”. Y creo que si respondemos que no, caemos en la mirada peyorativa sobre ciertos contenidos y en la postura elitista sobre lo que es la cultura popular.

Si la reflexión que se quiere promover es sobre la situación del país, sobre problemas sociales, sobre temas de interés general, éstos pueden ser promovidos por los noticieros o incluso por cierto tipo de ficciones. Aunque delimitar que ciertas ficciones fomentan a la reflexión porque tratan temas “correctos” como, por ejemplo, la trata de personas (como en su momento trabajó tan excelentemente Vidas Robadas), es caer nuevamente en una mirada sesgada o corta sobre las posibilidades que promueven los medios de comunicación.

¿Por qué una novela como Dulce Amor no podría promover la reflexión también sobre acontecimientos de la vida cotidiana? Valerio Fuenzalida, investigador chileno, postula que las formas de aprendizaje de las audiencias en relación con la televisión tienen más que ver con aspectos de la vida cotidiana que con contenidos formales educativos.

En conclusión, yo creo que toda la televisión promueve la reflexión. Todos los contenidos transmitidos por los medios de comunicación pueden estimular la reflexión. Luego, cómo ellos sean consumidos, percibidos, “recibidos” depende de las condiciones de recepción, de las formas en que se exponen los destinatarios a esos contenidos. En definitiva, depende de las infinitas formas de apropiación de los “paquetes textuales”.

  • ¿Qué características propias del discurso televisivo cree que se reflejan actualmente en la sociedad argentina?

La televisión argentina es un reflejo de la sociedad argentina. Está conformada, hecha, producida y consumida por argentinos. Así como las instituciones, organizaciones y agencias son también un reflejo nuestro, la televisión no escapa a esas características. La Argentina se ve reflejada tanto en Canal 7 como en Canal 13 con Tinelli.

Descargar entrevista completa a Belén Igarzábal-FLACSO

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TV broadcasting y pantallas convergentes: la era de la Pos-televisión

25 07 2012

Con el advenimiento de Internet, las redes sociales y los dispositivos portátiles, las formas de producción y de circulación de contenidos audiovisuales se han ampliado. Pero esto no quiere decir que la televisión masiva vaya a desaparecer: la TV broadcasting convive con otras formas de consumo que van desde el celular a la computadora.

Por Belén Igarzábal, docente e investigadora en el área de comunicación y cultura de FLACSO (*)

Las identidades se retroalimentan a partir de la exposición a bienes simbólicos. Es un proceso dinámico que siempre es influenciado por las condiciones culturales y sociales. Por ejemplo, el acceso a la alfabetización y al lenguaje escrito influyó profundamente en la construcción de las identidades y las culturas. Luego siguieron la difusión masiva de la prensa escrita, la radio, el cine, la televisión y, ahora, los dispositivos que permiten las tecnologías digitales. En la actualidad, las formas de producción y de circulación de contenidos simbólicos se ven ampliadas a partir de nuevos dispositivos que permiten un mayor almacenamiento, producción y distribución a una mayor velocidad y acortando las distancias.

Los contenidos televisivos son consumidos en distintas pantallas, en momentos diferentes. Y el consumidor tiene la posibilidad de elegir (siempre y cuando tenga acceso y conectividad) dónde y cómo consumir determinados productos. Pero esto no quiere decir que la televisión masiva como se la conoce vaya a desaparecer. Hay algunos autores que plantean la muerte del medio. No obstante, otras teorías sostienen que estamos en una nueva era de Pos-televisión, donde conviven “formas viejas” con “formas nuevas”. Donde la televisión broadcasting sigue reuniendo a las audiencias, aunque sea por su función social (esto se relaciona con lo que algunos denominan Social TV) y que convive con otras formas de consumo desde el celular o desde la computadora.

¿Y cómo influirán dichas transformaciones en el vínculo con las audiencias? En primer lugar, las transformaciones en la forma de producción de la televisión y las formas de consumo permiten nuevas formas de contacto con las audiencias. El vínculo tiene más que ver con la relación que se establece con los contenidos televisivos. Una novela consumida en directo (cuando un programador de un canal de televisión lo decide) o al otro día en la computadora, genera el mismo tipo de vínculo a nivel psicológico entre ese destinatario y el contenido audiovisual: la misma identificación, emoción, voyeurismo, etc., más allá de cuándo se la consuma y en qué dispositivo.

En relación con esto hay que establecer una diferencia entre los “nuevos medios” y los dispositivos. El consumo por celular del capítulo de una serie que se emitió previamente por televisión broadcasting, si bien puede implicar nuevas posibilidades de producción y de recepción sigue siendo “televisión”. Como plantea Lisa Gitelman haciendo una diferenciación entre protocolos y medios:

“Los protocolos expresan un enorme variedad de relaciones sociales, económicas y materiales. El cine incluye desde los extremos perforados de la película hasta ver “películas” en video o televisión. Hay cambios en los protocolos mediante los cuales producimos y consumimos a los medios” (en Henry Jenkins, Convergence Culture).

Entonces, a lo que me refiero es que no creo que todavía haya un gran cambio en el medio televisión más allá de nuevas formas de consumo y apropiación. Sí hay nuevas formas de circulación de contenidos audiovisuales en, por ejemplo, You Tube. Salvo los fragmentos de programas de televisión que son cortados y replicados en la red, otras formas audiovisuales no son estrictamente televisivas.

Entonces, esto nos lleva a pensar, que la “calidad” (término muy complejo y muy discutido) de los contenidos televisivos no se ve determinada por las nuevas formas de circulación.

Con respecto a las nuevas formas de consumo y apropiación de los contenidos televisivos, podemos destacar la participación del “hombre común” como nuevo interpretante, en términos de Peirce, que no solo forma parte de programas, talk shows y reality shows, sino que también produce contenidos y los envía a la televisión. Aquí podemos hablar de otro tipo de calidad audiovisual, como por ejemplo los videos que son grabados por un celular. Pero sin postular que son “mejores” o “peores” que otro tipo de contenidos.

(*) La autora es Licenciada en Psicología y graduada de la maestría de Periodismo de la Universidad de San Andrés – Grupo Clarín – Columbia University. Actualmente realiza el doctorado en Ciencias Sociales de FLACSO, donde se especializa en el análisis de televisión y audiencias.

En el área de comunicación y cultura de FLACSO, forma parte de un equipo de investigación sobre medios, TICs y educación. Es coordinadora académica del posgrado virtual “Gestión cultural y comunicación” y “Educación, imágenes y medios” (en colaboración con el área de Educación).








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