TV broadcasting y pantallas convergentes: la era de la Pos-televisión

25 07 2012

Con el advenimiento de Internet, las redes sociales y los dispositivos portátiles, las formas de producción y de circulación de contenidos audiovisuales se han ampliado. Pero esto no quiere decir que la televisión masiva vaya a desaparecer: la TV broadcasting convive con otras formas de consumo que van desde el celular a la computadora.

Por Belén Igarzábal, docente e investigadora en el área de comunicación y cultura de FLACSO (*)

Las identidades se retroalimentan a partir de la exposición a bienes simbólicos. Es un proceso dinámico que siempre es influenciado por las condiciones culturales y sociales. Por ejemplo, el acceso a la alfabetización y al lenguaje escrito influyó profundamente en la construcción de las identidades y las culturas. Luego siguieron la difusión masiva de la prensa escrita, la radio, el cine, la televisión y, ahora, los dispositivos que permiten las tecnologías digitales. En la actualidad, las formas de producción y de circulación de contenidos simbólicos se ven ampliadas a partir de nuevos dispositivos que permiten un mayor almacenamiento, producción y distribución a una mayor velocidad y acortando las distancias.

Los contenidos televisivos son consumidos en distintas pantallas, en momentos diferentes. Y el consumidor tiene la posibilidad de elegir (siempre y cuando tenga acceso y conectividad) dónde y cómo consumir determinados productos. Pero esto no quiere decir que la televisión masiva como se la conoce vaya a desaparecer. Hay algunos autores que plantean la muerte del medio. No obstante, otras teorías sostienen que estamos en una nueva era de Pos-televisión, donde conviven “formas viejas” con “formas nuevas”. Donde la televisión broadcasting sigue reuniendo a las audiencias, aunque sea por su función social (esto se relaciona con lo que algunos denominan Social TV) y que convive con otras formas de consumo desde el celular o desde la computadora.

¿Y cómo influirán dichas transformaciones en el vínculo con las audiencias? En primer lugar, las transformaciones en la forma de producción de la televisión y las formas de consumo permiten nuevas formas de contacto con las audiencias. El vínculo tiene más que ver con la relación que se establece con los contenidos televisivos. Una novela consumida en directo (cuando un programador de un canal de televisión lo decide) o al otro día en la computadora, genera el mismo tipo de vínculo a nivel psicológico entre ese destinatario y el contenido audiovisual: la misma identificación, emoción, voyeurismo, etc., más allá de cuándo se la consuma y en qué dispositivo.

En relación con esto hay que establecer una diferencia entre los “nuevos medios” y los dispositivos. El consumo por celular del capítulo de una serie que se emitió previamente por televisión broadcasting, si bien puede implicar nuevas posibilidades de producción y de recepción sigue siendo “televisión”. Como plantea Lisa Gitelman haciendo una diferenciación entre protocolos y medios:

“Los protocolos expresan un enorme variedad de relaciones sociales, económicas y materiales. El cine incluye desde los extremos perforados de la película hasta ver “películas” en video o televisión. Hay cambios en los protocolos mediante los cuales producimos y consumimos a los medios” (en Henry Jenkins, Convergence Culture).

Entonces, a lo que me refiero es que no creo que todavía haya un gran cambio en el medio televisión más allá de nuevas formas de consumo y apropiación. Sí hay nuevas formas de circulación de contenidos audiovisuales en, por ejemplo, You Tube. Salvo los fragmentos de programas de televisión que son cortados y replicados en la red, otras formas audiovisuales no son estrictamente televisivas.

Entonces, esto nos lleva a pensar, que la “calidad” (término muy complejo y muy discutido) de los contenidos televisivos no se ve determinada por las nuevas formas de circulación.

Con respecto a las nuevas formas de consumo y apropiación de los contenidos televisivos, podemos destacar la participación del “hombre común” como nuevo interpretante, en términos de Peirce, que no solo forma parte de programas, talk shows y reality shows, sino que también produce contenidos y los envía a la televisión. Aquí podemos hablar de otro tipo de calidad audiovisual, como por ejemplo los videos que son grabados por un celular. Pero sin postular que son “mejores” o “peores” que otro tipo de contenidos.

(*) La autora es Licenciada en Psicología y graduada de la maestría de Periodismo de la Universidad de San Andrés - Grupo Clarín – Columbia University. Actualmente realiza el doctorado en Ciencias Sociales de FLACSO, donde se especializa en el análisis de televisión y audiencias.

En el área de comunicación y cultura de FLACSO, forma parte de un equipo de investigación sobre medios, TICs y educación. Es coordinadora académica del posgrado virtual “Gestión cultural y comunicación” y “Educación, imágenes y medios” (en colaboración con el área de Educación).

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29 09 2012
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22 12 2012

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